Como ha sido diariamente desde que Michelle llegó a vivir ahí, Remy la recoge desde temprano para ir a la escuela. Ver su rostro por la mañana es algo tan necesario como el desayuno de su vida. Un pellizco en su espalda le recuerda que ahora se toma en serio las clases, que tener a Michelle a su lado en la misma mesa de clase lo concentra en lo importante como lo desconcentra cuando se pierde en su presencia sin darse cuenta.
Caminando antes de llegar a la escuela de la mano de Michelle él nota en su rostro una cara distinta, ella que siempre ha sido muy cálida y cordial; esa mañana no lo es. La rubia de ojos cafés en un coma expectante, no media palabra alguna. El chico lo sabe pero ignora que hacer, no quiere una pelea, pero esto también es nuevo para él, así que pregunta por ello.
- ¿Qué sucede Michelle?
- Nada... ¿debería suceder algo? –responde irónicamente-
- Vamos amor... hay algo ahí... ¿Qué pasa?
Una mueca de molestia pinta en el rostro de Michelle. "No lo recuerda...", piensa. Una furia rápida llena el tono de su voz.
- Hoy hace un par de meses que somos novios y no dices nada... -intenta suprimir la ira recién adquirida-
Recordando que en el primer mes él fue muy considerado con ella, le había preparado una sorpresa en su casa con globos y un gran ramo de flores. Ella no ponderaba lo material sino la dedicación y el mensaje, el sentimiento, la consideración, misma que él parecía haber perdido, olvidado. Pensar lo anterior la enfureció más.
- Solo te la pasas con tu nueva amiga. –se detiene un instante y lo mira por primera vez con enojo- ¿Qué te sucede a ti?
Han pasado algunas semanas después de la premiación del concurso de novela en el que Remy participó y ganó sorpresivamente.
La primera vez que su novio llegó a ella con la idea, de salir con esa nueva amiga, Lorgia, lo miró con las manos sudorosas, sin poder sostenerle la mirada como de costumbre, tuvo que dar muchas vueltas para poder decirle: "Quisiera ir con Lorgia a una firma de libros en una librería... -pasó saliva- ¿puedo ir?". El rostro con el que pregunto causo que su corazón sufriera, no entendía todo lo que Remy habría tenido que vivir para acercarse con ella de esa forma. "No me tienes que pedir permiso. -sonrió para él, buscando que él se relajara- Lo que estamos construyendo es con confianza. Yo confio en ti y si quieres hacer esto, solo platiquemos y ya."
El perdón casi inmediato que su novio tuvo con la compañera que por semanas buscaba humillarlo aún le resultaba extraordinario. Ella solo quería el bien para él. Pensó que el hacer nuevos amigos debería poder ayudar a un chico marginado a tener una mejor vida, un mejor contexto, no solo a ella como pilar de su "nueva vida" pero no esperaba que todo se tornara de un modo tan radical para ella. Las salidas se volvieron más constantes.
- Ella tiene mucha experiencia en estos concursos... -la miró un tanto avergonzado- Mas experiencia de la que nosotros tenemos.
Le era imposible poder objetar que ella podía ser una ayuda importante para que Remy tuviera una mejor oportunidad en la siguiente fase del concurso de literatura. Un sabor amargo que le recorría hasta el estómago, le provocaba cada que él salía con Lorgia. La rubia trato de ser comprensiva de todo eso, pero no le agrada que la misma Lorgia no hizo las paces con ella, eso le molestaba, pero hizo un intento porque Remy viera todo normal, después de todo su vida ha dado muchos saltos últimamente.
Desde que despertó esa mañana no fue muy optimista. Ese amargor no la había dejado en paz.
"Que ahora no recuerde que tenemos dos meses.. -resopló- No lo voy a tolerar", se dijo a sí misma.
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Promesas Rotas
RomansaHay personas que aprenden a hacerse invisibles para sobrevivir. Remy Bazán es una de ellas. En el último rincón del salón de clases, un chico que escribe lo que no puede decir ha construido muros tan altos que ya ni él mismo recuerda cómo se ve el m...
