17. NO TE VALLAS.

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Era de noche cuando le dieron el alta en el hospital, se había quedado 3 días hospitalizado, en lo que hacían múltiples estudios para asegurarse de que todo estaba bien; cuando su cráneo golpeo el cristal, le ocasionó una herida que tuvo 6 puntos de sutura, el cinturón de seguridad dejo una marca desde la clavícula derecha hasta un poco más abajo del ombligo, por suerte no se fracturo y su nariz no se rompió después de haber recibido el golpe de aquel hombre que le quito la pistola, fuera de eso solo tenía raspones y cortes en su cuerpo.

Tardo un poco en vestirse, el cuerpo aun le dolía, incluso Luka lo ayudo. Lo mantuvo pegado a su cuerpo con su brazo alrededor de sus hombros, agradecieron al personal y salieron, tenían una escolta de tres personas que estaban dentro del hospital, el resto espero afuera, en los carros ‒vamos a casa, amor‒ Luka beso su mejilla y Jade le sonrió, estaba a salvo.

Dentro del auto recargo su cabeza en su hombro, su novio dio unas instrucciones para cerrar la puerta e irse.

Durante el camino no hubo ningún inconveniente, salvo cuando ya iban a salir de la ciudad e iban a entrar al complejo residencial de su casa, un auto los venía siguiendo ‒ ¿Qué hacemos señor? ‒ se confirmó al dar un vistazo por detrás ‒déjalo, veamos que quiere‒ Jade ya estaba durmiendo, pero era necesario que se mantuviera despierto hasta llegar a casa así que lo sacudió un poco. El chico se enderezo y le pregunto a su novio que pasaba –nos están siguiendo amor, pero no dejare que nadie te lastime, tenlo por seguro– sujeto su mano con tranquilidad y Jade la presiono con fuerza, estaba nervioso.

No paso mucho para llegar a la casa, había dado la orden de que en caso que aún lo estuvieran siguiendo, dejaran entrar al auto sin poner resistencia. Y eso fue lo que sucedió.

Después de que el carro de Luka entrara, el otro hizo lo mismo, así siguieron hasta que se estacionaron en el frente de la casa. El hombre bajo primero, dejando a Jade dentro del carro en caso de emergencia.

Cuando la persona del carro contrario bajo, supo que estaba pasando, era Resse, en su ropa de civil, pues al ser algo extra oficial, no podía usar las unidades policiacas, mucho menos su uniforme, aun así, llevaba su placa.

¿Qué se le ofrece, oficial? – Luka iba al grano, no quería retrasar mas el descanso de su joya –solo venimos a hablar, Luka– con su dedo señalo los vidrios polarizados, ya que quería saber si Jade estaba ahí –tu pareja tuvo un accidente, ¿verdad? ¿Cómo está? – algo no marchaba bien, presentía la proximidad de un nuevo problema –mal, necesita descansar, fue un choque muy fuerte, si nos disculpas– indico que el chofer los casara del auto y ahí fue cuando el oficial vio a la pequeña criatura que se encontraba adentro, así que los detuvo antes de que entraran a la casa –espera, por favor, tengo que hablar con Jade– Jade se giró, quería saber de qué se trataba todo eso, a pesar de la mirada dura de Luka, quien se detuvo a su lado, puso su mano en su cintura.

¿Qué es lo que quieres Resse? – el hombre les pidió un momento y corrió al carro, Luka paso el brazo firme sobre Jade, manteniéndolo atrás, pasara lo que pasara, iba a mantenerlo a salvo. Se lo debía.

El jefe de la unidad, Logan Resse, extendió su mano a Aurora quien salió de la camioneta, Luka no estaba preparado para eso.

Jade la reconoció de inmediato, a esa dama que le brindo su apoyo incondicional, estaba ahí, lo había encontrado. Jade no dudo en ir a abrazarla, moviéndose lento, Aurora lo alcanzo y lo envolvió en sus brazos. El chico lloro, pues había pensado que su hermana nunca lo iba a buscar, mucho menos encontrar, y ahí estaba con él, abrazándose el uno al otro. Ambos temblaban y se daban estabilidad, necesitaban eso. Aurora paseaba su mano por su cabello y lo tomo de las mejillas para ver su carita–estoy aquí– beso su cabello –no voy a dejarte– deslizo sus pulgares por debajo de sus ojos para quitar sus lágrimas –vamos a estar juntos–.

Resse, estás jugando sucio– Luka lo llamo con una voz amarga, no le gustaba lo que estaba pasando, el mencionado desvió la mirada de la escena –Petrov, por favor, son niños... son familia, deben estar juntos– Luka... no es que no quisiera ver a su novio feliz, al contrario, había planeado reunir a Jade y Aurora en algún momento, por eso la había seguido después de que la vio cerca de la comisaria, pero nada le aviso que eso iba a pasar.

Están irrumpiendo con el contrato que firmaron, nada de visitas a mi casa a no ser que sea una emergencia esa era la menor de todas las escusas; se acercó más –y yo no pienso pasar esto por alto– chiflo con fuerza, sus hombres ya sabían que hacer. Los rodearon, a los tres oficiales que lo acompañaban, y a Aurora.

El hombre de la casa se acercó a su pareja y lo tomo del hombro con cuidado –han sido muchas emociones por hoy cariño, debes de ir a descansar, podrás ver a Aurora después, lo prometo– Jade obedecía, sin protestar, actualmente hacia todo lo que le pidiera su novio, además era un hombre de palabra, sabía que vería a su hermana después.

Lo siento– el chico se zafó de su hermana, listo para ir al interior de la casa –nos vemos luego. Adiós– Aurora no lo iba a permitir, no iba a soportar que la volvieran a alejar de su hermano, así que lo sostuvo de la muñeca –no Jade, no tienes que hacer todo lo que él dice, por favor, ven conmigo– el chico la volvió a ver y negó con la cabeza, no podía.

Niña, tengo la patria protestad de Jade, él es mío, si él se va o te lo llevas, va a ser secuestro– Luka era inflexible, no iba a permitir que nadie, ni siquiera su hermana alejara a Jade de su lado.

La chica jalo a su hermano de la muñeca, donde su pecho quedaba en su espalda y le apunto a la cabeza con la pistola que traía –él va a venir conmigo– los policías se apresuraron a ponerse de su lado, esa era la misión, recuperar al niño.

El arma de aurora estaba vacía, claro que nadie lo sabía, solo era para asustar, no se iba a ir sin su hermano. Jade estaba asustado, no quería que nadie lastimara a su hermana, el corazón le latía con fuerza –Aurora, por favor... no–.

A Luka no le importaba matar a quien sea. Pero no fue el quien disparo primero, sino los oficiales. Uno de ellos fue abatido, los otros dos se escondieron detrás de su camioneta.

Jade logro correr, apartarse de la pelea, Aurora...Una bala se adentró por su espalda y cruzo su pecho, perforando un pulmón. La chica se desplomo al piso, con un sonido sordo, su cuerpo se estrelló en el pavimento, se estaba ahogando con su propia sangre. Las balas pararon. El niño corrió a ella, sosteniendo su mano y poniendo la otra en su pecho, intentando parar, sin éxito, la sangre –no, por favor, no te duermas– la chica logro tocar su rostro, con su mano roja de su propia sangre, se detuvo en su mejilla, incluso al borde de la muerte, era conciliadora con su hermano, su pequeño –te amo– logro susurrar, Jade toco su mano, que lentamente fue perdiendo fuerza, le sonrió –yo también te amo, te amo mucho– dio un último suspiro y sus ojos quedaron abiertos, no volvió a parpadear –no, Aurora... no– su piel perdió aquel tono rosado que indicaba vida en su cuerpo.

Su hermana había muerto, frente a sus ojos, grito, tan fuerte, que no dudaba que alguien fuera de esa casa con grandes hectáreas, lo hubiera escuchado. No le importaba que lo escucharan, que todo el mundo supiera que había gritado por su hermana.

El resto solo podía ver al par de niños. Aun si hubieran intentado llevarla al hospital, hubiera sido tarde, habría fallecido de todas formas, pues se ahogó en su propia sangre.

Jade no podía creerlo, en un momento tenía a su hermana, la única familia antes de Luka, que tenía, y ya no estaba en este mundo.

Le pitaban los oídos, la cabeza le daba vueltas, Luka se dio cuenta que algo no andaba bien, guardo su arma y se aproximó a paso lento a su pareja; poco después Jade dio unos cuantos parpadeos con la mirada borrosa y se desplomo en el piso. Su novio alcanzo a sujetarlo.

Busco a Alastor con la mirada hasta que lo encontró, sabía que hacer ‒llévanos de regreso al hospital, ahora‒.

Llorar y seguir llorando.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora