34. ALUMBRAR.

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Luka despertó, semidesnudo sobre las mantas en la cama de Jade. Parpadeo varias veces viendo al techo. Le costó trabajo entender que estaba en otro lugar. Después vio a Jade, estaba en la segunda ventana viendo el horizonte.

Apenas había luz de día y se escuchaba ruido afuera.
Jade veía el camión prepararse para salir.
Apretó el barandal con fuerza y tomo una larga respiración.

Su prometido se incorporó en la cama –Es momento de irnos, Jade. Los tres– quería volver a tener la conversación.
No puedo irme contigo– dijo apenas en una forma audible.

Luka se puso el pantalón, comenzaba a desesperarse, no sabía cómo convencerlo –Jade, nos vamos, los tres. Debes de ir a un lugar adecuado, el embarazo es muy avanzado para mantenernos fuera de la comodidad de nuestro hogar. Piensa en nuestro hijo– comenzó a caminar hacia él. Necesitaban hablar cara a cara.

No puedo irme contigo– su voz sonó pastosa pero Luka no sospecho nada.
¿Por qué? – pregunto ya rendido
Porque mis contracciones son cada 5 minutos– se giró para ver a su prometido, su rostro comenzaba a tornarse rojo; lo miro fijamente y Luka se dio cuenta.

Jade estaba en trabajo de parto.

El silencio fue cortado por un sonido acuático.
Su fuente se había roto en ese momento y el líquido mojo sus piernas además del piso.
Ninguno de los dos esperaba eso, es decir, el bebé apenas tenía días de haber cumplido los ocho meses.

De inmediato Luka se aproximó para auxiliarlo, ayudándolo a pasar por el charco sin caer. El hombre no sabía qué hacer, no estaban en el momento ni lugar adecuado para tener al bebé.
Lo ayudo a llegar a la cama y recostarse en ella, Jade se sujetó el vientre mientras una contracción lo inundaba.

¿Qué hacemos? – Luka estaba desesperado, no sabía qué hacer y no podía llevar a Jade a ningún lado.
Tienes que ir por Francis y Ev...– Jade aguanto la respiración mientras la contracción terminaba.
No quiero dejarte solo– Jade le grito, lo que puso sus pies en movimiento.

Supuso que esas dos personas eran las que había visto la noche anterior y abandono el cuarto.
Desesperado comenzó a gritar los nombres de las personas de confianza, los encontró viendo como las personas se acomodaban en la furgoneta que los llevaría al muelle sur de la isla.
Francis le iba a preguntar, con enfado, porque Jade tardaba tanto, pero Luka lo interrumpió.

Es Jade, entro en trabajo de parto– nadie dijo nada, sus rostros mostraban miedo y sorpresa y se lanzaron al cuarto del chico.
Luka los siguió, cuando entraron vieron a un chico semi desnudo, con la cara roja y de pie mientras se balanceaba.

La primera en acudir a él fue Evolet, era enfermera, sabía qué hacer, pero en todos sus años de servicio nunca había estado atendiendo un parto sola.

Lo volvió a acostar para hacerle el tacto. Apenas comenzaba a dilatar, sería un día largo.
Cariño, lo siento vas a tener a tu bebé

Por un instante, todos compartieron miradas, hasta que Jade hablo.

¡No!.. Aún no es tiempo... No puede ser prematuro–.

Francis y Evolet hablaban, Luka no se atrevió a decir nada.
Luka estaba incómodo, se sentía fuera de cuadro, por lo que pensó que era mejor esperar afuera. Se paró de la silla y a paso lento iba hacía la puerta, pero la mano de Jade lo sujeto por la camisa.

¿a dónde vas?..– el chico se aferró más a él –no puedes irte... te necesitamos aquí– volvió a su lugar y comenzó a hablar.

Llorar y seguir llorando.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora