03. PRIMER CASTIGO.

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Despertó en lo que ahora era su cuarto, pero algo había cambiado, el balcón ahora estaba bloqueado, las ventanas tenían protecciones y candados que se abrían con una llave que él no poseía.
Iba a soltar un suspiro pero algo se lo impidió, toco su cara y traía puesto un cubre bocas de cuero, se lo hubiera quitado de no ser por dos cosas, la primera, sus manos estaban atadas de forma dolorosa y la segunda, el cubre boca estaba firmemente sellado con un lacito apretado desde su nuca hasta la mitad de su cráneo; como un corset.

Después de un tiempo de estar tumbando en la cama alguien entro, era Luka.

Pensé que no ibas a despertar, te golpee con mucha fuerza ayer‒ examinó su rostro y se podía ver a simple vista su ojo inflamado además de un rastro de un moretón color violeta ‒tendrás un par de restricciones hasta que corrija tu comportamiento‒.

Jade no podía decir nada, el cubre boca estaba tan apretado que dolía. Solo cerró los ojos en forma de resignación. Sintió un beso en la frente y luego el chasquido de la puerta.

Por la tarde volvió y jade seguía en la misma posición ‒no has comido nada y no pienso quitarte el cubre boca porque es parte de tu castigo así que sé que lo que haré no será de tu agrado... adelante doctor‒ una persona en bata entro al pequeño cuarto y otros dos enfermeros más.

Hola Jade, sé que estas asustado y que tienes hambre así que pondremos una sonda nasal para alimentarte‒ se alarmo, comenzó a removerse y ambos enfermeros lo sujetaron para que dejara de pelear ‒será un procedimiento rápido‒.
Le sujetaban la cabeza y los hombros mientras un pequeño tubo pasaba por su nariz solo para deslizarse hasta su garganta, se sentía asqueroso pero nada lo preparo al sentir el líquido de la supuesta "comida", esta era puesta por medio de una jeringa, se deslizaba espesa y desagradable por su garganta, no aguanto y las lágrimas aparecieron en su único ojo funcional. Le dejaron la sonda pegada al rostro con un trozo de cinta una vez que terminaron de alimentarlo.

Sólo será temporal amor, hasta que aprendas a comportarte, reflexiona, ya que te será dado "alimento" tres veces al día‒.

Lo más complicado fue cuando pincharon su piel para colocarle el catéter del suero, pues tenían que mantenerlo hidratado. Incluso a través del cubre bocas se escuchaban los gritos afónicos y silenciados. El hombre se sentó a su lado y toco su muslo, no se apartó, su cuerpo se tensó, se quedó quieto mientras lo tocaba.

Algún día vas a perdonarme, cuando todo esté bien entre nosotros podrás hacer todo tipo de actividades... mientras tanto solo puedes estar aquí o en nuestro cuarto‒ miro hacia la puerta, una chica paso lentamente, estaba apenada y no vio a Jade de forma directa, el piso era más interesante ‒es tu dama de compañía, no estoy mucho en casa así que ella estará contigo todo el tiempo‒ lentamente le quito la soga que amarraba sus manos y estas solo se posaron a cada lado de su torso, estaban rojas como una fresa, tan irritadas. Solo salió sin despedirse.

La chica se sentó a su lado y lo miro por primera vez, a un niño inocente ‒traje hielo para aliviar el dolor, luego pondré un poco de pomada y las vendare‒ dijo en voz suave, no quería asustarlo más. Dos bolsitas de hielo se posaron en sus muñecas y un alivio inmediato lo invadió, quería hablar, decirle su nombre o algo ‒no puedo quitarte el cubre boca, no solo está amarrado sino también tiene un código numérico‒ de forma rápida saco la pomada y aplico una generosa cantidad en sus moretones.

También voy a aplicar un poco en tu ojo para que se desinflame, sé que va a doler cuando lo toque‒.

Una vez curado Jade se levantó de la cama, cansado, desconcertado y frágil. Estaba asustado y volvió a llorar, no quería estar ahí, con la angustia de que Luka o los doctores vinieran por él.
La muchacha lo acuno en sus brazos y se mecía sobre su cuerpo para calmarlo, sabía que estar ahí no era sencillo, había sido dama de compañía de muchas personas que estaban con otras poderosas y muy pocas sobrevivían a los tratos de sus parejas.
Enjuago sus lágrimas con un paño ‒por cierto, me llamo Ellie‒ le sonrió con cariño ‒voy a ir por un poco de...‒ lo olvido, el niño no podía consumir nada y al parecer leyeron su pensamiento, tocaron la puerta solo para entrar sin anunciarse.

Llorar y seguir llorando.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora