Emma
Abro los ojos con lentitud, a pesar de que me duele incluso parpadear. Estiro mi brazo sobre la cama, hasta que este choca con algo… no, con alguien.
Me quedo estática al no ver el techo de mi cuarto; mis ojos divagan por toda la habitación, ubicando el lugar. El alma me vuelve al cuerpo al darme cuenta de que es la habitación de Max.
Me pasé de tragos anoche.
Sus hombros desnudos suben y bajan lentamente por su calmada respiración, mientras apoya su mejilla sobre la almohada.
Me acomodo sobre la cama sin dejar de mirarlo. Deslizo mis dedos por su espalda, admirando la belleza de mi novio. Lo puedo llamar así, ¿verdad? Terminamos, pero ahora estamos juntos, así que… bueno, es mi novio.
Me voy a duchar antes de que Max se despierte. Salgo de la cama con mucho cuidado para no despertarlo.
Dejo rl collar en el buró, en un lugar seguro, antes de entrar al cuarto de baño.
Al salgo, no encuentro a Max en la cama. En su lugar, encuentro una playera y un bóxer.
Sonrío.
Me acerco al buró para ponerme mi collar y me encuentro una nota bajo un vaso de agua y, a la par, una pastilla.
"Esto te ayudará, mi amor"
Leo en la nota.
Dejo el vaso y, casi al instante, doy un respingo al sentir unos brazos alrededor de mi cintura.
Sujeto la toalla en mi cuerpo mientras Max empieza a girar conmigo en sus brazos. Río a carcajadas cuando la toalla en mi cabeza sale volando, cayendo en alguna parte de la habitación.
—¿Qué estás haciendo? —pregunto riendo cuando me lanza a la cama.
Max no responde, solo besa mi cuello, haciéndome cosquillas.
—Si tuviera tiempo, me quedaría —digo incorporándome, mirando el collar en su cuello—. También tienes que ir a entrenar.
Me mira con una sonrisita malvada antes de intentar acercarse para seguir con las cosquillas, seguramente.
—¡Max! No —le advierto, tomando su bóxer para ponérmelo.
Hace un puchero antes de sentarse sobre la cama, perezoso. Me pongo la blusa que olvidé ahí la última vez y gateo sobre la cama hacia Max. Hago que se recueste sobre la cama y subo sobre él.
Creo que el amor más real, más puro, más intenso, es el que no se espera. El que llega sin aviso a arreglarte la vida. Y no, no es el más fácil, y eso le da más valor.
—¿Por qué tienes tanta energía todas las mañanas? Yo apenas despierto —murmuro, con mis manos en su pecho.
—Porque al despertar, lo primero que miro es a mi preciosa novia —sonríe al escucharlo.
El amor es como una enfermedad, una jodida hermosa enfermedad que a todos debería afectarnos. Amar es vivir; quien no ama, no vive. Y no, no necesariamente tiene que ser a otra persona, pero amar a alguien y que ese alguien también te ame es lo más hermoso en el mundo.
—Te amo, Max.
—También te amo una infinidad, Emma.
Tomo su rostro en mis manos y me acerco para darle un casto beso.
—Te conocí cuando no esperaba conocer a nadie. Me enamoré cuando no planeaba enamorarme de nadie, y seguramente te amaré como nunca amaré a nadie. Y quizás sí, fue el destino; a lo que haya sido, le estaré agradecida toda la vida.
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El arte de apreciar
Storie d'Amore(Primer libro de la bilogía "Artes") Todos sus problemas se esfuman al ver el cielo.
