13. TIENES QUE CONOCERLO.

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La pelea duró algunos días, rompieron cosas, se destapó viejas heridas, el secuestro, su hermana, su padre, los celos, en que trabajaba Luka, todo, sin embargo Luka no le había levantado la mano a Jade en ningún momento, pero todo tenía un límite. La casa se mantuvo en un silencio sepulcral, como era costumbre Jade y Luka comían juntos pero no se dirigían la palabra. El castigo... no fue tan severo, solo se llevó a Jade a todas partes, en el trabajo, los empleados vieron el moretón en el pómulo de Jade y la marca de los dedos de su jefe en el cuello, nadie se dio cuenta de la venda que cubría su mano. Todo sucedió en la noche de ese mismo día. Jade había colmado su paciencia.

Una discusión nueva, Jade seguía defendiendo su punto, el hecho de que se llevara bien con los hombres de la casa no significaba que le había sido infiel en algún momento con alguno de ellos, a diferencia de Luka, Jade no era bueno peleando física ni verbalmente.

¡Solo quiero tener a alguien con quien conversar! ¡No significa que quiera acostarme con el primer hombre que vea!‒ el cuarto estaba hecho un desastre, las figuras que adornaban los estantes ahora estaban en el suelo, de hecho todo estaba en el suelo.

Para eso tienes a Elli contigo, no necesitas a nadie más que a nosotros dos‒ intentaba hablar con él, pero era imposible cuando comenzaba a gritar, no había nada que lo callara ‒tú no sabes cómo son las cosas de este lado, cualquier persona intentara lastimarte para lastimarme... tu eres lo más importante en mi vida‒.

Estar contigo es un peligro ambulante‒ conocía en donde se escondían las armas en el cuarto, pero desconocía cómo disparar una, por lo que solo reconocía en donde se encontraban las navajas. Una de ellas se encontraba debajo de un estante, encima de la chimenea para ser exactos, no estaba encendida por lo que se veía raro que estuviera ahí. A Luka le dio motivos para sospechar. Se abalanzo contra el con cuchillo en mano. Era la segunda vez que intentaba atacarlo así, y sabía que tendría que pedir una cita urgente con el psicólogo. Jade había alcanzado el límite, otra vez.

Lanzó golpes por el aire, que Luka se limitaba a esquivar, necesitaba estar cerca para poder derribarlo. Y lo logró, dio un puñetazo en su mejilla que logró desbalancear su cuerpo, lo tomo del cabello y empujo su rodilla al piso, dejándolo boca abajo, encima de una almohada.

Su rodilla se mantenía en su espalda y con su peso lo dejó inmóvil, sin posibilidad de moverse. Mantenía su mano presionada en su nuca, ahogando cualquier ruido o intento de respirar y con la otra presionaba con fuerza su muñeca, intentando que soltara el cuchillo, pero su fuerza hacía que su hueso crujiera.

¿Quieres respirar cariño? ¿Sí? Te dejo ir si te calmas‒ lentamente se quitó de encima, el cuchillo ya estaba en el piso, ya no era una amenaza ‒deberás hablar con Bali, que intentaste matarme... otra vez‒ Jade daba bocanadas de aire con desespero, volvió en sí, supo que había cruzado la línea. 

Luka tomo su rostro, presionando su mano en su mandíbula, haciéndole daño, Jade rodeo su muñeca con sus manos, dando tirones para que parara ‒ ¿en realidad eso es lo que quieres? ¿Quieres matarme?‒ Jade comenzó a llorar, tenía una navaja presionando sus labios ‒te amo, lo sabes, pero no estoy dispuesto a tolerar este comportamiento‒ retiró con cuidado la navaja, el chico pudo volver a respirar, sin embargo no previó ese puño contra su boca, sus dientes se mancharon de sangre ‒tranquilo, dejará una bella cicatriz, como las otras‒ tocó su moretón, palpo con fuerza el moretón de su mejilla, Jade comenzó a patalear ‒ ¿tregua?‒ Jade asintió con rapidez.

Bien, porque no quiero volver a usar esto contigo‒ le enseñó el cubre boca de cuero, ese que fue obligado a portar por muchos meses, y Jade sabía que llevaba consigo ‒tal parece que no vas a recibir tu alta muy pronto, no como te estas portando, no me gustaría que te mediquen otra vez, pero si así vas a estar tranquilo, es lo mejor‒ lo dejo ahí en el piso, mientras él iba apagando las luces del cuarto, listo para dormir.

Llorar y seguir llorando.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora