La hermana de Jade, Aurora, llegó a su casa a las 6 de la tarde, a esa hora todos se encontraban en casa, su padre para cenar y regresar al trabajo, su madre que se encontraba siempre en casa, y su hermano, su hermosa criatura, que siempre la estaba esperando.
Pero esa tarde no fue así, su padre no había llegado y su hermano no se encontraba por ningún lado, la única luz que se encontraba encendida era la de la cocina, cerró la puerta y dejó la mochila en el piso, a paso lento se dirigió hasta su madre, se encontraba de espaldas, moviendo algo.
‒Cariño, que bueno que llegaras...‒ antes de que pudiera pronunciar algo, aurora la interrumpió.
‒Mamá, ¿dónde está Jade?‒ su madre dejó de mover el cucharón y se giró para verla.
‒Tu hermano se fue a dormir a la casa de un amigo, mañana vuelve‒ tocó suavemente su cabello para después volver a lo que estaba haciendo ‒ve a lavarte las manos para cenar‒.
Todo era raro, sus padres amaban a Jade, lo protegían, no dejaban que saliera de casa sin permiso y nunca dormía en otra casa, se lo tenían prohibido, pero ahora le habían dado permiso y no le dieron mayor dato que ese, ni siquiera el nombre de ese tal amigo.
Pero esa noche lo iba a dejar pasar, su hermano regresaría a casa a la mañana siguiente...
Sus ojos lentamente se fueron abriendo, no reconocía nada de lo que veía, principalmente porque todo estaba oscuro, la única luz que veía era la que se encontraba en el pasillo de arriba, en las escaleras justo al lado donde se encontraba jade recostado en el sillón, tuvo curiosidad, quería ir a ver ya que escuchaba voces en la planta de arriba, pero su cuerpo seguía adormilado por lo que quedó recostado unos minutos más.
Se sujetaba con fuerza del barandal solo para no caerse, al subir la primera parte de las escaleras, de forma inmediata a la derecha se encontraba un pasillo largo con muchas puertas y del lado izquierdo, la continuidad de las escaleras; las voces se hacían cada vez más claras ‒... no era mi intención, sólo quería salvarlo y...‒ todos se dieron cuenta de la figura que los observaba, cinco hombres y una mujer comían en una mesa redonda, extremadamente bonita y, al parecer, muy costosa.
‒Veo que ya despertaste... si me disculpan, iré a mostrarle su cuarto‒ el hombre que hablo, si mal no recordaba había escuchado que se llamaba Luka, se limpió los labios con la servilleta y se levantó de la mesa.
Luka colocó con cuidado su mano en el hombro del niño y lo fue guiando por el pasillo, cuando jade volteo, todos lo miraban, principalmente la chica.
Era una casa muy bonita, enfrente del pasillo por donde pasó había una piscina grande, la pudo ver a través del ventanal. Giraron a la izquierda y luego a la derecha, el forma de "L" hasta parar a la mitad, en frente de una puerta blanca ‒aquí es mi cuarto... bueno, nuestro cuarto‒ después de abrir la puerta lo empujo a dentro con suavidad, sabía que aun su cuerpo estaba algo torpe y un movimiento brusco podría hacerle daño.
Jade no sabía qué ocurría pero de momento no haría ningún movimiento que pudiera estropear su regreso a casa.
‒Disculpe señor...‒ antes de continuar fue interrumpido ‒por favor, solo dime Luka‒ no le agrada la idea de tutearlo, quería mostrarse formal para que le dejara ir más rápido.
‒Luka... mmh... yo...‒ titubeo, necesitaba seleccionar las mejores palabras para hablar con él y hacerle entender que quería volver a casa.
‒Se lo que piensas, pero no soy malo, solo quería ayudarte. Te salve‒ tajo antes de siquiera decir algo.
Se distrajo mejor en mirar la bonita habitación, amplia, con una sala como recibidor, con una mesa de centro con unas flores encima, Luka las tomo y la colocó entre los brazos de Jade.
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Llorar y seguir llorando.
Teen FictionJade era hijo de un empresario, un buen hombre que siempre trataba de darle lo mejor a su familia. Pero la deuda lo alcanzo. Opto por vender a su hijo, su tesoro, con tal de salvar su cuello. Luka tenía un plan, había salvado a Jade, sabía que el c...
