Emma
—Las chicas hicieron esto para mí —ignoro su insinuación—. Sería muy grosero si...
—No lo es.
Volteo al escuchar una voz a mis espaldas. Sofía y Sara esbozan una sonrisa.
—Perdón por estar aquí de entrometidas, pero creímos que, no sé... necesitarías ayuda o algo...
—Puedes irte, Emma —me dice Sara, cortando a Sofía.
—Eso —me sonríe Sofía—. Pero no bebas —me advierte.
Casi suelto una carcajada por su cara. Emborracharme una vez fue suficiente.
—No hagas ruido cuando vuelvas a la residencia —me advierte Sara.
Sonrío mirando a ambas antes de acercarme y darles un rápido abrazo.
—Gracias —susurro, intercambiando la bolsa de regalo por mi bolso—. Nos vemos mañana —digo antes de alejarme.
No podré tener un romance como en los libros, o esas increíbles experiencias que tienen las protagonistas, pero tengo a Sofía y a Sara. Ellas le suman bastante trama a mi vida. También soñaba con ellas antes de conocerlas.
—Iré contigo solo porque...
¿Por qué?
—Porque sí —concluye divertido.
—Sí, por eso —sonrío.
Max maneja por varias calles con la radio prendida. A esta hora hay realmente buenas canciones, o bueno, no sé si es la hora. Yo no suelo escuchar la radio. Pero las buenas canciones no se ponen en duda, como la que está sonando ahora: Someone to You, de Banners. Con esta canción me dan ganas de enamorarme a lo idiota.
Después de un rato deja el auto a unas cuadras de la residencia para caminar un poco. Según él, le gusta hacer ejercicio y que sufra Emma en tacones, por supuesto.
—¿Cómo te fue ayer con Catherine? —le pregunto sin saber cómo comenzar una buena conversación.
En mi experiencia, si hay chisme la charla dura más.
—Digamos que ahora piensa que soy un idiota.
Suelto una risita.
—No es la única.
—¿Tú crees que soy un idiota?
—Un poco, sí.
Me sonríe abiertamente.
—No puedo creer que Emma y Grace del jardín seas tú —sus ojos brillantes se pegan a mí.
Frunzo el ceño sin entender bien.
—Cómo es que tú ya sabías sobre mí y yo apenas sé tu nombre.
—Ya había escuchado hablar sobre ti. Pero no sabía que Emma; la amiga de Sara, y Grace; mi novia del jardín, eran la misma persona.
—¿Quién te habló de mí? —pregunto más interesada.
—Sara, bueno...
—¿Qué te dijo?
—Eh...
—¿Sabes qué? Olvídalo.
No quiero saber las cosas vergonzosas que ahora quizás sabe sobre mí.
—“Es un poco temperamental, sensible, puede llegar a ser tierna. Siempre te mira mal, pero es linda, es amable y, sobre todo, es una gran mujer”. —me mira con una sonrisita—. Eso fue lo que tu amiga le dijo a Robert para que me lo dijera a mí.
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El arte de apreciar
Romance(Primer libro de la bilogía "Artes") Todos sus problemas se esfuman al ver el cielo.
