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Dai, con mucho miedo, tuvo que resignarse y volver a la escuela.
Hace varias semanas que no asistía, específicamente desde todo el incidente de la loca rubia que intento llevárselo.
Lo único que le daba valor de ir es que seguiría estando con el maestro Deuce y cuando Dai estuvo en peligro, el peliazul se empeño en mantenerlo a salvo. Así que mientras estuviera cerca de su profesor estaría bien.
Otro de los motivos por los cuales no quería regresar es porque eso significaba que sus desayunos con Ace y su nueva hora de lectura se verían interrumpidos por las tontas clases. De verdad que prefería seguir estudiando con Ace en casa que regresar a la escuela. Simplemente no quería separarse del pecoso.
—No quiero —dijo Dai por octava vez esa mañana.
—No era pregunta-yoi —le responde su padre.
Dai trata de imitar los ojos que Luffy le hace a Ace cuando quiere más comida y que el pequeño rubio ha comprobado también poder realizar a su beneficio.
Aunque al parecer dicho beneficio solamente funciona con el pecoso, porque su padre está muy reacio a ceder a su petición.
—Me quiero quedar —pide Dai, sujetando los pantalones oscuros de Marco mientras vuelve a parpadear y juntar sus cejas para mostrar la mirada más tienda que puede.
—Y yo quiero que vayas a la escuela-yoi —refuta el médico.
Dai suelta sus pantalones y antes de que Marco por fin pueda colocarle el suéter que deberá usar en el día, el mío corre hasta la habitación de Ace para usarlo a él como muro entre la escuela y sus deseos de quedarse con él.
El pecoso ya se encuentra despierto desde hace poco, incluso el desayuno ya está en la mesa esperando por Dai, pero ha decidido acompañar a Marco a la escuela para que Dai pueda entrar con mayor facilidad, así que está buscando que ponerse para verse un poco presentable.
—Ace —llorá Dai caminando con rapidez a su encuentro. El susodicho lo alza en brazos de inmediato y el niño esconde su rostro en el hueco de su hombro y cuello, aferrándose a la calidez del pecoso.
—¿Qué pasa, bebé? ¿Estás listo para tu regreso?
Dai suelta un gemido de agobio al escuchar las palabras de su persona favorita y quién se supone era su boleto a permanecer en casa.
—No quiero ir. Quiero quedarme contigo. No me hagas ir, Ace. Por favor —pide con una voz triste.
Los labios de Ace pierden su sonrisa y una línea preocupada de marca ahora. Comienza a considerar las palabras del rubio en sus brazos y Dai toma el silencio como parte de su victoria.
Sin embargo, antes de que pueda cantar victoria su padre se aparece en el umbral de la puerta.
—Dai irá a la escuela y no hay punto de discusión-yoi. Ya ha faltado bastante y obtenido mucha atención. Es momento de que estudies como los niños normales.
Marco sostiene a Dai y Ace se lo deja, aunque es el menor quien muestra resistencia a separarse del agarre de Ace, así que el médico opta por rendirse.
—No importa lo mucho que te sujetes de Ace, irás a la escuela, Dai-yoi —termina por decir.
Sale de la habitación y vuelve a dejar a Dai y Ace solos como al inicio.
El pecoso da leves caricias en la espalda del niño y espera un momento antes de ser él quien comience a romper el abrazo.
—Estarás bien, Dai. Sólo serán unas horas, yo iré por ti, vendremos a casa, leeremos un rato antes de comer y veremos una película juntos. ¿Qué dices?
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BORED {One piece}
Fanfiction◍•✧*✷◍•✧*◍ ¿Qué es peor que un escritor aburrido? un niño aburrido. ¿Y qué es peor que un niño aburrido? un padre estresado. Marco siente que el estrés lo consume, entre su paternidad, su hogar, su empleo, cuidar de su padre y sus hermanos insisten...
