Maia.
Media hora después, cuando por fin conseguimos salir de la cama, Jungkook me ayuda a terminar la maleta, sin dejar de burlarse del desastre en el que se ha convertido mi cuarto. Nos montamos en su coche para volver a casa. Ya está anocheciendo cuando vemos a lo lejos las luces de Busan. Al adentrarnos en la ciudad, pasamos cerca del que antes era nuestro antiguo instituto. No puedo evitar preguntarme qué habría pensado la Maia de entonces si supiera que años después estaría en el coche del chico al que no dejaba de observar fascinada desde lejos.
A diferencia de mí, Jungkook está bastante tranquilo cuando aparcamos delante de mi casa. Tanto que incluso me molesta. Me ayuda a subir mis cosas, y llamo al timbre.
—¡Feliz cumpleaños! —exclama mamá nada más verme. Me envuelve con entusiasmo entre sus brazos.
Me río y la abrazo a ella y a papá porque hace un mes desde la última vez que los vi. Yo también los he echado de menos. Jungkook se queda detrás de nosotros, contemplando la escena. Mi madre no tarda en centrar su atención en él.
—Tú debes de ser Jungkook.
—Señora Miller. —Él le estrecha la mano, más educado de lo que lo he visto ser nunca.
Mamá lo rechaza con un gesto y le da un abrazo.
—Llámame Gina, cariño. Maia nos ha hablado tanto de ti que ya eres como parte de la familia.
Roja como un tomate, me apresuro a entrar para no ver la cara que habrá puesto Jungkook al oírla. Dios santo. Voy a matar a esta mujer.
Durante los siguientes quince minutos, Jungkook me ayuda a llevar mis cosas a mi cuarto, y yo le enseño el resto de la casa. Solo con ver la sonrisa que nos dedica mamá cuando pasamos junto a la cocina puedo confirmar que mi teoría no iba nada desencaminada.
Mis padres lo adoran.
Y todavía no lo conocen del todo.
—Qué guapo es —susurra mamá cuando dejo a Jungkook en el salón para ir a ayudarlos con la comida—. ¡Y es tan educado! Se nota que Naby lo ha criado bien.
—Pasable —se limita a atribuirle papá.
Mi madre lo golpea con un trapo.
—No seas duro con él, Jin. Recuerda lo que hablamos. —Se gira de nuevo hacia mí—. ¿Quieres saber por qué me ha dado tan buena impresión nada más verlo?
¿Quiero saberlo? No lo sé.
—¿Por qué?
—He notado cómo te mira.
Intento que no me tiemble la sonrisa. Si ella supiera lo que hay realmente entre nosotros, no pensaría lo mismo.
—Avísame si necesitas que le enseñe mi colección de cuchillos —comenta papá, ganándose otra mirada de advertencia de parte de su mujer.
—¿Serás tan sobreprotector cuando Milan se eche novia?
—Pues claro, cariño. No los discrimino por sexos. Los discrimino por ser mis hijos. No voy a dejar que tengan pareja como mínimo hasta los treinta y dos.
Mamá resopla. Sin embargo, no puede evitar sonreír al oír la risa de mi padre.
—No le hagas caso —me aconseja.
—¿Necesitan ayuda con la comida?
—Si tu madre te deja tocar la lasaña, el mundo contemplaría un milagro.
—Confío en Maia para cuidar de mi lasaña, querido. Es a ti a quien debo vigilar. La última vez te pasaste con las especias.
—Cómo osé cometer tal atrocidad —ironiza él.
ESTÁS LEYENDO
INOLVIDABLES
FanfictionLa vida no es justa, y eso Jeon Jungkook lo sabe muy bien. Después de una dolorosa pérdida, su corazón se ha vuelto hermético, frío e inquebrantable. No le interesa si creen que es el malo de la historia. Maia, por otro lado, nunca se ha sentido la...
