Jungkook.
Esa noche salgo a correr. No tengo mucho tiempo libre entre el trabajo y la universidad, pero intento hacerlo siempre que puedo. Voy al paseo del río y lo recorro a buen ritmo mientras la música suena por mis auriculares. Controlo el oxígeno que entra y sale de mis pulmones.
Eso me ayuda a no pensar en el dolor de cabeza.
Me siento... saturado, como si mi cerebro estuviera a rebosar y no pudiera vaciarse. Sospecho que se debe a la falta de sueño. Estoy tan cansado que lo único que me apetece es dormir durante horas. Sin embargo, sé que, en cuanto me deje caer en la cama, mi mente volverá a torturarme. Regresarán la angustia, la ansiedad y todos esos pensamientos intrusivos que me mantienen despierto. Hyunjin. El tatuaje. Jisoo.
Jisoo. Jisoo. Jisoo. Jisoo.
Esa constante y asfixiante sensación de culpa.
Son las once pasadas cuando llego a casa. La abuela ya debe estar dormida, así que intento no hacer ruido al cerrar la puerta y, después, me quito la sudadera. Voy directamente al baño a darme una ducha. Dejo la ropa sucia en el suelo y me froto la cara varias veces cuando me meto en la bañera y el agua caliente comienza a caer.
Despierta, despierta, despierta.
Al salir de la ducha, me enrollo una toalla en la cintura y limpio el vidrio del espejo. Me percato de lo cansado que parezco: las ojeras profundas bajo mis ojos, el pelo mojado y revuelto. No me extraña que Maia hiciera preguntas esta mañana. Hoseok y Jenny me conocen mejor, pero ella es más observadora y, por eso, es la única que ha notado que algo no va bien.
Por suerte, no quiso indagar mucho. Es bueno que no seamos tan amigos; no hay necesidad de que nos preocupemos el uno por el otro.
"Creo que lo que sientes es vacío."
Dudo por un momento, y luego agarro el celular y entro en la galería. Tengo una carpeta de videos y fotos de Jisoo. Me prometí que los vería cuando estuviese listo, pero han pasado diez meses desde que se fue y todavía no lo he hecho.
No quiero pensar en ella. No lo soporto, no lo soporto.
Jisoo se merece que la amen y la recuerden.
Y yo le he fallado en ambas cosas.
"Creo que lo que sientes es vacío."
Dejo el celular sobre el lavabo y salgo del baño.
Una vez que he pasado por mi cuarto para vestirme, frunzo el ceño al ver que la luz del salón está encendida. Allí encuentro a la abuela sentada en su butaca, con sus lentes de leer puestos.
—Pensaba que ya te habrías ido a dormir —comento, apoyándome contra el marco de la puerta.
Ella alza la mirada hacia mí, tranquila.
—¿De dónde vienes? —pregunta, volviendo a centrarse en lo que sea que está leyendo.
—He salido a correr.
—Tienes suerte de no haber llegado antes. ¿Te acuerdas de Minha, de mi clase de zumba? La he invitado a tomar café y no se ha relajado hasta que se ha asegurado de que no estabas. Creo que sigue pensando que eres un discípulo de Satanás.
Una sonrisa burlona se forma en mis labios.
—¿No es la misma que decía que parezco un delincuente?
—Cariño, estás a medias entre las dos cosas.
—¿Es por los tatuajes?
—Marcas imborrables del demonio —dramatiza, y sonrío mientras ella imita el gesto.
—Te he dejado cena en la cocina. Si quieres, puedes coger un yogur también, pero no toques los de vainilla. Son los favoritos de Maia.
ESTÁS LEYENDO
INOLVIDABLES
FanfictionLa vida no es justa, y eso Jeon Jungkook lo sabe muy bien. Después de una dolorosa pérdida, su corazón se ha vuelto hermético, frío e inquebrantable. No le interesa si creen que es el malo de la historia. Maia, por otro lado, nunca se ha sentido la...
