Un cerebro.

81 10 4
                                        

La relación de Inui y
Sanzu, no parecía ser tan notoria. Ni siquiera Shorter pensaba lo mucho que le importaba aquel niño, sin embargo, Inui sentía compasión por el, además de tenerle cariño, bastante.
Odiaba el hecho de que hubiera negligencia al momento de tener hijos, ¿para que tenían si no podían cuidarlos? quería cuidar a Sanzu, tratar de darle una pequeña felicidad en lo que podía, mientras Sanzu veía como un hermano mayor real a Inui.

—¿En quien piensas, Inui?—preguntó Shorter.

—En alguien, ¿por qué te importaría?—ladeó su cabeza.

—Uf... que carácter—Se sentó a su lado—Anda, dime.

—Solo en... Sanzu. Me preocupa—Murmuró.

—¿Aquel mocoso rubio?

—Se respetuoso.

—Es solo un niño. Déjalo, ¿no?—Pasó su brazo por su hombro—No te preocupes en otros.

—Es igual de importante—Golpeó su mano—Alejate, sucio.

—¡Inui!—bufó—No seas así, solo... ah. ¿Para qué te preocupas por otros? solo preocúpate por Aslan, Sing... yo.

—¿Por qué me preocuparía por ti? eres grande ya—rodeó sus ojos.

—Ah—Colocó su mano en su pecho—mi corazón... auch.

—Deja de llorar.

—No te preocupes por otros. Preocúpate por ti, y nosotros... nadie más.

—¿Tu qué sabes? yo veré en quien me preocupo, o quien no. Es problema mío—miró sus ojos directamente—I-di-o-ta.

Shorter apegó al chico para así darle un abrazo y sacudir su cabello, mientras reía.

—¡Ya! no seas así. Soy sincero.

—Y un idiota—Alejó su brazo—Es un niño que después de todo, es agradable, cariñoso.

—Tiene como... dos años menos que tú, y ya.

—Agh...—rodeó sus ojos.

A Shorter le agradaba Sanzu, no lo veía malo e incluso le agradaba pasar tiempo con el, sin más, no le gustaba la presión que llevaba para Inui una preocupación más. Sabía que Inui hacia todo lo posible para cuidar a quien quería, e incluso, daría su vida, por lo cual era algo que le llevaría más presión a Inui y era algo que Shorter no quería.

...

—No entiendo... uf—Kokonoi cubrió su rostro—Inui, ¿dónde estás...? agh.

Kokonoi fue hacia el comedor, con la cabeza baja. Estaba enojado, y murmuraba miles de cosas mientras los sirvientes preparaban la comida e iban colocando las cosas, hasta que la voz de Kazuma se hizo presente.

—Que bueno que estés aquí—Tomó su mentón—disfrutemos la comida.

Kazuma besó sus labios, para así alejarse. Kokonoi se dejó besar, sin más no mostró expresión alguna... odiaba los besos, le provocaban asco, pero aguantaba aquel asco, aunque siempre terminaba vomitando a la mínima oportunidad que tenía.

—¿Qué le hiciste a Inui?—Jugueteó con la comida.

—No juegues con la comida.

—Te estoy preguntando otra cosa, Kazuma—murmuró.

—Y yo te estoy diciendo que dejes de jugar con la comida.

—¿¡Qué le hiciste!?—Golpeó la mesa.

—¡Kokonoi!—gritó—¿Qué te dije? quédate callado, y come.

—¡P-Pero es que!—tartamudeó.

—Eres demasiado infantil a veces...

—Ni siquiera cumplo la mayoría de edad aún...—provó un bocado.

—Pf, eso no es excusa. Yo a tu edad, si había madurado... tu sigues siendo un niño.

—Lo soy, no pidas madurar.

—Deja de justificarte. No quiero más palabras, a comer.

Kokonoi se quedó callado, para así comenzar a comer de forma rápida, para poder terminar con rapidez lo que hacía y saber el paradero de Inui.

—Terminé.

—Yo aún no—dijo Kazuma.

El tiempo parecía hacerse eterno. En su cabeza solo escuchaba el masticar del hombre que tenía en frente, el Tic Tac del reloj que tenía en su espalda, más eso, su pie golpear el piso constantemente debido a la ansiedad que le provocaba el tiempo hacerse eterno. ¿Por qué comía tan lento? ¿por qué no se apuraba? en su mente se le pasaba la imágen en la cual asesinaba a Kazuma en ese mismo lugar sin más, sin siquiera un poco de piedad. Quizás era su sueño en ese momento.

—Vamos—Kazuma se levantó.

El sonar de la silla moverse se hizo sonar en todo el lugar. Fue brusco, apurado pero lo había hecho de forma inconsciente, solo estaba desesperado.

—Tan apurado. ¿Por qué estás tan desesperado?

—Quiero saber lo que hiciste—Frunció el ceño—no confío en ti.

—¿No confías en mí luego de todo lo que hemos hecho?—Tomó su mentón—Recuerda quien soy yo, y quien eres tu, Kokonoi. Soy tu dueño, tu amo, tu pareja, tu todo... tu eres mío, y solo mío, así que ponte en tu lugar, y respétame.

—No respeto a gente como tú... no me interesa todo lo que hemos hecho. Para mí, eso no es nada.

El resonar de una cachetada se escuchó, segundos después, Kokonoi cayó al piso debido a aquel golpe.
Kokonoi cubrió su mejilla, soltando un suspiro. Siquiera sintió dolor ante eso.

—Me tomaré el tiempo y te enseñaré—Le dió la espalda—Te haré una esposa casta.

...

Poco a poco, fue abriendo sus ojos. Miró a su alrededor. Poco a poco su vista iba aclarandose y con el pasar de los segundos, el dolor de sus brazos comenzó a hacerse presente.

—¿Dónde estoy? ...—murmuró—Agh...

Estaba solo. No había nadie más a su alrededor, o al menos, no más personas presentes. Sabía que habían cámaras, sin más, no había nadie a su alrededor.
Recordaba haberse dormido en la cama junto a Kokonoi, ¿por qué ahora estaba colgando de dos cadenas afirmadas en sus brazos? parecía haber sido colgado hace bastante tiempo.

Desde otra habitación, se escuchaban unos gritos. Gritos de alguien conocido el cual había hecho que un lado de Inui se activara.

—Sanzu...—susurró.

En aquella habitación, aquel rubio estaba siendo inyectado por el nuevo producto de la familia de Kisaki, la cual estaba siendo compartida por Kazuma. Ambos habían hecho un trato, y necesitaban probar el producto final. Necesitaban un cuerpo para examinar los últimos efectos, un cerebro.

Continuará...

Ese mundo..Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora