Los días posteriores a hablar con el psiquiatra, escucho vagamente la conversación entre su novio y el. Nada malo por supuesto, solo que estaría en esas altas y bajas de emociones, no era un trastorno bipolar, solamente aún no salía de su estrés postraumático y se temía que no saliera de ahí; el hecho de que Luka no atendiera a sus peticiones limitaba su sanación. En fin, de eso se trató la conversación, de que Luka estropeaba el progreso de Jade, como siempre, Luka prometió hablar con el chico y entablar algunas salidas solo, aunque ambos, Bali y Luka, sabían que no pasaría pronto, no después de la visita de Jade a su tío.
Dejo de escuchar, no quería seguir torturándose a sí mismo. Por el contrario, prefirió ir al comedor, donde tenía esparcidas fotos, de los últimos meses, le ayudaban a recordar el progreso y la forma en la que a Jade le gustaba vivir, feliz.
Fue checándolas una por una, incluso hasta pensó en hacer un álbum, se detuvo en una en especial, hace unos meses, una foto de los amigos de Luka y Jade a su lado. Fue la noche en la que consumaron su noviazgo. Aun lo recordaba.
Después de muchos meses de estar juntos, finalmente pudieron ir a una segunda cena, sin embargo en esta ocasión ya eran una pareja oficial. Esa noche ninguno de los dos iba a consumir ninguna clase de bebida con alcohol, pues habían hecho un trato, en especial Luka al ser mayor de edad, de no ingerir ninguna bebida alcohólica hasta que Jade dejara de tomar medicamentos para la depresión, entre otros.
Jade esperaba a su novio en la recepción junto con una escolta, en esta cena no se podía ir sin protección, aunque ellos estarían esperando afuera ya sea para el viaje de regreso o alguna llamada de urgencia.
La noche era espectacular. Luka lucia genial, con su largo cabello rizado recogido, su barba bien recortada, el saco de color azul combinaba con la corbata marrón, lo que le llamo la atención fue la falda del mismo tono que el saco, nunca lo había visto usar una falda, sabía que tenía unas en la parte trasera de su armario, que, según le había dicho, solo las usaba rara vez y en ocasiones especiales. Era hermoso, todo estaba perfectamente en orden.
En cuanto a Jade, llevaba un enterizo del mismo color, ya que habían acordado eso, ir ambos del mismo tono; los tacones blancos resaltaban su piel morena y su cabello corto en una sencilla en una coleta.
Era una cena informal, entre amigos, no había negocios de por medio. Así que podían relajarse y disfrutar de la noche, de igual forma, no es como si Jade se enterara de lo que hacía su novio, y prefería, por su salud física y mental, no saber nada.
Ambos habían sido los últimos en llegar, sin embargo fueron bien recibidos y comenzaron hablar de forma amena, cosas como pasatiempos, el clima, si la comida era deliciosa, todo menos de trabajo. Eso era excelente, pues le daba la oportunidad a las parejas de los magnates a unirse a la conversación.
Todos hablaban de lo bien que se había acoplado Jade a su nueva vida, claro, nadie iba a mencionar que se necesitó para que él pudiera acostumbrarse, y aun así no se sentía muy cómodo en esa situación, pero no iba a dar explicaciones, solo asentía y se reía con ellos, en ocasiones daba algún comentario por lo que todo iba de maravilla.
Después de la cena, sirvieron el postre, pero antes los anfitriones pidieron tomar una foto en grupo, para obsequiarla como recuerdo para cada uno antes de irse de la velada.
Así todos se levantaron de sus asientos y se fueron al jardín, donde todo estaba arreglado para la foto, al parecer querían que saliera perfecta, Jade se colocó a la derecha de su novio y este rodeo su cintura con su mano así que Jade puso la suya en su pecho, sonrió y sintió el flash de la cámara en sus ojos.
Todos volvieron después, para seguir disfrutando.
Cuando regresaron ya era muy tarde y desde la carretera ninguno pudo sacar sus manos del otro. Luka tenía la suerte de no encontrarse con otro carro y de ser bueno manejando, de lo contrario tendrían que estacionarse. Además no planeaban tener sexo dentro del auto en ese momento.
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Llorar y seguir llorando.
Teen FictionJade era hijo de un empresario, un buen hombre que siempre trataba de darle lo mejor a su familia. Pero la deuda lo alcanzo. Opto por vender a su hijo, su tesoro, con tal de salvar su cuello. Luka tenía un plan, había salvado a Jade, sabía que el c...
