Capítulo 26: Call it what you want

290 16 38
                                        

Max

El dolor en el brazo me despierta. Giro mi cabeza hacia él y me encuentro con el motivo.

Emma duerme plácidamente, con su cabeza recostada sobre mi bíceps.

Estiro mi brazo izquierdo, apartando varios mechones de su rostro. Cualquier hombre en sus cinco sentidos perdería la razón por ella.

Me gusta incluso lo más absurdo de Emma, como cuando me observa creyendo que no me doy cuenta, o cuando tiene repentinos ataques de valentía y se vuelve la mujer más atrevida del mundo. Ella es simplemente adictiva. Y no solo lo digo por su espléndido cuerpo o su majestuoso rostro; hay algo en ella que me tiene obsesionado. No sé si es su increíble forma de pensar o su grandiosa manera de ver el mundo.

Emma aparta su rostro, girando su cuerpo para darme la espalda aún dormida, haciendo que contraiga el brazo por el dolor. No se ha movido desde anoche… o desde la madrugada; no estoy seguro de a qué hora nos dormimos.

Jalo la sábana y la paso por sus hombros desnudos, asegurándome de que siga tibia.

Si ella supiera lo perfectamente gloriosa que es, que posee más que belleza, que vale más que una vida, más que el mundo… Ella irradia algo mejor que luz. Ella irradia amor, tranquilidad y una inexplicable curiosidad. Si supiera que es y será eterna porque lo que logra es inolvidable, entonces sería irrompible.

Y al pensar que podría perder eso, que podría perderla a ella, siento que muero. No sé si podría alejarme de Emma.

—¿Qué estoy haciendo aquí… contigo? —murmura, girándose con lentitud hacia mí—. Tengo novio y me has… va a matarte cuando se entere.

Sonrío por su tonta broma.

—Si fuese un novio inteligente no te habría dejado sola; cualquier idiota puede acercarse.

—¿Te estás llamando idiota?

Frunzo la nariz.

Suelta una risita apartándose de mi brazo. Lo muevo al tenerlo libre.

—¿Tan borracha estabas anoche que te olvidaste de todo lo que hicimos? —le pregunto divertido.

—¿Y qué hicimos? —me mira con una pequeña sonrisa.

Me apoyo sobre mi brazo derecho y me enfoco en su bello rostro.

—Pasaron MUCHAS cosas —digo, pasando mis nudillos por su rostro.

—¿Cómo cuáles? —frunce el ceño.

—Tuvimos se…

—Eso ya lo sé…

—¿No dices que no recuerdas? —arqueo una ceja.

—Pues es muy fácil suponer lo que hicimos anoche —señala su cuerpo, cubierto solo por la sábana.

—A veces eres bastante distraída.

—Bueno —rueda los ojos—, ¿y qué más hicimos?

Sonrío de lado.

—Otra vez hicimos el…

—¡Max!

—No entiendo por qué te alteras de esa manera; hicimos tantas cosas, Emma. No solo te quité la ropa. —beso su hombro.

—Pero no lo digas —susurra—. Aún no me acostumbro a que me veas desnuda.

—Solo vi poco…

—Es lo que tengo, poco —murmura frunciendo la nariz.

Y no sabe lo mucho que eso me encanta. Sonrío ante el sonrojo de sus mejillas que se esparce por toda su cara. Es tan preciosa.

—No me refiero a eso —niego lentamente—. Insistías en que apagara la luz porque te dolía la cabeza, y por eso vi…

El arte de apreciarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora