Maia.
—Mamá, por décima vez, Jungkook no es mi novio.
—Alguien que es «solo un amigo» no se tomaría tantas molestias, cariño.
Suspiro, cansada, e intento sujetar el teléfono entre el hombro y la mejilla mientras meto una camiseta en la maleta. Hace menos de un mes estaba regresando a Seul después de pasar Acción de Gracias con mis padres y ahora me toca hacer el equipaje de nuevo para volver a casa por Navidad. Me considero una persona bastante organizada, pero estar constantemente de un lado para otro me desorienta a más no poder.
—Venir a recogerme para que volvamos juntos a casa no es ninguna molestia para él —insisto—. Jungkook tiene coche, también tenía pensado irse hoy y no quería que me gastara dinero en el billete de tren. Nada más.
—Bueno, podré darle las gracias en persona esta noche.
—Sigo sin entender que lo has invitado a cenar.
Y, sobre todo, no entiendo por qué Jungkook ha dicho que sí.
Apenas nos hemos visto estas semanas.
He intentado achacárselo a que es una mala época. Los exámenes finales y las entregas de trabajos importantes son antes de las vacaciones. Ninguno de los dos ha tenido mucho tiempo libre. Por si fuera poco, Jungkook compagina la universidad con su trabajo en el estudio de tatuajes, por lo que encontrar huecos libres para vernos a solas ha sido tremendamente difícil.
No sé mucho sobre esto de ser «amigos con derechos», pero no creo que las llamadas y los mensajes de texto basten para mantener una relación así.
Durante estas semanas, he vivido con el miedo a que un día apareciera y me dijera que se había acabado.
No lo ha hecho.
De hecho, cuando fuimos al Kim's hace tres días para celebrar que nos habían dado las vacaciones y le comenté, de broma, que mis padres me habían pedido que lo invitase a cenar con nosotros, me dijo que le parecía bien. Y que tenía ganas de conocer a mi hermano.
Sé que ese miedo recurrente a que esto acabe no entra dentro de nuestros términos, pero que conozca a mi familia tampoco, y aquí estamos.
—Me apetecía hacer lasaña y sabes que, cuantos más seamos cuando la hago, mejor —bromea mamá—. Además, ¿no te apetece celebrar con Jungkook tu cumpleaños?
—Podría haberme felicitado en el coche.
—Estoy segura de que él no opina lo mismo.
—Solo prométeme que no lo vas a asustar —le ruego, agarrando el teléfono con la mano por fin—. Dile a Mila que se comporte. Y más vale que a papá no se le ocurra traerse uno de sus cuchillos del restaurante, ni siquiera para hacer bromas.
—No puedo prometerte nada. Sabes lo mucho que le gusta hacer su entrada triunfal.
Resoplo, molesta. Ella suelta una risita.
—Nunca se portó así con Namjoon.
—No fue necesario. Ese chico le tenía tanto miedo a tu padre que se asustaba solo con verlo entrar en la habitación.
Aunque no quiero, dado que la conversación me está sacando de quicio, una sonrisa se forma en mis labios al recordarlo.
—Jungkook no es así —le aseguro.
—Me alegro de ver que tu gusto con los chicos mejora con los años.
—Intentaré no tomármelo como una ofensa.
—Pero es una ofensa, Maia. Namjoon era un patán. Me sorprende que tardaras tanto en romper con él. Por cierto, ¿Cómo se llevan? Tu chico y Namjoon, quiero decir. ¿Son amigos?
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INOLVIDABLES
FanfictionLa vida no es justa, y eso Jeon Jungkook lo sabe muy bien. Después de una dolorosa pérdida, su corazón se ha vuelto hermético, frío e inquebrantable. No le interesa si creen que es el malo de la historia. Maia, por otro lado, nunca se ha sentido la...
