- IV -

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Un nuevo día se ha asomado en la vida de cada ser que vive. El amanecer es brilloso y no hay nubes en un cielo despejado. La tierna luz de comienzo de día se posa en los cuerpos de todo que se deja, y parece que será un día esplendoroso.

La mañana empieza algo diferente para Remy que pasa por Michelle para la escuela, y se rompe un récord. Remy se levanta temprano dos semanas seguidas por primera vez. Y Michelle se despierta tarde... por vez primera.

Ya con un gran retraso, los dos, corren despavoridos hacía la escuela intentando evitar llegar tarde y no solo ellos, también Eduardo se une a su carrera. Como en el primer día de clases no son los únicos.

Por fin llegan al aula antes de que el profesor entrante llegara. Y la clase es "literatura".

Haciendo un poco de memoria, Michelle, le recuerda a Remy que para inscribirse en el concurso de novela, deberá hacerlo con el profesor. La noticia sorprende a Eduardo.

- ¡¿Entraras al concurso de literatura?!

Un Eduardo confuso. No sabe si este es su amigo Remy. Al que siempre hay que empujar a hacer algo nuevo y con casi nulo éxito.

- Lo haré... –confirma Remy-

- Entonces te deseo suerte con Lorgia... –como sentencia expresaba Eduardo-

- ¿Quién es Lorgia? –pregunta Michelle sin saber quien es-

Eduardo comenta que es la chica que gana la mayoría de los concursos académicos del plantel y que incluso va en el mismo grupo que ellos. Michelle se sorprende de que Remy no lo sepa.

- ¿No lo sabias? –cuestiona Michelle-

- La verdad es que no...

Confundido Remy ignora todo sobre ella. Y no se angustia o preocupa, algo raro en ese muchacho.

¿Y hablábamos de egocentrismo?

Esa chica parece un gran reto, según Michelle. Pero da ánimos a Remy para seguir.

El maestro entra al aula, y todos guardan silencio y toman asiento. Michelle comenta que es el momento de que le diga al maestro del concurso, Remy dice que no es el mejor momento y como de costumbre y por mala suerte, el maestro le dice.

Como siempre distraído señor Bazán... –se dirige a Remy-

Por segunda vez en la semana sucede lo mismo; muchas veces se diría torpeza es la razón de que Remy quede tan mal parado ante los profesores o suerte será, azar tal vez.

- ¿De que hablaba señor? –interroga el profesor-

Remy se ve obligado a decir el porqué para salir bien librado. No se lo piensa mucho y con una naturalidad desconocida para el así lo hace.

- Sobre pedirle registrarme en el concurso de literatura de este año. –explica él-

Le salió así... como si nada. Con el rostro inexpresivo algo tan distinto a él.

El profesor ríe irónicamente por la sorpresa y expresa con indiferencia.

- Su gramática y ortografía no es del todo buena... señor Bazán. –el profesor, con la frialdad conocida cruza sus brazos y da un par de pasos lentos pero decididos hacía Remy- Pero sería una arbitrariedad mía negarle el registro.

De pronto una nube se cruzó en la mañana que comenzaba resplandeciente y nubló la luz del salón; el rostro inflexible del profesor pareció cambiar por un momento.

- Se que no me lo tomara en serio; pero le aconsejaría ahorrarse una humillación pública. –alzó la barbilla sin dejar de mirar al joven solicitante- Es su decisión.

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