"La vida es impredecible..." se dice a sí mismo antes de salir a la escuela con el trabajo que un día antes había hecho en equipo con la linda rubia.
Había repasado todo lo sucedido el día anterior una y otra vez. Las buenas palabras que recibió de ella, le daban aliento a creer que todo podría ser diferente, pero no había despegado los pies del suelo aún.
Aún analiza todo. Le era difícil, increíble, entender la confianza y el interés de Michelle, ya que no había ninguna persona que lo hiciera antes.
Por primera vez, Remy, se despertaba temprano para ir a la escuela, caminaba entre las calles para llegar a su destino.
La hojarasca en las calles del día anterior ahora se encontraba húmeda por el rocío de la mañana y la luz jugaba con sus ojos mostrándole los haces de luz bailando al son del viento que mecía las ramas de los árboles. Su mente divagaba como de costumbre, entre la realidad y la ficción. Sin percatarse de inmediato, comenzó vislumbrar que por ese mismo camino se encontraba Michelle a lo lejos al salir de su casa.
Remy suspiró.
Un suspiro incontrolable lo tomó por sorpresa pues aquella rubia solo le encantaba a la pupila y más hondo le afectaba.
Michelle, quien sin quererlo, volvió la cabeza al salir encontró a él extraño del día anterior caminando a su encuentro. No vacilando, con una brillante sonrisa se acercó a él.
Remy no sabía cómo responder ante una bienvenida como esa, la química de su cuerpo jugaba con él. Se esforzaba por responder con normalidad.-
- Hola Remy...
- Hola, buenos días Michelle. –y los ojos de Remy Bazán contemplaban algo que no podía dejar de admirar-
Un beso en la mejilla de parte de la rubia selló el saludo con un Remy más nervioso que el día anterior. Él sintió una presión extra cuando sintió su boca en su mejilla, por alguna razón inentendible para él, se sonrojó.
El camino era corto y solo una conversación relució.
- Y... ¿qué pensaste? -cuestiona con sutileza Michelle-
- ¿De qué? –evade Remy-
- De lo de ayer... ¿si somos amigos? -expresa-
- Pues... –titubea, tiene que tomar una decisión que le costaba contestar- Claro. ¿por qué no? –Por primera vez en su vida baja sus defensas personales, quita ese análisis previo y se decide así... como si nada. Con normalidad.-
- Imaginé que té negarías. –manifiesta- Al final... -inhala como buscando comprensión- soy una desconocida buscando a mi primer amigo en este vecindario. –sonrió suavemente mirándolo fijamente- Gracias, no tengo ninguno aquí.. – dice con una sonrisa dibujada en su bello rostro-
- Si... ¿Por qué? Con solo verte se podría decir que eras popular en tu antigua escuela en EU. –curiosidad invade a Remy –
Una mueca de inconformidad llenó el rostro de Michelle y desvió la mirada al pavimento por el que caminaban.
- No mucho. Todos aquí pueden pensar igual que tú porque soy extranjera, pero allá era igual a cualquier otra chica. –Y los recuerdos de una vida anterior, ahora lejana, le arropaban la mente.
El par de estudiantes ya estaban cera de la puerta de la escuela, de ese lado otros ojos los miraban, aguardando, no con buenas intenciones. Chicos de otros grados deseaban ver a la chica de otro país en su escuela. Morbo o curiosidad los motivaba y ahí esperaban a que la rubia con el "otro guey" estuvieran lo suficiente cerca para abordarla.
ESTÁS LEYENDO
Promesas Rotas
RomanceHay personas que aprenden a hacerse invisibles para sobrevivir. Remy Bazán es una de ellas. En el último rincón del salón de clases, un chico que escribe lo que no puede decir ha construido muros tan altos que ya ni él mismo recuerda cómo se ve el m...
