- XII -

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El aturdimiento a sus sentidos podría haber sido tremendo, pero no dejaba a Remy totalmente insensible al oír palabras honestas, de quien hace poco lo veía desde arriba. Cerró los ojos intentando soportar las repercusiones que podría haber si se dejaba vaciar todo lo que estaba apesadumbrándolo. Lo que sentía por Michelle tan latente como antes de su partida, aún cuando era una necesidad hablar sobre ello se detenía, una parte de él quería hacer su pena privada, como en el pasado, quería volver a las antiguas costumbres y encerrarse, dejarse cicatrizar esas heridas en la soledad, para que se endurecieran por ello y pudiera seguir por un camino que él ya conocía; aún cuando más el no se importara a si mismo, pero entonces esa esperanza que dejó la rubia en su vida le pedía algo de alivio.

No le era grato contar como te dejaban aún con razones validas y responsables a pesar de ello esa esperanza le iba señalando una vía distinta.

Sin pensarlo Remy recargó su barbilla sobre las manos de Lorgia que envolvían las suyas. Al verlo suspirando, con la vista en el piso y melancólico, recordó el momento de su derrota donde no quería hablar con nadie menos con su adversario, pero este la buscó con humildad y desinterés, tenía que pagarle con la misma moneda.

No sabía que rayos Michelle habría hecho para dejar a un Remy desconsolado, nada tenía sentido para ella, pese a que era dolor lo que veía en él, Lorgia se imaginó cuanto debía querer su amigo a la rubia, en un sencillo y momentáneo análisis, ella deseaba significar lo que la rubia le significaba a él, sabía que ella no lo dejaría en ese terrible estado.

- Soy un tonto. –apretó los ojos al pronunciar aquello- No puedo con esto. Nada es como antes. –respiró hondo buscando no llorar- Soy muy débil.

La lluvia de afuera golpeaba los vidrios de las ventanas y parecía que la tormenta estaba lejos de terminar.

- Es que, fue tanto. –ahora apoyaba con fuerza su frente contra las manos de Lorgia mientras hablaba amargamente- Me ha dejado un vacío muy grande y no soporto tenerla lejos. Ella fue todo y tanto, fue toda mi vida, en tan solo unas semanas. Y aunque se que volverá, no puedo ver cómo cambió mi vida y ahora me cuesta tanto seguir adelante sin ella.

Respiró profundamente para recomenzar con una Lorgia muy atenta, atenta y ocultando sus emociones ante las palabras del descorazonado amigo.

- Nada se compara con el amor de Michelle... tan cálido, benevolente y generoso... en mi vida había sentido algo así y... eso mismo no me permite vivir lo que ella me dejó... no me deja respirar su ausencia... - abrió sus manos para ponerlas sobre su cabeza- ¡Diablos! Su amor me esta... volviendo loco...

Él se inclinó para poner su frente en el pecho de su amiga mientras esta le rodeaba con sus manos. No le gustaba lo que escuchaba, la elegante chica no daba crédito, lo oía importándole lo que él sentía. Tampoco era grato guardar sus sentimientos. De una manera que a ella no le hacía ninguna gracia, algo estallaba en su pecho, se dijo "Esto debe estar mal" pero su corazón no la oyó, el corazón nunca nos oye, solo siente y siente sin importar los razonamientos.

- Jamás había conocido a alguien así, desde el primer momento le importe... nadie lo había hecho por mí. Sus palabras siempre fueron sinceras, no me mintió, me amo... me ama. Vale más que mi vida... créeme Lorgia.

Remy abrazó a su amiga de súbito con mucha fuerza hundiendo su cabeza en su hombro.

- Ella fue la que le dio sentido... yo no era nadie, hasta que ella llegó, me cambió por otro, un nuevo yo. Si aquel día en el laboratorio no hubiera salido llorando de ahí, jamás le hubiera dicho cuanto la amaba... y pensándolo bien fue... fue gracias a ti.

Se separó de ella para mirarle a la cara y esbozó una sonrisa inocente. Una sonrisa que se hundía en ella como una daga.

Ella no lo creía, no podía ser cierto.

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