— Ven.. Tranquilo. Todo estará bien, y si lo haces bien, te daré muchos dulces y cariños, ¿okey? pequeño Charlie. — Lo cargó, dando vueltas con el mientras le hacía cosquillas.
— Ya es hora Kokonoi, vamos.
Odiaba preparar a los niños. Odiaba tener que verlos llorar suplicando para no ir. Odiaba tener que consolarlos luego de acostarse con esos hombres. Odiaba tener que estar ahí.. Su corazón sentía que iba a explorar de furia.
— Ven, vamos pequeño.
Era un niño de 5 años. Solo lo cargó y caminó detrás de Kazuma, acariciando la cabeza del pequeño Charlie, quien sollozaba e intentaba mantener la calma.
— Juro que algún día.. Dejarás de sufrir por esto. — Le susurró, sonriendo.
Koko sabía que la única forma de salir de ahí, era muriendo. Ni el saldría de ahí, jamás.. Estaba amarrado, ente cadenas lo cual terminaba siendo algo.. ¿Doloroso? Solo terminó siendo su día a día junto a Kazuma.
Cuidar a los niños, prepararlos, pasar tiempo con Kazuma y aparentando ser feliz junto a él, siendo la gran pareja. El segundo al mando, y eso, había sido su día a día. Terminó acostumbrándose, perdiendo cada vez más la esperanza.
— Ya.. Ya.. No llores.
Cargó al pequeño Charlie, quien lloraba en sus brazos luego de haber pasado una hora con aquellos mounstros. Hombres pedofilos, quienes pagaban a personas como Kazuma, otros mounstros.. Para acostarse con pequeños y pequeñas que no pasaban de los 15 años mayormente, y simplemente cumplir su asqueroso y repugnante deseo, abusando de niños, imaginando que esos pequeños inocentes disfrutaban la ocasión.. Era claramente no. Cada que iban creciendo, aprendían a actuar tal cual lo había hecho Koko en su tiempo, actuar para el disfrute.
— Todo estará bien. ¡Mira! Te he traído unos dulces. — Sacó de sus bolsillo, una bolsa de dulces. — Pero shh, no le digas a nadie. Un secretito.
— ¿Tu también eres malo..? Nos llevas con los hombres malos, y estás ahí siempre.. — Preguntó el pequeño niño.
Kokonoi se quedó callado por unos segundos.. ¿El era malo? Es decir, estaba todo el tiempo ahí, "apoyando" para el funcionamiento del tráfico que tenia, y no hacia nada para detenerlo, solo seguía con su papel el cual era cuidar a los niños. Le había pedido a Kazuma eso, pues un apoyo emocional, una persona dulce para ellos les haría relativamente bien, así que estaba ahí, una figura materna/paterna para esos niños los cuales habían sido arrebatados de sus familias.
— ¿Tu crees qué soy malo?
— Yo te quiero mucho.. Mucho, mucho.
— Yo igual te quiero, Charlie. — Sonrió, abrazando a su pequeño.
Kokonoi odiaba ver a esos niños como sus pequeños hermanos.
— ¡Es que Kazuma, por favor!
— Dios, no seas tan exagerado Koko. Es una vida, les tocó esto y yo necesito mi puto dinero, nada más. — Lo jaló del brazo, sentandolo en la cama. — Además, ¿para qué te preocupas por ellos? son unos simples niños, nada más.. Tu eres casi el más poderoso de aquí, ¡tienes todo a tus pies!
— No me toques.. — Se alejó. — Y claro que me preocuparé por ellos. En algún momento fui ese niño al cual obligabas a acostarse con esos asquerosos hombres, ¿crees qué es lindo, Kazuma? ¡es lo más asqueroso! aún siento sus asquerosas manos por lo cuerpo, ¡tocándome y usandome como si no tuviera vida! Te lo ruego.. Basta con esto. Deja a esos niños libres, y solo sigue con tus negocios en las drogas. — Lo miró. — Ganas bien con eso, ¿no?
— Pero quiero más.. ¡Quiero todo el poder del mundo! Todo a mis pies, Koko. Todo para ti, amor de mi vida. — Tomó su mano, besándola.
— ¡Que no me toques! No quiero tus sucias manos en mí..
— Sigues tan exagerado.. ¿Qué más quieres, Kokonoi? Esos niños se irán en la subasta y no los volverás a ver, ¿qué más da? — Dijo sin interés, atrayendo nuevamente a Koko.
— ¡Me interesan muchos esos niños! Me duele el corazón cada vez que los veo rogándome para que no los lleve con ellos, ¿¡Como no me va a importar!? ¿¡Qué tipo de persona eres para que no te duela eso!? ¡Maldita bestia insensible!
Kazuma no habló, solo abofeteó la mejilla de Kokonoi con fuerza, dejándolo caer al piso.
— Al parecer, todavía no aprendes a respetarme.. — Lo tomó del brazo, comenzando a arrastrarlo hasta su habitación.
— ¡S-Sueltane, maldito imbécil! ¡sucio, asqueroso! ¡mounstro sin sentimientos!
Kazuma lanzó a Koko a su habitación con gran fuerza. En esa habitación, se encontraba Emma.
— ¡Deja de parecer tan estúpidamente preocupado por ellos! Son simples niños, nada del otro mundo.
Kazuma se fue y en ese momento, Emma rápidamente se acercó a Koko.
— ¡Koko! ¿qué sucedió?.. — Le ayudó a levantarse.
— Discutí con Kazuma.. — Cubrió su mejilla que estaba levemente roja.
— No sueles hacerlo.. Tu..
Koko solo se quedaba callado ante cualquier palabra de Kazuma. El hablaba y Hajime hacia caso sin más, pues sabía que se llevaría un gran golpe si contradecía a Kazuma.
— Ya lo sé, Emma. Solo.. Hay veces donde no aguanto más y simplemente exploto..
Se sentó en la cama y cubrió su rostro, comenzando a llorar. Después de todo, era un niño ahogado en un mar, que intentaba salir de vez en cuando. Lloraba sin parar, sintiendo su corazón romperse poco a poco hasta simplemente hacerse polvo.
— Odio esto.. Quiero.. Q-quiero irme de aquí, Emma.
Su llanto era realmente desgarrador. Demostraba dolor puro, frustración, y una gran ola de emociones, que hacían el que Koko llorase más y más.
— Perdón.. E-Emma.. Por mostrarme así.
Intentó limpiar su rostro, pero fue imposible. Sus lágrimas seguían saliendo sin control, a lo cual Emma solamente lo abrazó con fuerza.
— Nos hace bien llorar a todos.. Tranquilo.
Quería dejar de actuar para el disfrute.
. . . Continuará.
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Ese mundo..
Fiksi PenggemarKoko, al ver que su intento de ganar dinero no funcionaba sus amigos le proponen la idea a Koko de prostituirse. Era un niño, a lo cual ganaría bastante dinero.
