Maia.
Mis padres me llevan a Seul después de las vacaciones para ayudarme con la mudanza. En nuestro apartamento no hay nadie. Aunque todo apunta a que Hanna sigue en casa de su familia, agradezco que nos demos prisa en recoger mis cosas. No me gustaría que apareciese de pronto por aquí y tener que evitar que mamá desate su furia contra ella. El mes pasado llamé a la casera para comunicarle que no iba a quedarme en el piso este semestre. Me preguntó si conocía a alguien que pudiera querer alquilar mi habitación, y le dije que no. Serán Hanna y ella las que se encarguen de buscar una sustituta. Lo que ocurra en esta casa ya no es mi problema.
Mis padres tienen que volver a Busan antes de que anochezca porque Milan está solo en casa. Me dejan en la residencia con la maleta y un montón de cajas que deshacer, y es Carol, la dueña, quien me recibe y me conduce a mi nueva habitación compartida. Me informa de que mi compañera no llegará hasta dentro de dos semanas, así que durante estos primeros días tendré algo de intimidad. Me da las llaves, me explica los horarios de la biblioteca y la sala de estudio, y me deja sola. Me paso el resto de la tarde deshaciendo el equipaje.
Esa noche, cuando me dejo caer en la cama completamente agotada y veo las estrellas que la antigua inquilina dejó pegadas en el techo, pienso que no me costará acostumbrarme a este lugar. Aun así, el tema de la residencia es provisional. Mis padres no pueden permitirse que me quede más de un semestre, así que tendré que buscar un alojamiento más barato de cara al próximo año. Logan me escribe para preguntarme cómo ha ido la mudanza, se lo cuento y no vuelve a contestar. Al final dejo el móvil de lado y decido irme a dormir. Me siento patética esperando un mensaje que nunca va a llegar.
Aunque las clases no empiezan hasta el miércoles, el lunes por la tarde me paso por la facultad para hablar con la señora Turker. Nos reunimos en su despacho y preparamos la solicitud para el curso del que me habló. Al parecer, este año se celebra en Washington, dura dos semanas y es a gastos pagados. La señora Turker me asegura que es muy probable que me concedan una plaza. Salgo de la facultad entusiasmada y deseando que pasen los días para que me den por fin una respuesta.
He quedado con Jenny para cenar. Sin embargo, cuando cojo el móvil para preguntarle dónde está, me encuentro con un mensaje suyo.
JENNY:
Me ha preguntado dónde estabas y he tenido que decírselo. Dejamos la cena para otro día. Te quiero, pero tienen que hablar.
—Eh, Maia, ¿qué tal?
—Taehyung. —Dejo de andar al recaer en su presencia. Estaba tan concentrada en el mensaje que no he notado que se estaba acercando. Sin poder evitarlo, miro por encima de su hombro en dirección al aparcamiento. No creo que Jenny haya renunciado a cenar conmigo para que hablase con él.
Cuando nota que no le hago caso, Tae frunce el ceño y mira hacia atrás también. Lleva puesta la sudadera del equipo de fútbol. Debe de haber venido a entrenar.
—¿Cómo te va todo? —pregunta cuando, al no ver a nadie, se gira de nuevo hacia mí—. No hemos tenido ocasión de hablar desde..., bueno, la noche que salimos.
—He estado ocupada con la universidad —contesto sin más. No le debo explicaciones. Lo único que quiero es que me deje en paz.
Voy a rodearlo para marcharme. Tae se interpone en mi camino al notar mis intenciones.
—Seamos sinceros, lo nuestro no funcionó porque no teníamos nada en común. Quiero decir, ni siquiera pareciste interesada cuando te conté que iba a ascender en el equipo. Por cierto, ¿sabías que me han nombrado capitán?
—Felicidades —farfullo con ironía. ¿Era menos idiota cuando salí con él o es que ahora ya no tengo tanta paciencia?
Sea como sea, no voy a seguir perdiendo el tiempo.
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INOLVIDABLES
FanfictionLa vida no es justa, y eso Jeon Jungkook lo sabe muy bien. Después de una dolorosa pérdida, su corazón se ha vuelto hermético, frío e inquebrantable. No le interesa si creen que es el malo de la historia. Maia, por otro lado, nunca se ha sentido la...
