Jungkook.
Siempre he sido una persona solitaria. Me gusta pasar tiempo conmigo mismo, en silencio, garabateando las ideas que fluyen en mi cabeza. Sin embargo, durante la semana que Maia se queda con nosotros, descubro que tener compañía no solo no me molesta, sino que podría incluso llegar a gustarme.
Vamos a clase por la mañana, almorzamos en el Kim's con nuestros amigos como de costumbre, y después la dejo en casa y me voy al estudio a trabajar. Cuando vuelvo, suelo encontrármela charlando con mi abuela en el salón. Cenamos los tres juntos, la abuela se va temprano a la cama y, una vez que nos quedamos a solas, Maia se pone a escribir o a leer uno de esos libros que se trajo de su apartamento mientras yo dibujo en mi tableta. Y no hay más. Con Maia, los silencios no son incómodos. No tenemos la necesidad de mantener una conversación todo el rato. Podemos limitarnos a estar juntos, y ya está.
A veces siento que el universo ha descifrado qué clase de persona necesito a mi lado y ha hecho que, de alguna forma, nuestros caminos se cruzaran.
El inconveniente es que, cuando estoy con ella, me distraigo con facilidad. Es difícil estar cerca de una chica como Maia y no querer mirarla todo el tiempo. Me divierte ver las expresiones tan excéntricas que pone cuando lee. Reacciona a cada giro de la trama como si estuviera presenciando la escena con sus propios ojos. Más de una vez la pillo abriendo la boca con asombro o cerrando el libro de golpe, y entonces la observo expectante. Ella, sin falta, me suelta un aluvión de información sobre la trama, los personajes y los líos entre ellos, cosas que no entiendo pero escucho de todas maneras, solo porque me encanta oírla hablar.
Aparte de esos ratos por la noche, no pasamos mucho más tiempo a solas. Estoy convencido de que mi abuela está encantada con lo que hay entre nosotros, pero no pierde oportunidad de soltarnos comentarios o lanzarnos miraditas que hacen que Maia se ponga roja cada vez que está cerca. Como consecuencia, se niega a dormir conmigo por miedo a que nos pille. Por más que intento hacerla cambiar de opinión, mantiene su decisión de quedarse en la habitación de invitados. Así que tengo que conformarme con volver a esos encuentros furtivos en mi coche, que siempre nos dejan con ganas de más.
También consigo algún que otro acercamiento espontáneo en el salón, siempre que logro tentarla lo suficiente como para que deje de temer que mi abuela aparezca de improviso.
Pero sus miedos están más que justificados. Mi abuela sí que puede aparecer por sorpresa. De hecho, lo hace.
Tan a menudo que sospecho que está intentando asegurarse de que no me sobrepaso con su pelinegra favorita.
Maia se enfada cada vez que le digo que, en realidad, por lo general, es ella quien se sobrepasa conmigo.
El caso es que, durante esa semana, descubro que me gusta esto: tener a alguien a quien poder besar cuando me apetece, que me escucha cuando llego frustrado del trabajo y que tiene un montón de cosas que son la hostia de interesantes que contar. Me gusta. Me acostumbro tanto a ella, a nosotros, que, cuando llega el día antes de Acción de Gracias y hace la maleta para irse a pasar el fin de semana con sus padres y luego volver definitivamente a su apartamento, estoy seguro de que voy a echarla de menos.
No se lo digo.
Pero la llevo a la estación con tiempo suficiente como para entretenernos un rato en el coche antes de que suba al tren.
Mi abuela, fanática de las tradiciones, pasa días planeando la cena de Acción de Gracias. Esa mañana me manda al supermercado con una lista interminable. Por el bien de mi integridad física, no me atrevo a llevarle la contraria y le prometo que me pasaré cuando termine en el trabajo.
Resulta que solo hay un maldito día de noviembre en el que Hyujin está disponible para tatuarse, y, por desgracia, es mi único día libre. Si no fuera el hermano de Jisoo, lo habría mandado al infierno en cuanto me lo pidió.
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INOLVIDABLES
FanfictionLa vida no es justa, y eso Jeon Jungkook lo sabe muy bien. Después de una dolorosa pérdida, su corazón se ha vuelto hermético, frío e inquebrantable. No le interesa si creen que es el malo de la historia. Maia, por otro lado, nunca se ha sentido la...
