Max
A veces solo buscamos una rosa y nos encontramos con un jardín; a veces buscamos una estrella y nos encontramos con el universo. A veces solo buscamos algo y encontramos todo.
Ahora entiendo por qué el amor es tan “complicado”, porque surge en el momento menos esperado, con la persona menos pensada. No importa el lugar o si los sentimientos son recíprocos, solo nace, crece y se extiende. Si tenemos suerte, la otra persona también lo empieza a sentir. El amor es para valientes, ilusos e idiotas; es un cúmulo de sentimientos y emociones.
—¿Por qué no la invitaste a tu departamento? —me pregunta Thomas.
—Porque no quiero que piense mal o se sienta presionada —respondo arreglando mi camisa.
—Los lugares públicos tampoco son de su agrado —menciona Robert.
—Ya lo sé, no eres la primera persona que me lo dice. Pero, ¿qué hago? ¿La llevo a un cementerio? —pregunto desesperado.
—Relájate —él me mira con mala cara—. Solo lo digo para que estés atento. Si ella se siente incómoda, no volverá a salir contigo a ningún lugar, nunca —me asegura.
Eso me pone más tenso, todo tiene que salir bien hoy.
—¿Vas a convencerla para que finja ser tu novia? —Thomas frunce el ceño esperando respuesta.
—No, idiota. ¿No entendiste? Eso solo era un pretexto para estar cerca de ella sin que se sintiera agobiada, no quiero fingir ser su novio…
—Quieres ser su novio real —concluye Robert.
—Solo quiero estar cerca de ella, es lo único que puedo decir. Y es obvio que al único hombre al que parece darle ese privilegio es a su amigo.
Robert suelta una risita.
—Nunca creí verte celoso —dice mirándome—, es tan raro verte tan… preocupado y nervioso por no agradarle a una chica.
—Ya sé, también es raro para mí, nunca me había sentido de esta forma —suelto un suspiro.
No mentiré, Emma me descoloca. Cada cosa que hace, si me mira, si me toca, si sonríe, si me mira con mala cara… ¡toda ella me vuelve loco!
—Pero ¿sí te gusta? —me pregunta más serio.
—No tienes una idea de cuánto —respondo enseguida.
—¿Tanto? —inquiere Thomas.
—Esa es la cuestión, Thomas. ¿A ti te gusta Sofía?
—Por supuesto —responde sin pensarlo.
—¿Por qué?
—Es preciosa, es muy tierna y tan amable. Me hace querer morderle las mejillas. Sofía me da paz de una manera tan dulce… no lo sé, es…
—¿Única? —inquiere Robert.
—Única —le asegura Thomas.
—¿Y a ti por qué te gusta Sara? —le pregunto a Robert.
—Me encanta su energía, y es contagiosa. Un segundo a su lado me da mil años de vida. Es arriesgada, está demente y me encanta; amo la manera tan intensa en la que vive.
—Eso es lo que siento con Emma. Con ella me he preguntado cosas que con nadie más he hecho. ¿Por qué? Esa es la pregunta. ¿Por qué me siento tan fascinado por ella de esta forma inexplicable, cuando apenas la conocí hace unos días? Sé muy poco de ella y no, no me es suficiente. Cada día quiero saber más, saberlo todo de ella.
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El arte de apreciar
Romance(Primer libro de la bilogía "Artes") Todos sus problemas se esfuman al ver el cielo.
