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Fay:
La torre del reloj parecía respirar con cada segundo que se acercaba a la medianoche. El viento soplaba con fuerza, enredando mi cabello mientras Morgie y yo avanzábamos por los pasillos vacíos hacia el lugar de encuentro que Uliana había indicado.

La amenaza de sus palabras aún pesaba en el aire:

"Es un plan que podría beneficiarlos a ambos... o destruirlos".

No habíamos discutido lo suficiente sobre qué haríamos. Todo había sido miradas cómplices, un leve apretón de manos, y la certeza de que estaríamos juntos, pase lo que pase.

Sin embargo, mientras más nos acercábamos, más dudaba.

—¿Estás seguro de esto? —pregunté, rompiendo el silencio.

—No —respondió honestamente, deteniéndose un momento—. Pero no podemos quedarnos sin hacer nada. Uliana es peligrosa, y si tiene un plan, quiero saber qué es antes de que sea demasiado tarde.

Asentí, pero pude ver la tensión en sus hombros, como si cargara un peso mucho más grande que el mío.

Cuando llegamos al claro del bosque, Uliana ya estaba allí. La luz de la luna le daba un aura casi irreal, y sus ojos brillaban con una intensidad que hacía que mi piel se erizara.

—Llegaron justo a tiempo —dijo con una sonrisa que no alcanzaba sus ojos—. La puntualidad siempre es algo que he apreciado... aunque nunca esperé mucho de ustedes.

Quería responder algo sarcástico, pero Morgie me apretó la mano, un recordatorio de que esta no era una batalla que debíamos empezar todavía.

—¿Qué es lo que quieres, Uliana? —preguntó Morgie con firmeza.

Ella dio un paso adelante, sosteniendo algo en sus manos: un pequeño cristal que emitía una luz púrpura pulsante.

—Esto es lo que quiero. —Su voz era un susurro que parecía llenar todo el bosque—. Este cristal contiene un fragmento de magia ancestral, algo que ni siquiera los héroes más poderosos podrían controlar. Pero con la ayuda adecuada... —Hizo una pausa, mirando a ambos—, podría ser el arma definitiva.

Mi respiración se detuvo. El arma definitiva.

—¿Qué tiene eso que ver con nosotros? —pregunté, aunque la respuesta ya estaba clara en mi mente.

Uliana sonrió, satisfecha de que hubiera mordido el anzuelo.

—Tú, Fay, tienes acceso a los archivos prohibidos del castillo. Con tu magia, podrías descifrar los hechizos que necesito para liberar el verdadero poder de este cristal.

Miré a Morgie, esperando ver en él alguna señal de cómo manejar esto. Pero él también parecía desconcertado.

—¿Y si no lo hacemos? —preguntó finalmente, su voz baja pero firme.

La sonrisa de Uliana se desvaneció, y por un momento, el aire se sintió más frío.

—Si no lo hacen, este cristal aún tiene suficiente magia para destruir todo lo que aman. —Sus ojos se clavaron en los míos, y su tono se volvió más peligroso—. Y créanme, empezaré con Bridget y Ella.

El miedo me atravesó como una daga. Uliana no estaba jugando.

Morgie:
Sentí cómo Fay se tensaba a mi lado, y algo en mí se rompió. No podía permitir que Uliana nos manipulara así, pero tampoco podía arriesgarme a que lastimara a las personas que Fay quería.

—Danos tiempo para decidir —dije finalmente, mi voz más calmada de lo que esperaba.

Uliana entrecerró los ojos, evaluándonos como un depredador que calcula cada movimiento de su presa.

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⏰ Última actualización: Dec 19, 2024 ⏰

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