Ángel/Demonio.

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Uno de los peores secretos que Marinette guardaba era el de la akumatización de Chat Noir, jamás podría olvidar a Chat Blanc y toda la destrucción que provocó, formaba parte de sus pesadillas. A eso se sumaba el hecho de saber que Gabriel Agreste había sido Monarca, el temible villano.

En clase, sus compañeros nuevos y antiguos habían sacado a flote el tema de los superhéroes y eso alteró un poco a la azabache, de todas formas Alya colocó su mano en su hombro para calmarla.

—Los superhéroes ya no regresarán —dijo uno de los chicos nuevos —. Ellos ya terminaron con Monarca, entonces ya no existen los malos.

—Pero pueden volver a aparecer —dijo Ivan —. A mí me gustaría que vuelvan.

—A mí me gustaría ser un superhéroe, sería un sueño para mí —comentó otro de los chicos nuevos, su compañero de mesa asintió.

—Yo creo que sin villanos no hay necesidad de superhéroes —repitió uno de los chicos nuevos.

—Sucede que en todas partes hay villanos —dijo Max —. Recuerden como son las cosas en Nueva York, donde pueden usar sus superpoderes sin necesidad de esconderse —les recordó.

—Yo creo que mientras exista el mal, siempre serán necesarios los superhéroes, incluso los buenos pueden convertirse en villanos. Todos podemos tener un ángel o un demonio —dijo la profesora —. Ahora dejen el tema por la paz, porque les recuerdo que seguimos en clase —su tono de voz había cambiado por uno más sombrío.

—¿Estás bien, Marinette? —preguntó Alya mirándola con preocupación.

—Estoy bien, no te preocupes.

Marinette había recordado lo sucedido con Chat Blanc. Su Gatito era alguien muy bueno, como todo un Ángel, pero esa akumatización era sigo así como su lado demoníaco, un lado capaz de destruir todo a su paso, un ser sin amor. ¿Y qué sucedía con Gabriel? ¿Él también tenía un lado angelical? Es que la azabache le guardaba rencor por todo lo que le hizo a Adrien, ella había sido testigo de lo mucho que sufrió por su culpa.

*

Adrien había notado que algo le sucedía a Marinette, por eso esa noche se transformó en el felino y fue a visitarla, quería ver si le contaba algo a su novio. Aunque las cosas estuvieron como siempre: conversaciones, algunos besos y Marinette haciendo algunas tareas pendientes. Desde que no existían villanos, la vida era un poco más tranquila.

—Hoy una de mis profesoras dijo que todos tenemos un lado angelical y un lado algo demoníaco —comentó la azabache, no dejaba de pensar en el tema.

—Claro, es el yin y el yang —respondió el felino asintiendo —. Conozco ese término. Antes decían que Ladybug y yo éramos como eso, porque ambos nos complementamos, somos un equipo.

—Eso es lindo, me gusta la idea de que exista un balance —Chat asintió, así funcionaba la vida —. ¿Tú crees que todos tenemos un lado malo?

—Pienso que nuestro lado malo son las emociones negativas y que esas emociones aparecen cuando tratamos mal a alguien, como cuando nos enojamos —respondió el felino, su psicóloga le decía cosas como esa y a él le gustaban, pensaba que tenían mucho sentido —. No deberías pensar en esas cosas, Princesa. Tú eres una chica muy buena, eres un ángel.

—Tú eres un ángel, Gatito.

—¿Los ángeles coquetean? Porque creo que mis coqueteos quitan todo mi lado angelical —bromeó el felino, eso consiguió que la azabache soltara una tierna risa.

《Yo creo que los ángeles no mienten, Gatito. Yo no soy un ángel》, pensaba Marinette. Tenía demasiadas cosas en mente, no podía estar tranquila.

Mayo MarichatDonde viven las historias. Descúbrelo ahora