Jungkook.
—¿Dónde está? —Empujo la puerta antes de que Hoseok termine de abrirla. Echo un vistazo al salón, pero no hay ni rastro de Maia. Él me planta una mano en el brazo antes de que me ponga a examinar todas las jodidas habitaciones.
—Está con Jenn en su cuarto, recogiendo sus cosas. —Me giro para encontrarme con su mirada significativa—. Ha discutido con Hanna, tío. Al parecer las cosas se han puesto feas y...
No necesito oír nada más. Echo a andar decidido mientras él me sigue maldiciendo entre dientes. En cuanto llego a su cuarto y la veo, freno tan de repente que Hoseok casi se choca contra mí.
Cuando recibí el mensaje de Jenny, creí que al llegar aquí me encontraría a Maia hecha un mar de lágrimas. Pero no. Está doblando unos pantalones para guardarlos en la maleta abierta sobre la cama, y lo único que percibo de ella es una inquietante sensación de apatía. Al menos, hasta que alza la mirada y me ve parado en la puerta. Entonces, las manos se le congelan.
Nadie dice nada durante unos segundos.
—No era necesario que vinieras. —Y después aparta la vista y sigue doblando la ropa.
Joder.
Miro a Jenny, que aprieta los labios con tristeza. A Maia se le han tensado los hombros. Es verdad que no es ella quien me ha llamado. Sin embargo, no había llegado a plantearme que pudiera no quererme aquí. Una presión dolorosa se me instala en el pecho.
Finjo que no me afecta, como hago siempre.
—¿Dónde está Hanna? —Odio que esas sean las primeras palabras que salen de mi boca.
—No estaba aquí cuando hemos llegado. Supongo que se habrá largado con su novio. —Hobi me rodea para entrar en el dormitorio.
—Maia va a pasar unos días en mi casa —me cuenta Jenny—. No tenemos habitación de invitados, pero mi cama es lo bastante grande para las...
—También puedes quedarte en la mía.
Jenny cierra la boca. Sin embargo, no la estoy mirando a ella, sino a Maia, que desliza sus ojos sobre los míos al escucharme. Soy consciente de lo urgente que ha sonado mi voz. Como una súplica. Puede que haya engañado a los demás, pero yo sé lo difícil que esto debe de estar siendo para ella. Hanna era su mejor amiga. No soporto la idea de no poder apoyarla ahora que me necesita.
—No quiero ser una molestia —contesta con incomodidad.
Te habría llamado a ti primero.
Si no te esforzaras tanto en alejarla, ahora la estarías consolando tú.
—A mi abuela no le importará. —Noto la boca tan seca como si me hubiera tragado un kilo de arena. Me obligo a seguir hablando—. Te será más fácil ir a la facultad desde nuestra casa. Vivimos más cerca. Y nosotros sí tenemos habitación de invitados.
Preferiría que durmiera conmigo, pero decirlo ahora no parece lo correcto. Maia me sostiene la mirada un momento antes de volverse hacia Jenny.
—Ve con él —se apresura a decir ella—. Tiene razón con lo de que llegarás antes a la facultad y todo eso. En serio. Nosotras seguiremos viéndonos en el Kim's todos los días.
Me meto las manos en los bolsillos y trato de no parecer inquieto. Sin embargo, nada impide que sienta una oleada de alivio cuando Maia asiente por fin.
Joder. Menos mal.
—Gracias —se limita a decir.
—¿Has terminado con eso?
Señalo su maleta. Ella mete un par de cosas más. Cuando me acerco para ayudarla a cerrarla, mi mano roza la suya por accidente y se aparta a toda prisa. Cojo la maleta por el mango, la dejo en el suelo y decido que necesito salir de aquí antes de que la situación acabe conmigo.
ESTÁS LEYENDO
INOLVIDABLES
FanfictionLa vida no es justa, y eso Jeon Jungkook lo sabe muy bien. Después de una dolorosa pérdida, su corazón se ha vuelto hermético, frío e inquebrantable. No le interesa si creen que es el malo de la historia. Maia, por otro lado, nunca se ha sentido la...
