Emma
Empujo la levemente oxidada puerta trasera, tratando de no soltar las dos grandes bolsas de basura que cuelgan de mis manos.
Lanzo una bolsa al contenedor de basura mientras making the bed, de Olivia Rodrigo, sigue sonando en mis oídos.
—Well, sometimes I feel like I don't wanna be where I am. Getting drunk at a club with my fair-weather friends —susurro mientras miro el contenedor como si algo bueno fuera a salir de él, antes de girar como una muy mala bailarina para tomar la otra bolsa—. Push away all the people who know me the best. But it's me who's been making the bed. I'm so tired of being the girl that I am, every good thing has turned into something I dread. And I'm playing the victim so well in my head, but it's me who's been making the bed.
Suspiro y saco mi celular. Reviso los mensajes pendientes y solo hay algunos de mis hermanas y mis padres preguntándome cómo estoy.
Lo guardo con intención de responder después. Levanto la bolsa y me doy vuelta para lanzarla, y sí la lanzo, pero al suelo al ver a Max frente a mí.
No es él quien me sorprende, sino lo que sostiene.
—Estuve rebuscando una, otra y otra vez una buena declaración, pero no encontré nada digno, entonces tendré que improvisar —dice acercándose mientras sostiene un ramo de libros y una bolsa.
Tierra, trágame y escúpeme en otro mundo.
Dios, ¿qué hice?
Me quedo en el mismo lugar, estática. Ya ni siquiera puedo escuchar la música en mis oídos.
Este lugar es el menos romántico. Literalmente estamos al lado de la basura.
Me voy a desmayar.
—¿Vas a desmayarte? —me pregunta divertido, como si leyera mi mente—. ¿Qué tanto buscas en la basura? —le echa un ojo al contenedor.
Las agallas de verlo a la cara
Mierda, no creí que fuese a hacer esto. Me quito los audífonos y me centro en él.
—No hablaba en serio —murmuro perpleja.
—Pues yo sí que lo hago —me asegura—. He cumplido lo que me pediste. Ahora cumple tu parte del trato.
—Te dije que lo iba a pensar, no que aceptaría —le recuerdo seria.
—¿Y lo estás pensando?
—No —doy un paso atrás—. No te voy a aceptar.
Max me mira serio, pero sin enojo alguno.
—I'll tell you the truth, but never goodbye. I don't wanna look at anything else now that I saw you. I don't wanna think of anything else now that I thought of you.
—Sacaste eso de Daylight, ¿no es así? —lo miro con mala cara—. Eso no es una propuesta.
—¿No te gustaba la música? —alza una ceja.
—Me gusta la música —rectifico—, pero no fue una canción lo que pedí.
—Emma, pasé todo el día buscando los libros que te gustan, y lo más difícil fue...
—El brasier —deduzco.
—No —niega—. Eso fue lo más fácil —me dice con una sonrisa.
Me acerca la bolsa. Me pongo a hurgar dentro de ella. Miro a Max boquiabierta al encontrar el brasier.
¿Cómo le hizo?
En mi desesperación por no encontrar un brasier de mi talla, casi me envuelvo un pedazo de tela en las tetas.
ESTÁS LEYENDO
El arte de apreciar
Romance(Primer libro de la bilogía "Artes") Todos sus problemas se esfuman al ver el cielo.
