36

187 14 18
                                        

𝐙𝐀𝐇𝐈𝐑𝐀

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

𝐙𝐀𝐇𝐈𝐑𝐀

Me giré de inmediato, aún con el calor del beso de Osvaldo en mis labios, y me encontré con la última persona que esperaba ver en ese momento.

— Roier... — murmuré, sorprendida.

Él estaba de pie frente a nosotros, las manos en los bolsillos, con esa media sonrisa que solía usar cuando no quería mostrar lo que realmente sentía.

— Lo siento, no quería... interrumpir — dijo bajando un poco la mirada.

— Entonces puedes irte. — solto Osvaldo, serio.

— Osvaldo. —intervine de inmediato, dándole un toque en el brazo para frenarlo.

Roier levantó la vista, ignorando el comentario, y soltó un suspiro. No necesitábamos comenzar una pelea. No ahora.

Él apretó la mandíbula, sin dejar de mirar a Roier, pero no dijo nada más.

— No vine a discutir — dijo Roier, con voz tranquila. Su mirada se desvió a mí por un instante, y luego volvió a Osvaldo —. De hecho, no vine a hablar con Zahira.

—¿No? —pregunté sin poder evitarlo, frunciendo ligeramente el ceño.

Roier negó con la cabeza, aunque no me miró esta vez.

—No. Quiero hablar contigo —dijo, dirigiéndose a Osvaldo.

La sorpresa en su rostro fue casi imperceptible, pero yo la noté. Sus hombros se tensaron apenas un segundo, y sus labios se apretaron en una línea recta.

— No tengo nada que hablar contigo.

—Pues yo sí —respondió Roier sin subir el tono—. No vine a pelear. No vine a reclamar. Solo... vine a cerrar esto.

Osvaldo lo miró, desafiante.

—¿Cerrar qué?

Roier se pasó una mano por la nuca, como si estuviera buscando las palabras correctas, como si le pesaran más de lo que esperaba.

—Todo —dijo al fin—. Lo que pasó entre nosotros.

Sentí cómo el aire cambiaba entre ellos. La tensión no era de ahora.

— Eso se cerró hace tiempo —respondió con frialdad.

— Mira se que crees que solo estoy aquí para molestar. —dijo Roier, con voz baja, casi cansada—. Pero no es eso. No busco arruinarles nada. Solo... necesito que hablemos, de verdad.

Osvaldo cruzó los brazos, sin mostrar señal de ceder.

— ¿De qué quieres hablar? —preguntó seco.

Roier respiró profundo, como si se preparara para algo que le costaba.

— De lo que pasó en Madrid —empezó, clavando la mirada en Osvaldo — Ambos nos equivocamos... aunque algunos errores duelan más que otros.

𝐄𝐍𝐂𝐇𝐀𝐍𝐓𝐄𝐃 || 𝖤𝖫 𝖬𝖠𝖱𝖨𝖠𝖭𝖠 ||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora