Capítulo 23: I think he knows

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Emma

Acomodo la sudadera que acabo de tomar prestada de Max mientras me acerco a las chicas.

Mi novio ríe abiertamente con sus amigos. Salieron hace rato para darnos nuestro espacio. Solo lloramos un poco por la velocidad con la que pasa el tiempo.

Crecer y convertirse en adulta es aterrador, pero también emocionante. Solo debemos enfocarnos más en esa segunda parte.

—¿Qué estabas haciendo afuera anoche? —le pregunta Sofía a Sara.

—¿Tú qué crees? —responde ella de vuelta.

—¿Por qué no solo tienen sexo en su cuarto? —pone los ojos en blanco.

—Porque nos gusta sentir la adrenalina —Sara se encoge de hombros—. ¿Qué tal Thomas?

—Es agradable. ¿Qué tal con Max? —me pregunta Sofía.

—A mí no me metan —levanto las manos pidiendo paz, mientras me concentro en los chicos… bueno, en Max.

¿A ese hombre nunca le da frío, o es que siempre quiere presumir sus bíceps?

Se acerca junto a los chicos, aunque a ellos ni siquiera les presta atención, solo… a mí.

Prácticamente corre en mi dirección.

Max me dedica una radiante sonrisa, de esas que hacen que quiera saltar sobre él y besarlo. Le devuelvo la sonrisa, mirándolo cada vez más cerca.

Doy un paso atrás porque, a pesar de estar a unos pasos de distancia, no disminuye la velocidad. Ahogo un grito aferrándome a sus brazos al levantarme del suelo sin problema alguno.

—¿Por qué te estás sonrojando? —pregunta alzando el rostro para mirarme.

—Quizás porque no puedo respirar —susurro, palpando su hombro para que me suelte.

Deja un beso en mi mentón antes de bajarme. Aparto los ojos de él al escuchar un carraspeo detrás de su espalda.

—¿Vamos a nadar? —nos pregunta Sara, mirándonos con una sonrisita.

—¿Con este frío?

—No hay tanto frío, Emma.

—Pues yo tengo frío —me encojo de hombros.

—Nosotros solo observaremos —concluye Max mientras me jala hacia la orilla.

Volteo a un costado, mirando a Sara y Rob pasar corriendo hacia el muelle y lanzarse al agua con ropa incluida.

Robert sale del agua solo para jalar a Max con la ayuda de Thomas, y entre los dos lo lanzan al agua. Él parece divertirse mientras intenta meter al agua a Thomas.

Me siento sobre el césped al lado de Sofía, mirándolos.

—¿Te confieso algo? —me pregunta Sofía.

—Dime.

—Te ves muy bien con Max, y no me refiero a cómo lucen, sino a cómo luces tú. Te ves más alegre; creo que has salido más veces desde que conocemos a Max que en todo el tiempo que llevamos conociéndonos. No pasa nada si lo admites —alude con una dulce sonrisa.

—¿Admitir qué?

—Que lo quieres, y no como los demás suelen hacerlo. Lo quieres como tú sabes querer. Y esa manera es hermosa, Emma —me abraza—. No pasa nada si lo admites —repite.

Sonrío por sus palabras.

No tengo planeado negar que quiero a Max, nunca más.

—Estoy enamorada de ese hombre —susurro mirándola.

El arte de apreciarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora