Me desperté tras un sueño horrible, me estaba costando dormir, la habitación estaba vacía, sólo estábamos yo y un montón de muebles, sin rastro de Galep. Decidí bajar a buscarlo, no podía dormir sospechando que se podrían en este mismo momento torturando a alguien.
Si ese alguien durante años me torturó a mí, incluso me hubiera obligado a casarme con él si el día de la transformación yo lo hubiese hecho. El hubiera querido ser mi pareja solo si tenía el poder suficiente para poder usarlo. Todo estaba en calma, no había nadie, aún era demasiado temprano para que los empleados de la casa se hubieran levantado. Cuando me dispuse a salir dos guardias flanqueaban la puerta.
— Tenemos órdenes de no permitir a nadie salir de la casa, pero ante todo a usted.
— ¿Cómo te llamas?
— Graham señora.
— Graham, el Alfa Galep me necesita tengo que ir a ayudarle.
— El dijo que diría exactamente eso y que si el no nos daba la orden directa usted no debía salir de la casa.
— ¿Donde está?
— Lo siento señora, no puedo revelarle esa información.
Un grito se oyó a lo lejos. No podía permitir que eso pasara en el mismo lugar donde yo vivía. Siempre suplique que alguien se apiadará de mi y me ayudara mientras todos me usaban como saco de boxeo, pero nadie lo hizo. Se que se lo merece, pero no dejaré que mis manos y mi conciencia se manchen de sangre. Mi corazón se aceleró y decidí hacer algo que nunca me hubiera atrevido en circunstancias normales, dar una orden.
— Graham, abre esa puerta y llévame con Galep, ¡Ahora! — Podía no funcionar, pero intentarlo era lo mínimo. La mirada confundida de Graham me llamó la atención. Se estaba intentando negar a mí orden.
— Graham, ahora, llévame con Galep — Intensifique la energía de la orden.
— Si señora.
No lo podía creer, lo había echo, por un lado estaba saltando de alegría, había conseguido doblegar a alguien solo con mi voz, no como con Ryan, y por otro. Por otro estaba nerviosa no sabía lo que me encontraría.
Salimos de la casa de la manada, el resto de guardias miraban estañados como Graham me conducía hacia los gritos. Uno de ellos nos paró en secó.
— ¿Donde os dirigis? ¿Porque está ella fuera de la casa?
— Señor ella pidió ver al Alfa Galep.
— ¿Cuales eran las órdenes?
— Que nadie debía salir de la casa y en especial ella.
— ¿Porque las incumples?
— Yo se lo ordené.
El oficial que nos había parado me miró extrañado. Tampoco dejaría que culparán a un pobre muchacho de cumplir una orden.
— Creo que deberían darse la vuelta, señora el Alfa fue muy claro.
— Me da igual, lo claro que fuera, llévame con el. Graham continuemos.
— Señora, no quiero ser descortés, pero si tengo que usar la fuerza para cumplir mis ordenes lo haré. El será débil, yo he sido entrenado.
— Llévame con Galep.
El oficial se puso tenso. Iba a luchar con su alma para cumplir la orden de Galep.
— Graham, llévame con Galep — Una mano me sujeto del brazo cuando íbamos a iniciar la marcha.
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Ada
WerwolfDesde la oscura transformación de Ada bajo la misteriosa Luna Roja a la temprana edad de diez años, su vida ha sido un entramado de secretos y dolor. Mientras su cuerpo se desgarra y se recompone, su espíritu lucha por mantenerse intacto. Envuelta e...
