Emma
—¿Entonces se verán hoy? —me pregunta Sofía.
—Eso creo —respondo tratando de verme lo menos afectada posible.
—Si es como Robert, te aseguro que es un buen tipo —me dice Sara.
—No conozco ni a Robert ni a Max —le recuerdo—. Y tú tampoco los conoces muy bien que se diga, solo se han visto algunas veces, Sara.
—Pero chateamos mucho —protesta.
—Claro.
—Admito que es guapo —dice Daniel—. Pero no sé si eso sea suficiente para ti —se cuestiona volteando a mirarme.
—Ya ni siquiera sé qué busco realmente, Daniel, pero lo físico no es lo único que me interesa —respondo.
—No puedo imaginarte en una relación —me dice mirando hacia el frente, pensativo.
Un nudo se forma en mi estómago ante sus palabras, porque yo tampoco me puedo imaginar con alguien; mejor dicho, no puedo imaginar a alguien conmigo.
Siempre he leído historias de romances hermosos, incluso me imagino siendo la protagonista, pero cuando algo parecido me pasa en la vida real, no se siente igual. Es como si la realidad fuera la mentira más grande del mundo, incluyendo su amor. Por eso me refugio en los libros, encuentro más verdad en ellos que en cualquier otro lugar.
Es muy fácil para mí desear un amor como el de los libros, pero me es muy difícil aceptar alguno.
¿Quién dice que la realidad no está en los libros? Es muy real lo que me provocan, es lo más real que he llegado a sentir.
Me he enamorado cientos de veces de palabras que no son para mí, de historias que no son las mías, y lo seguiré haciendo hasta el día que muera.
—Tampoco yo —admito.
—Pero ya que se presenta la oportunidad, te lo deberías follar —añade mi amigo.
Ruedo los ojos.
—Estoy de acuerdo con Daniel —lo apoya Sofía.
—También yo —habla Sara—. Qué importa si son o no pareja, follen. Para ampliar tu conocimiento.
—¿Están locos? —les pregunto sin poder creer que los tres idiotas comparten la misma neurona—. ¿Creen que haría eso?
—Pues deberías —Daniel me mira fijamente, asintiendo.
—¿Qué parte de “no lo conozco” no entienden? —los miro con mala cara.
—Pero seguro es mejor tipo que los otros idiotas —habla Sara con seguridad—. Solo hazlo, Emma, no te lo pienses mucho.
—No...
—¿Por qué? —chilla.
—Porque no lo conozco, Sara, y ni siquiera entiendo lo que realmente quiere.
—Solo serán dos personas conociéndose —explica según ella.
Enarco una ceja.
—Harán las cosas que hacen los novios, bueno, las que ustedes quieran hacer. Serán novios o lo que quieran; serán dos personas conociéndose, fingiendo que no se traen ganas. Serán una pareja, solo que tal vez lo que sientan no se parezca a lo que sienten los novios —me explica Sofía.
¿Lo que sienten los novios? Como si ser novios garantizara que lo que sienten es real.
—Max es un buen tipo, estoy segura —habla Sara.
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El arte de apreciar
Romance(Primer libro de la bilogía "Artes") Todos sus problemas se esfuman al ver el cielo.
