"Mi vida sola ha sido un juego para todos los que me rodean; siempre he tenido que ser callado y absorto. Esperando que alguien se apiade de mí, porque desde siempre he tenido que olvidar mis sentimientos y nadie se preocupa por lo que yo sienta. Desde que mi madre murió nadie me escucha, nadie está ahí para mí. ¿Qué esperanzas debo de tener para mí? Cuando llegaba a pensar que era bueno en algo siempre había una persona que me regresaba de un golpe al abismo de mis sueños. Solía decirme que solo era suerte o que simplemente NO. Eso no era para mí. Se me despedazaba todo aquello que podía ser mi sueño. Quedando vacío, sin nada en el alma. Siempre sintiendo miedo y desesperación. Presenciando fracaso tras fracaso, en lo que me repetía: esta es mi vida, viviendo a las espaldas de mi propia familia.
No sé si eso se puede llamar vida..."
- ¡No! -ella lo interrumpió- Te equivocaste en algo... sí tienes sueños. En tu novela lo muestras...
- Sí, en esa novela plasmé lo que un día quisiera ser... después de esta tormenta... que jamás acaba... -la mente de él se perdía en aquellos momentos- Y no sé cuándo terminará... y no sé si mi alma pueda mantenerse.
"Solo un motivo, ahora, me mantiene en esta batalla. Eres tú, jamás pensé encontrar una persona que tuviera el valor de quererme. La primera vez que vi tu rostro, fue un chispazo y sentí que había algo... una conexión... que aún no logro entender. Pero al admirarte por primera vez te sentí tan inalcanzable como las estrellas; que eras como todas, una cumbre más que imposible. Y no importa el poco tiempo que llevamos juntos, siento como si te conociera una vida.
Me has devuelto la fe y esperanza en que todo puede cambiar, me has dado algo que jamás había sentido... amor. Cada día que paso contigo siento el mismo calor que sentí con mi madre... eres todo para mí..."
- Yo nunca he sufrido lo que tú... nada parecido.
Mi vida ha sido simple y con poco esfuerzo... nunca he tenido que sufrir.
- Te envidio. Yo quisiera esa vida... es perfecta, tienes ambos padres, no peleas con ellos y no pelean entre ellos. Es una bendición. Y lo mejor es que no tienes hermanos... ja. -Remy sonriò levemente-
- Pero hay veces en las que me siento sola... y el que nada tenga esfuerzo te hace sentir inútil. -termino esa frase con un puchero en el rostro-
- ¡Pero mírate! Eres una buena estudiante, muy bella, noble... tus padres han hecho un excelente trabajo. ¡Vales más que oro! ...daría mi vida por ti...
- ¡No digas eso! -se sonrojo la rubia- Soy como cualquiera, y agradezco a Dios el tener esta vida. Y creo que es mi deber ser así ya que soy feliz... y más contigo. Nunca te haré daño... te lo prometo. Te amo Remy...
- Te amo Michelle...
Esa noche, una de las más amargas en la vida de aquella pareja, pasó. La inquietud, el sentimiento de ajustar cuentas con Lorgia, la amargura y el amor; hicieron que las siguientes dos semanas transcurrieran como agua. Día a día perfeccionaban la novela, haciendo más quieta su existencia, y con dulzura y amor siguieron.
La compañía. Tener a la rubia en su habitación alumbraba todo en él. Los minutos y las horas se derretían entre el trabajo y las pláticas. Sus sentidos se inundaban de sus risas, las miradas, los abrazos. Mucho tiempo, siempre, Remy se sintió absorbido por la casa debería haber sido su hogar. Sin embargo, ella estaba ahí, sentada en la cama, a veces recostada y él solo la miraba. Algunas veces se puso de pie, dejó de hacer lo que hacía y se unió a ella, a abrazarla, tomarse de la mano o dormir un poco.
Su voz, su voz. "Remy", la forma en la que sonaba su nombre en labios de ella, eran un hechizo para él. Le detonaba una sonrisa oírlo. En varias ocasiones ella lo descubrió, haciendo un sandwich en la cocina, preguntándole algo sobre el manuscrito, o para llamarle la atención por un error ortográfico básico. "¿Qué?", ella preguntaría y se contagiará por la sonrisa de él y era una forma de comunicarse que era solo de ellos dos y nadie más.
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Promesas Rotas
RomanceHay personas que aprenden a hacerse invisibles para sobrevivir. Remy Bazán es una de ellas. En el último rincón del salón de clases, un chico que escribe lo que no puede decir ha construido muros tan altos que ya ni él mismo recuerda cómo se ve el m...
