35. TODOS VOLVIMOS.

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Todos decían lo mismo, que todo estaba aparentemente bien. A Jade no le complacían esas palabras, todo estaba bien o no lo estaba.
Viajaron día y medio en avión junto con el viaje en ambulancia para llegar al hospital.
Evolet y Francis se despidieron cuando llegaron al aeropuerto, tenían que regresar a su casa para ver cómo estaban las cosas y de ahí irían al hospital a verlo; después de eso Evolet tendría que presentarse en la base militar para dar su informe sobre la isla, obvio omitiría el parto y la llegada del ex mafioso al lugar. Francis le paso su número, con amargura en el rostro, a Luka, pidiendo que le notificaran en que hospital estarían internados.

Jade miraba atento a su bebé en los brazos del paramédico que los acompañaba en la parte trasera de la ambulancia. Se sintió un poco incómodo, todos se movían bajo la influencia del tío de Luka, que no tenía mucho de haber sido suya.
Su novio noto eso y se disculpó profusamente con él, de nuevo.

Perdón Jade, no quería que esto pasará. Solo será esta vez y después todo sera normal–.

Normal... Jade no sabía que era lo normal al lado de Luka, es decir, qué harían, cómo se acomodarían, de qué forma van a vivir. Necesitaban una conversación, poner las cartas sobre la mesa y dialogar que iba a pasar entre ellos.
Pero no era el momento, todo lo que importaba era saber la salud de su hijo.

En el hospital, cuando llegaron todos se movieron rápido, primero bajaron al bebé y lo perdió de vista.

¿A dónde lo llevan?.. ¡Levka! – empezó a entrar en pánico hasta que una enfermera se paró frente a su camilla en movimiento –joven madre, por favor, calma. Van a darle seguimiento al caso de su hijo, es crucial saber si se encuentra bien– intuyo que Kirill los había comprado, por lo tanto, estaban al tanto de que el bebé no recibió atención médica durante meses –además su esposo ya está yendo– vio a Luka caminar tras el bebé, no se enojó por dejarlo solo sin dirigirle la palabra, se lo hubiera pedido de todos modos si se hubiera quedado a su lado. Necesitaba saber dónde estaba su hijo y si estaba bien.

A Jade lo llevaron a una sala de revisiones donde separaron sus piernas para esculcarlo y conversaron con él para hacer un plan de seguimiento para generar leche nutritiva para el bebé, aparte de hacerle recuperar la fuerza y las vitaminas que se fueron en el niño. También hicieron una historia clínica donde se plasmaron los acontecimientos que llevaron al parto prematuro. Habían dos posibles teorías, saltar al agua, ya sea cuando escapo de casa o en el muelle provoco un ligero desprendimiento en la placenta o... tener sexo con su pareja lo llevo al trabajo de parto.
El chico enrojeció cuando hablaron del sexo, no quería hablar de algo tan íntimo, así que Luka tomo el control de la conversación.

Después del cuestionamiento, le comentaron que ya no lo internarían por que las pruebas mostraban que estaba bien, no mostraba desgarros, fiebre, rotura de hueso o algo grave. Todo estaba en su forma y estado.

Luka envió un mensaje a Fran pidiendo que le comprarán ropa a Jade, en el hospital le permitieron darse un baño y no quería que se pusiera la misma ropa.
Jade preguntaba a Luka donde estaba el bebé a lo que él respondió que se lo llevaron a un área donde solo podían entrar médicos.
Jade pudo cambiarse cuando llegaron Fran y Evolet con su ropa. Después decidió preguntar por su hijo. Que lo llevo a encontrarse con un médico quien, de igual forma, lo estaba buscando. Todos fueron a un consultorio y cuando todos estaban sentados el médico comenzó a hablar.

Levka es un bebé sano, pero nos gustaría que se quede un mes para que sus pulmones y estómago terminen de madurar– era una noticia fuerte, no esperaba que su bebé tuviera que quedarse ahí, con cables conectados en su pequeño cuerpo dentro de esa incubadora, solo.
Jade puso su mano sobre su boca, tratando de evitar que su sollozo se escuchará –sé que es una noticia impactante pero, debe de entender que es por el bien de su bebé– no pudo decir nada, ya estaba llorando, Luka lo tomo en brazos y tomo el control de la conversación –haga lo que sea bueno para nuestro hijo... Solo queremos lo mejor para él– el doctor asintió y llamo a una enfermera para pedirle que transmitieran la orden de permanencia hacía el recién nacido.

Llorar y seguir llorando.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora