En los siguientes días vinieron personas para tomarle medidas y hacer pruebas en su piel, todo para que estuviera a la medida en el gran día.
Jade aun no hablaba mucho, es decir, después de meses con algo que le apretaba la mandíbula, era lógico que le doliera después de ser liberada. Le gustaba pasar el rato en el invernadero que había sido construido para él, y con el tiempo, descubrió que había frutas ahí, pronto las fresas estarían listas para comerse.
Le hacía feliz tener un espacio solo para el que no fuera su cuarto, porque así salía del encierro... Bueno, era una jaula de oro, pero al final, siempre era una jaula.
Días antes de la fiesta, al salir de bañarse, Luka lo esperaba a fuera con una caja grande decorada con un moño, se acercó con cuidado no por relajamiento por parte del baño.
‒ ¿Qué es eso?‒ Luka dejo la caja encima de la cama y cuando lo tuvo cerca lo tomo de los hombros ‒es una sorpresa‒ se inclinó para besar su frente y Jade temblo un poco, aún no estaba acostmbrado a su contacto y tenía miedo de un golpe ‒me voy al trabajo, nos vemos en la comida‒ Jade no se despidió, solo escucho la puerta cerrarse para aprovechar su intimidad y ver que le había regalado esa ocasión.
No quería deshacer el moño ya que estaba hermoso pero lo hizo, se tomó un momento para apreciar el orden de la caja, como había sido acomodada de tal manera que disfrutaba verla. El centro de atención era la típica caja de terciopelo negro con el membrete de la empresa de joyas que administraba Luka, salvo que en esta ocasión era de un tamaño pequeño. Al sacarlas de la caja y abrirla un brillo dio directo en sus ojos, era una pulsera de oro con unas mariposas colgando de ella, las mariposas estaban hechas de diamantes, se veían tan finas y se preguntó cuánto tiempo se había tardado el fabricante en hacerla.
En el resto de la caja se encontraba el vestido, tacones y maquillaje que habían sido pedidos para él, más una carta escrita a mano de Luka con un dibujo de una mariposa en la parte trasera de la hoja, lo que le dio la idea de que el tema de todo eran las mariposas.
Carta que dejo en la cama y se fue a poner cómodo, unos pantalones de pijama y una playera floja de manga larga.
Tiempo después llego Elli y dejo su bolso donde acostumbraba dejarlo ‒veo que ya te dio otro regalo‒ ambos se saludaron y la chica se aproximó a ver, pero su atención se fue a la carta ‒ ¿no vas a leerla?‒ la tomo entre sus manos con intriga y la inspecciono.
‒La leeré antes de la comida, ahora tengo ganas de que me cuentes lo que paso en tu cita de ayer‒ se acomodó en la cama dispuesto a escuchar, la chica le sonrió, estaba realmente feliz de escuchar su voz, después de tanto tiempo las cosas finalmente se iban acomodando.
Su amiga le aviso que pronto llegaría Luka así que se dispuso a leer la carta.
"Mi niño con nombre de joya, sé que las cosas no han pasado como te hubiera gustado.
Quiero que sepas que todo va a mejorar, solo debes de acoplarte a mí.
Esta noche iremos a un banquete, es importante que te comportes para que puedas ganar mi confianza de nuevo.
Cuando te sientas listo quiero que entablemos una relación, no te sientas presionado.
Con amor, Luka".
La carta fue increíblemente corta pero puntual, concisa. Dando a entender lo que quería y se le hizo descarado de su parte, todo el regalo se echó a perder por esa carta.
La noche llego, los preparativos comenzaron y Jade ya se encontraba vestido, peinado y maquillado.
Elli terminaba de ajustar la correa de sus tacones, no eran tan largos, en un tacón de siete centímetros solo para darle protagonismo a sus piernas.
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Llorar y seguir llorando.
Novela JuvenilJade era hijo de un empresario, un buen hombre que siempre trataba de darle lo mejor a su familia. Pero la deuda lo alcanzo. Opto por vender a su hijo, su tesoro, con tal de salvar su cuello. Luka tenía un plan, había salvado a Jade, sabía que el c...
