33.Tengo un hijo

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Dani's versión:

El Pocho y el Piojo se miraron incómodos, luego cerraron la laptop.

–Esto ya es ajeno a nosotros, saldremos para que platiquen bien –dijo el Pocho, palmeando el hombro de Alan antes de salir de la habitación.

–Escúchense mutuamente y no terminen otra vez… –agregó el Piojo antes de cerrar la puerta.

Me quedé en silencio, la ansiedad creciendo en mi pecho. No podía evitar sentirme atrapada, como si todo hubiera explotado en el peor momento.

–Dani… –Alan repitió, pero esta vez la frustración era evidente en su voz. –¿Por qué no me dijiste? ¿Por qué no me dijiste que Matías era mi hijo?

Su tono se elevó, y la ira en sus ojos era imposible de ignorar.

–¡No me lo dijiste, Dani! –continuó, su voz cargada de enojo. –¿Por qué me mentiste todo este tiempo? ¿Por qué dejaste que todos, y por qué me dejaste creer que Matías no era mío?

El reproche en sus palabras me golpeó, y un nudo se formó en mi garganta. Sabía que lo había herido al no contarle la verdad, pero no había tenido la valentía de enfrentarlo antes. Todo había sido un caos, y la idea de perderlo solo me había empujado a callar.

–Alan, no es tan simple… –intenté decir, pero él no me dejó continuar.

–¡Claro que es simple! –exclamó, su frustración aumentando. –Tú y yo tuvimos un hijo, Dani. Y tú me lo ocultaste todo este tiempo. Ya decía que ese bebé no se parecía a Jude…

Mi respiración se aceleró, y por un momento no supe qué decir. La rabia de Alan era más fuerte de lo que había anticipado, y tenía razón en sentirse así. Lo había dejado fuera de algo tan importante.

–Yo… no sabía cómo decírtelo, Alan. –Finalmente me armé de valor para hablar. –Cuando me enteré, tú estabas con Fernanda, y no quería complicar más las cosas. Y yo ya estaba en Madrid, y se nos hizo fácil a Jude y a mí hacer pasar a Matías por su hijo.

Alan me miró en silencio, su enojo no desaparecía, pero algo en su mirada comenzó a suavizarse, como si estuviera procesando mis palabras.

-No… no me lo merecía – murmuró, bajando un poco la voz, pero aún con ese tono molesto. – Yo no me merecía que me lo ocultaras, Dani.

-Ah claro ¿ y yo me merecía lo que me hiciste?-Reprocho-Por que si a esas vamos,tu me acabaste de la peor manera y aún así te perdone.—
Sentí que la presión en mi pecho aumentaba, pero no me atreví a desviar la mirada. Sabía que había cometido un error, pero también sabía que este momento era inevitable.

Alan suspiró con fuerza, y un largo silencio se extendió entre nosotros. Su rostro se relajó un poco, y se acercó un paso más.

-Tienes razón...te amo y agradezco que me hayas perdonado....Y – dijo finalmente, con una sonrisa débil en los labios. – Ahora que lo sé, Dani, la verdad es que… Matías es mi hijo. Y eso, eso es lo único que importa ahora.

Mis ojos se abrieron en sorpresa. No entendía bien lo que acababa de decir, pero algo en su tono ya no era el mismo. Su enojo seguía ahí, pero había algo nuevo. Algo que no había esperado.

-¿Qué? – murmuré, incapaz de procesarlo.

Alan dio otro paso hacia mí, sus ojos más suaves que antes, aunque todavía se notaba que había algo de rabia en su mirada.

-Lo que quiero decir, Dani – continuó, con más calma – es que ahora que sé la verdad, la mejor noticia que me han dado es saber que soy el padre de Matías. Y aunque me dolió mucho que no me lo dijeras, lo más importante es que se que soy su papá.¡Tengo un hijo!-Exclamo feliz

𝗣𝗨𝗡𝗧𝗢 𝗬 𝗔𝗣𝗔𝗥𝗧𝗘-𝑨𝒍𝒂𝒏 𝒎𝒐𝒛𝒐-²Donde viven las historias. Descúbrelo ahora