one trip or two?

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Los días en Hogwarts parecían deslizarse como las páginas de un libro que no quería cerrar. Después de semanas tras el regreso de las vacaciones, la rutina del castillo volvía a establecerse.

El lunes empezo como cualquier otro, con una gélida ráfaga de viento que atravesaba los pasillos del castillo mientras nos dirigíamos a Defensa Contra las Artes Oscuras. Kate y Sarah caminaban a mi lado, debatiendo sobre si la profesora Brown realmente podía conjurar un Patronus físico.

—Te digo que sí, lo vi el año pasado en la batalla de práctica. Era un lince —afirmó Kate, ajustándose la bufanda.

—Pues yo no he visto nada —dijo Sarah, rodando los ojos mientras subíamos las escaleras—. Seguro que solo hace un destello de luz y ya.

Al llegar al aula, la profesora Brown estaba lista, con su mirada intensa y su postura recta que imponía respeto.

—Hoy, practicaremos Protego Totalum —anunció, paseando entre las mesas con la capa ondeando tras de sí—. Este hechizo avanzado crea una barrera mágica completa. Será útil para los que tengan interés en defenderse durante combates serios.

El aula se llenó del sonido de varitas agitándose y murmullos de hechizos. Al principio, mi barrera era débil y apenas se mantenía un segundo antes de desvanecerse. Mientras intentaba concentrarme, Scorpius, que practicaba en la mesa de al lado, me susurró:

—Estás sosteniendo mal la varita. Endereza un poco la muñeca.

Le lancé una mirada escéptica, pero seguí su consejo. Con un movimiento firme y un "Protego Totalum!", una barrera translúcida se materializó frente a mí justo a tiempo para repeler un hechizo que Albus lanzó con demasiada fuerza.

—¡Eso es, Alina! Excelente trabajo —exclamó la profesora Brown, sonriendo mientras asentía con aprobación.

Mientras salíamos del aula, Rose se quejaba de que su hechizo seguía fallando, mientras Gabrielle le aseguraba que con práctica lo lograría. Scorpius caminó a mi lado, sonriendo.

—Solo necesitabas un poco de orientación, pero sabia que lo harias—dijo con fingida modestia.

Le di un codazo juguetón, agradeciendo en silencio su ayuda.

El aire del sótano donde se impartían las clases de Pociones era siempre húmedo y ligeramente frío, un contraste con la calidez del resto del castillo. Las paredes de piedra, cubiertas de estanterías llenas de frascos y tarros con ingredientes extraños, le daban al aula un aura de misterio.

Ese día, el profesor Slughorn, con su barriga prominente y su característica sonrisa bonachona, esperaba al frente de la clase. Había dispuesto varias pociones burbujeantes sobre su escritorio, cuyos colores y olores variaban desde lo tentador hasta lo nauseabundo.

—¡Buenos días, jóvenes! —dijo frotándose las manos—. Hoy abordaremos un desafío interesante: preparar el Filtro de la Paz. Una poción delicada, pero extremadamente útil para calmar la ansiedad o las emociones extremas. Sin embargo, si la preparación falla... —pausó dramáticamente, mirando a todos por encima de su bigote— podría causar somnolencia incontrolable, o incluso una crisis nerviosa.

Un murmullo recorrió el aula.

—Divídanse en parejas y sigan las instrucciones del libro. Recuerden, paciencia y precisión son clave.

Me puse con Kate, que mientras revisábamos los ingredientes necesarios, ella me lanzó una sonrisa.

—¿Qué crees que hará Albus si le damos un poco de esto? ¿Dormirá por una semana o entrará en pánico porque su caligrafía no es perfecta?

𝓞𝓽𝓻𝓪 𝓻𝓮𝓪𝓵𝓲𝓭𝓪𝓭 ; ʰᵃʳʳʸ ᵖᵒᵗᵗᵉʳDonde viven las historias. Descúbrelo ahora