¿Qué tanto era capaz de hacer alguien, solo para obtener más droga? al pasar el efecto alucinógeno, terminaba siendo una gran tortura, la cual hacía que la persona quien se inyectara aquello, buscara constantemente más y más dosis de esta. Era una perdición, haciendo que una sola dosis, se vuelva en una adicción instantáneamente.
—Eso es lo que ofrece mi familia—sonrió Kisaki.
—Wow.. ahora terminado, es una gran arma.
Aquel laboratorio en dónde no experimentaban con ratas, ni algún otro tipo de animal, si no que hacían sus pruebas mayormente en niños huérfanos, o gente en situaciones de calle aunque se hacía más fácil los niños, debido a tu tamaño.
—Mientras más pequeños sean los cuerpos, más comida podrá ser para el cocodrilo. Así come más, y botamos más cuerpos—explicó.
—Que inteligente... Kisaki—acarició su cabello.
La presencia de Hanma, lo ponía sumamente nervioso. Su respiración comenzaba a agitarse, haciendo que el nerviosismo entrara a su cuerpo. Luego de aquel día, la ya horrible presencia de Hanma, se volvió peor.
—¡Hanma, ya! —pataleó.
—Shhh, lo disfrutarás. No te hagas el difícil—cubrió su boca—se sentirá bien, lo prometo.
Intentó morder su mano, golpearlo, pero el grande cuerpo del chico lo dificultaba. Nunca le había interesado el combate cuerpo a cuerpo, más bien, las armas de lejos eran su preferencia, pero ahora deseaba con sus vidas haber aprendido aquel tipo de combate.
—Dios, no seas tan odioso—tomó su cuello—no tiene por que salir de aquí, aunque bueno... dudo que te crean.
—Haré que te maten, Hanma.
Los ojos de Kisaki eran llorosos, pero lo miraba con enojo puro, mientras su cuerpo temblaba.
—Bla, bla... soy el que mejor maneja todas las putas drogas de tu familia. Tu padre es un inútil, yo hago todo el maldito orden. No conocerá a nadie mejor que yo, ¿realmente crees que harás algo, Kisaki? tu eres un inútil y por mucho que seas uno de los herederos, eres igual de inútil que toda tu familia—apretó su cuello—solo acepta lo que te toca en la vida... la vida no es dulce, no es buena. Es un maldito infierno, Kisaki. Te ayudo a crecer, velo por el lado positivo—guiñó un ojo.
Al terminar, solo acomodó su ropa para así irse.
Luego de aquel momento, Kisaki recordaba como iba al baño a vomitar una y otra vez, sintiendo asco sobre si mismo. Kisaki no era alguien de sentir, de hecho, solía mostrarse bastante frío, pero en ese instante solo sentía un gran asco hacia el, y claro, un gran rencor hacia Hanma. Se había sentido tan inútil en ese momento, recordando como las manos recorrían su cuerpo. Quería arrancarse toda la piel, pero más quería asesinar a Hanma, matarlo.
Con su padre no contaba, así que lo haría por su propia cuenta. Necesitaba matar a todos, en sí. Toda su familia era una total basura y la odiaba.
Al sentir la mano de Hanma, Kisaki rápidamente se alejó del chico. Aún le repugnaba su tacto, así que trataba de evitarlo lo más posible.
—Necesito que vengan a mi hogar, mañana—habló Kazuma—gracias por mostrarme su producto final. Es una gran ayuda, más lo otro... pero prefiero este producto, para una situación.
—Le diré a mi padre—hizo una pequeña reverencia—nos vemos luego.
Un sirviente acompañó a Kazuma hacia la puerta para poder así irse del lugar.
—¿Qué te he dicho? no tienes por que estar todo el tiempo detrás mío. Odio que me toques, odio tu maldita presencia.
—Ya, ya..~ no hay necesidad de alterarse, ¿por qué no te inyectas un poco de la droga? quizás te ayude—tomó su mentón.
—Te mataré con mis propias manos, lo juro...—frunció el ceño.
Aún no era el momento de que Hanma muriera, y eso, Kisaki lo tenía claro. Necesitaba planearlo mejor, aunque no sabía si darle una muerte simple o una más compleja.
Kisaki luego empujó a Hanma para poder ir hacia su padre e informarle la situación.
—Kazuma me mencionó sobre lo que tiene planeado. Dile a Hanma que le inyecte más droga, así estará listo para mañana y servirá en lo que quiere.
—¿No cree que es...?—Se interrumpió así mismo—Está bien, padre.
Kisaki respiró profundo. No debía meterse en dónde no le incumbia.
...
El día siguiente, estaba todo listo. Kokonoi había dormido en la misma habitación que Inui, sin más, Inui al despertar ya no estaba en aquella habitación.
—¿Inui...?—miró a su alrededor.
Rápidamente se puso alerta, levantándose y saliendo de su habitación para poder ir a donde se encontraba Kazuma.
—¡Kazuma! ¡Kazuma!—golpeó la puerta.
—¿Qué, Koko?—frunció el ceño—Entra.
—¿Dónde está Inui?
—Ah... no lo sé.
—¿¡Dónde está Inui!?—golpeó la pared.
—¡Callate!—se levantó, dándole una cachetada—Sin respeto. ¿No se te olvida que soy tu dueño?
—Y-Yo... yo... ah—soltó un suspiro—Si...
—Bien, ahora pregunta con educación. Ya sabes.
Kokonoi respiró de forma profunda, para así acercarse a el con respeto.
—¿Dónde se llevó a Inui...?—murmuró.
—Buena pregunta. Te la responderé después de comer—sonrió—Deberíamos comer, ¿no crees? ya es tarde.
Koko apretó sus puños.
—Si, Kazuma.
—Ve al comedor, iré luego.
Koko le dió la espalda para luego salir. En ese camino, se encontró a Kisaki, por lo cual, elevó una ceja confundido.
—¿Qué haces aquí?
—Pedidos. Tu "pareja"—Hizo comillas con los dedos—pidió algo. Tu familia con la mía, son aliados.
—No es mi familia, ni mi pareja.
—Así estás en frente de todos—palmeó su hombro—Ten cuidado. Estoy seguro que harán cosas que no te gustan.
—¿A qué te refieres?
Kisaki elevó sus hombros. Parecía saber mucho, pero hablaba poco.
—Ese rubio, Inui.
Antes de que Koko comenzara a hablar, Kisaki comenzó su camino dándole la espalda.
Kisaki sabía la relación de ambos chicos, sabía lo que había hecho por llegar a aquel lugar, y en cierta parte lograba poner curioso al chico.
Kisaki era muy callado, pero parecía saber todo de todos. Sabía la relación de aquellos chicos, y le daba lastima lo que pudiera llegar a pasar, pero claro, se hacía quien no sabía nada, así evitaba problemas pero era alguien que sabía la vida de quien lo rodeaba, en especial, las familias aliadas a la suya pero no ayudaba a nadie, o eso creía. Su mente en cierta parte, llegaba a sentir lastima hacia otras personas y eso lo hacía débil, pero era entendible. Era un niño prácticamente, su corazón no era de piedra.
—La vida da finales... tristes. ¿Qué elegirá? ¿matar a Koko, o matar a Haruchiyo?—pensó—Es curioso que Kazuma haya elegido a Koko para eso... ¿confía tanto en el amor que se tienen?—soltó una risa, cubriendo su rostro—El amor es raro... es como una droga, y odio las drogas.
Continuará...
ESTÁS LEYENDO
Ese mundo..
FanfictionKoko, al ver que su intento de ganar dinero no funcionaba sus amigos le proponen la idea a Koko de prostituirse. Era un niño, a lo cual ganaría bastante dinero.
