Al despertar era lógico que iban a alimentar a Jade pero... era algo difícil ver que lo alimentaban por una sonda, nunca pensó que tendría que tomar esas medidas. La forma en la que el cuerpo de Jade se sacudía, los enfermeros sujetándolo con la fuerza suficiente para inmovilizarlo, gritando en el cubre boca por clemencia, no soporto verlo y dejo que los doctores hicieran su trabajo.
‒Señor, si no convence al niño que coopere vamos a tener que usar medidas más... drásticas‒ Jade lo miro y le pedía piedad con la mirada, pero la respuesta que dio no era la que su alma necesitaba.
‒Hagan lo que tengan que hacer‒ el medico dio un asentimiento y sujetaron al chico con más fuerza, dejándolo quieto, tomaron su brazo y alzo la manga de su suéter, la inyección ya estaba lista, solo era necesaria la autorización del señor de la casa para proceder, no quería batallar más con Jade.
‒Solo es un pinchazo, luego estarás más tranquilo‒ con un algodón empapado de alcohol limpio la zona media del brazo.
‒Esto es un calmante, es muy fuerte pero espero que con esto te des cuenta que tus acciones en contra de nosotros no son buenas‒ pincho su piel y la aguja perforo su vena, ya no había nada que hacer.
Al terminar solo puso un algodón e hizo que flexionara su brazo para que no sangrara.
Luka termino de abotonar su camisa, al ser director de una empresa, no podía ir como quisiera. Además le gustaba usar traje, le recordaba todo lo que había hecho para lograr estar en donde estaba, una muestra de poder.
Lo único que odiaba eran las arrugas que se formaban en este por el desgaste del día.
Ya más tranquilo por el efecto del calmante movieron a Jade a la cama para recostarlo en lo que terminaba de "comer", su cuerpo estaba flácido, si lo movían un poco el ni siquiera reaccionaría. Luka se acercó a mirarlo, como el pobre niño no se encontraba con él en esos momentos, sino en otro lugar, lejos; aprovecho su pasividad para hablarle.
‒Sé que no me escuchas, que no estás aquí y está bien, pero quiero que entiendas que esto lo hago por tu bien, para que seas alguien digno‒ de un mueble al lado de la cama abrió el primer cajón y saco una caja pequeña forrada en un elegante terciopelo negro y letras doradas.
‒Me dedico al negocio de las joyas, y quiero que luzcas mi nueva colección, aunque este fue hecho especialmente para ti‒ era un collar, hermoso y de estructura fina ‒quiero que luzcas mis joyas‒ beso su frente y siguió vistiéndose, una vez que Jade termino de comer quitaron la aguja del tubo, el doctor y sus enfermeros ya se iban cuando Luka los detuvo.
‒A partir de esta tarde pueden darle la comida regular, ya no hace falta que le sigan dando la comida de castigo‒ sí, no solo el cubre boca y no dejarlo salir a ningún lado eran parte de sus restricciones, sino también la comida, la formula regular que tenían que darle desde el inicio era suave y ligera, fácil de deglutir; la comida de castigo era gomosa, espesa y con un sabor desagradable.
Escribió una nota para la niñera de Jade y lo dejo ahí, no le importo nada más que salir temprano a su trabajo. Solo regreso para aprovechar de la pasividad del joven y besar sus tiernos labios, solo una pequeña presión. Luego se fue.
Cuando Elli llego dejó su bolsa en el sillón del cuarto, vio al niño recostado de lado y pensó que estaba dormido ‒Jade‒ lo llamo amorosamente, no contesto ni se movió ‒Jade‒ se empezó a preocupar y a paso rápido llego a la cama.
Jade aún seguía drogado, la chica se alarmo al ver que no se movía por sí solo, asustada tocó su cabello ‒Jade‒ hasta que vio la nota al lado de su cabeza.
‒ "Le dieron un sedante, estará dormido por el resto de la tarde"‒.
Volvió a tocar su cabello, estaba húmedo, las mejillas del niño estaban rojas y sudaba mucho, lo saco de la cama y comenzó a quitarle la pijama, tenía pequeñas manchas rojas en la piel, ya no era normal, necesitaba al doctor de la casa. Al verdadero doctor.
Comenzó a hacer la llamada antes de que se pusiera peor, no podía permitir que le pasara algo, no solo porque era su responsabilidad sino porque le había tomado cariño.
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Llorar y seguir llorando.
Novela JuvenilJade era hijo de un empresario, un buen hombre que siempre trataba de darle lo mejor a su familia. Pero la deuda lo alcanzo. Opto por vender a su hijo, su tesoro, con tal de salvar su cuello. Luka tenía un plan, había salvado a Jade, sabía que el c...
