15. ANTES DE TI.

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Eran tiempos difíciles, lo perdieron todo, su casa, su familia, su estilo de vida, todo. Su madre decidió irse, no iba a permitir que su hija viviera como paria más de la sociedad. Se casó de nuevo y se olvidó de todo, dejando a su hijo atrás. Un hijo que a los doce años, sin saber nada de la vida, la realidad lo golpeo. Se esfumaron las salidas por la tarde a centros comerciales de lujo, caminatas en la playa e ir a esquiar en medio de semana por diversión, suplantado, vendieron todo lo que tenían, comían en el comedor comunitario y esperaban por la ropa donada los fines de semana. Trabajo todos los días por una paga mísera y rentar un cuarto en la peor zona de la ciudad. Ya saben, esa zona en donde hay toque de queda y a la mañana siguiente siempre había alguien que estaba muerto, además de tener múltiples cerraduras y dormitar para que al mínimo ruido estar alerta.

Nadie lo pudo prever, habían sido amigos desde la universidad, inseparables, tenían la misma edad y una compaginación increíble, que, cuando embarazo a su novia y su familia le dio la espalda, Harold fue el único que le tendió la mano. Lo apoyo a concluir sus estudios y cuando fue el momento de buscar trabajo, lo recomendó en un negocio pequeño, donde, una vez que se hizo amigo del dueño le dio la pequeña empresa en su testamento, pues nadie había sido más fiel y leal que Andrey.

Así comenzó a trabajar duro y llegado el momento y el reconocimiento, se hizo socio de Harold, con la promesa de que todo iría de viento en popa. Pero no fue así. Cuando se dio cuenta que su amigo había cambiado, ya era demasiado tarde.

El desfalco llego en un mal momento, solo alcanzaron a descubrir cuál era la enfermedad de su padre. Cáncer. Luego, todo se lo trago la bruma.

Luka iba de trabajo en trabajo, cuando cumplió los dieciséis finalmente pudo entrar en un establecimiento legal donde trabajar, ya no más pedir en la calle ni robar, mucho menos recibir golpizas de los patrones, siendo menor de edad, técnicamente todo era permitido.

En una empresa reconocida que trabajaba con relojes de lujo, busco trabajo como intendente. Se lo dieron, tuvo la fortuna de haberle gustado a la mujer de recursos humanos y aunque no le gustaban las mujeres, tomo la oportunidad.

El salario apenas alcanzaba para cubrir unas cuantas medicinas de su padre, por lo que no dejo ninguno de sus trabajos extra.

Limpiaba y hacia todo lo que le pedían, daba recados, hacia mandados, todo. Una noche entro para hacer la limpieza de rutina en el despacho del jefe, ya saben, el hombre más importante, dueño de la empresa. Lo encontró ahí metido, con la camisa arrugada y las mangas arremangadas, se veía su rostro cansado, pues las ojeras oscuras eran evidentes.

Pidió permiso para entrar, lo que le fue concedido. Paso primero la cubeta junto con el trapeador y en silencio se dedicó a limpiar.

Chico, ¿sabes preparar café?‒ Luka asintió ‒bien, prepara uno... dos, bebe uno conmigo... con crema‒ ningún patrón le había hablado con amabilidad, por lo que, con sorpresa se dispuso a preparar el café. La cafetera era, obviamente, profesional, la sabía manejar, y arreglar.

¿Una mala noche, señor?‒ dicen que lo que se aprende no se olvida, y era cierto, sabía cómo hacer adornos con la crema del café. Dibujo una hoja en él, mientras el suyo lo mantuvo sencillo.

Sí, en la vida nadie te prepara para trasnochar‒ frotó sus cansados ojos y al abrirlos, el café ya estaba en el escritorio; estaba sorprendido, pues no solo el café se veía bien sino sabía bien ‒tu nombre‒ dejó la taza en el plato para mirarlo fijamente ‒Luka, señor‒ el hombre le extendió la mano y el joven la estrecho ‒ ¿estudias?‒ si sus respuestas le agradaban, y resultaba ser como el preveía, las cosas mejorarían para Luka ‒sí, espero algún día tener una profesión y poder ayudar a mi padre‒en lo que se terminaba la tasa, ambos tuvieron una amena conversación, y luego, el cierre.

Llorar y seguir llorando.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora