Jungkook.
Hago doble turno los sábados, con jornada partida, mañana y tarde. La ventaja es que, después de pasarme el día entero en el estudio, llega un punto en el que mi mente comienza a automatizar el proceso de tatuar. Como consecuencia, cuando despacho a mis últimas clientas del día y echo un vistazo al reloj que cuelga de la pared, todavía quedan veinte minutos para las ocho.
En cualquier otra ocasión, habría llamado a Hoseok para que viniera a recogerme y fuéramos juntos a cenar o aburrirnos en algún bar.
Pero hoy no.
Antes, me ha llamado y he tenido que decirle que ya tenía planes. En cuanto mencioné el nombre de Maia, no tardó en acribillarme a preguntas. No le di muchos detalles. Lo que pasó ayer se resume en dos palabras: mi abuela.
Está claro que lo de la abuela fue una encerrona tanto para Maia como para mí. Honestamente, me sorprendería si decide venir.
Como siempre que termino el trabajo con un cliente, tiro todo el material desechable, incluyendo el plástico de protección que suelo ponerle a la camilla por cuestiones de higiene. Después le echo un vistazo a la habitación. En Ink Master todos los tatuadores tenemos un área de trabajo individual, y, aunque no está desordenado, decido ordenar un poco para matar el tiempo.
—Jeon, me largo —me avisa mi jefe un rato después, asomándose por la puerta—. ¿Qué haces aquí todavía? ¿No tienes planes?
—Estoy esperando a una amiga. Debería estar a punto de...
Me giro y me quedo callado nada más verlo.
Jay, mi jefe, es un hombre corpulento, de unos cuarenta años, con la piel clara y muchos tatuajes en su cuerpo. Y esta es la primera vez, sin exagerar, que lo veo con pantalones de traje y camisa.
—¿Vas a casarte y no me lo has dicho? —le pregunto.
—¿Sorprendido? —se jacta, mientras se arregla el cuello de la camisa—. Esta noche tengo una cita.
Enarco las cejas, divertido. Esto es inesperado.
—¿Quién es la afortunada?
—Si quieres saberlo, mantén la boca cerrada. So Hee no puede enterarse —responde con un tono serio.
So Hee es su hermana menor, y la única persona que parece darle tanto miedo a Jay.
—¿Quién es? —insisto.
—Su profesor.
—Vamos, Jay, no me jodas —bromeo, sin poder contener la risa.
—Háblame con respeto, muchacho. Y está soltera, ¿okey?
No puedo evitar sonreír aún más. Esto es mejor de lo que pensaba.
—Seguro que a So Hee le encantará cuando se lo cuente.
Jay gruñe, claramente molesto.
—¿Qué te parece si me subes el sueldo? —le propongo.
—¿Y si te despido? —me amenaza en tono burlón.
Levanto las manos en señal de rendición.
—Tu secreto está a salvo conmigo, te lo aseguro.
Me mira con recelo durante un segundo antes de asentir con una media sonrisa.
—Bien —responde Jay, con un tono más relajado—, ¿y tú? ¿No vas a contarme nada sobre tu nueva novia?
Pongo los ojos en blanco. Ya empezamos.
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INOLVIDABLES
Fiksyen PeminatLa vida no es justa, y eso Jeon Jungkook lo sabe muy bien. Después de una dolorosa pérdida, su corazón se ha vuelto hermético, frío e inquebrantable. No le interesa si creen que es el malo de la historia. Maia, por otro lado, nunca se ha sentido la...
