Eventualmente. Sí se casaron.
Jade se encontraba en su luna de miel. Veía el cielo nocturno en un bello balcón, de un bello hotel. Había aprovechado el tiempo que le quedaba antes de entrar a la universidad. Se encontraban en una hermosa playa y Jade se relajaba entre piñas coladas y el sol por las tardes. Suspiraba aliviado de que el amor que compartía con Luka fue más fuerte al final para vencer todo.
Aunque el camino no fue fácil.
Después de quedar como amigos, Jade y Luka iban a ver de forma simultanea o compartida al bebé. Lo cargaban, lo bañaban y le cantaban para dormir. A Jade a veces le dolían los brazos al sentirlo tan pesado, pero Luka no decía nada, para él era un peso mínimo.
Levka los veía y hacía muecas, las enfermeras decían que se comportaba así por que los extrañaba.
Al final del mes, ya tenían la fecha en la que le darían el alta a Levka.
Jade preparo todo, un cambio de ropa, pañales y el porta bebé para el carro.
Luka los encontró en el hospital, le hicieron un último chequeo al bebé, que confirmo la maduración de sus organos y todo estaba listo para ir a casa.
Jade, emocionado, abrazo a Luka.
Durante ese mes en el que Levka estaba internado solo se vieron en el hospital y texteaban de forma recurrente. Luka se tomo en serio el rol de ser amigos así que le mandaba post, memes y ese tipo de cosas, tonteaba con el todo lo que su ocupado trabajo le permitía. También le preguntaba de su vida diaria, Jade le contaba como extrañaba a su bebé y lo extraño que se sentía estar en una casa vacia todos los días.
Pero Luka no presionó, a pesar de querer sugerirle mudarse juntos o que él podía dormir ahí para hacerle compañia. Elegió ofrecer de vez en cuando salir a comer si se encontraban en el hospital.
En el segundo mes las cosas fueron particularmente difíciles estando solo con Levka una vez que estuvieron en casa, en el hospital había tenido la ayuda y el acompañamiento del personal médico. Pero estando los dos solos, Jade se ocupaba de todas las necesidades de Levka. Si lloraba, si necesitaba un cambio de pañal, si necesitaba estar en sus brazos.
El bebé no se despegaba de su madre en ningún momento. Era tranquilo en su mayoría, salvo cuando lloraba por que se desprendía de él al menos un segundo.
Cuando Luka los visitaba, dejaba todo en manos de él, aprovechaba para darse un baño o comer. Aunque no le gustaba escuchar el llanto del bebé por no estar con él, también necesitaba acostumbrarse a Luka y con el tiempo, así fue.
Además Jade tomo la decisión de no ir a la Universidad hasta que su bebé tuviera un año, no tenía la necesidad de comentarle a Luka pero, aún así fue a visitarlo a su empresa. Grande fue la sorpresa de los empleados cuando lo vieron llegar con el pequeño bebé en sus brazos.
Algunos sintieron incomodidad al verlo, Jade era joven, apenas cumpliría los 20 años cuando el pequeño Levka tuviera los 3 meses, y lo habían visto rondar la empresa desde los 16 años —Luka nunca mensionó su relación hasta los 18 años—. Pero a Jade ya poco le importaron las miradas en ese momento.
Entro en el despacho de Luka y platico con él sobre su decisión, este solo ofreció su apoyo a cualquier cosa que Jade necesitará. También platicaron cuando comenzarían sus clases de manejo.
Con la aparición de Luka, al principio Jade estaba normal, pero comenzo a tener pesadillas nuevamente, pesadillas de su vida con Luka. Donde lo arrastraba por el piso, lo lanzaba contra las paredes, lo ahorcaba o golpeaba. A veces se levantaba gritando en la noche, eso despertaba al bebé quien lloraba por el susto y Jade tenía que consolarlo.
En una noche, la noche en la que Luka se quedaba a dormir en el departamento, lo escucho, corrió al escuchar ambos llantos mezclados. Descubrió a un Jade con los ojos rojos y un bebé que no paraba de gritar. Intuitibamente supo que pasaba; le quitó al bebé de los brazos para mecerlo él y recosto a Jade en la cama.
–Lo siento... si no estas cómodo, puedo irme, podemos terminar todo, no pasará...–.
–No– Jade lo interrumpió, debía haber más opciones que separarse –solo necesito volver a acostumbrarme– el bebé lentamente se calmo –Jade, aún me tienes miedo, tus sueños te delatan– cerro los ojos, pensando, Luka se levanto para ir al cenador que tenía Jade en su cuarto y servirle agua.
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Llorar y seguir llorando.
Teen FictionJade era hijo de un empresario, un buen hombre que siempre trataba de darle lo mejor a su familia. Pero la deuda lo alcanzo. Opto por vender a su hijo, su tesoro, con tal de salvar su cuello. Luka tenía un plan, había salvado a Jade, sabía que el c...
