31.Amor

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Dani's versión:

La noche era tranquila, y el silencio de la casa solo era interrumpido por el leve susurro del viento colándose por las ventanas. Matías dormía plácidamente en su cuna, y el muy igualado estaba acostado en mi cama. Aproveché el momento para llamar a Mariella y confirmar algunos detalles del bautizo.

No tardó en contestar, su voz cálida y llena de energía como siempre.
-¡Dani! Qué gusto que me llames, justo estaba pensando en ti.

-¡Hola, Mari! ¿Cómo estás?

-Bien, bien. Aquí, avanzando con algunos detalles del bautizo. Pocho y yo estamos emocionados. ¿Y ustedes?

-No sabes cuánto. Todo esto nos tiene muy ilusionados -respondí, dejando escapar una pequeña risa-. Pero justo por eso quería llamarte, para ponernos al día.

-Perfecto. A ver, te cuento -dijo con entusiasmo-. Ya hablé con el salón, y está reservado para la fecha que acordaron: el 10 de diciembre, ¿verdad?

-Sí, justo esa fecha -confirmé, sonriendo al escuchar lo organizada que era-. ¿Te han dicho si necesitamos algo más para asegurar la decoración o algo así?

-Todo está bajo control. Elegí un estilo elegante pero acogedor, con tonos en azul celeste y blanco. ¿Está bien?

-¡Sí! Mari, no sabes cuánto te agradezco que estés haciendo todo esto.

-¡Por favor, Dani! Esto lo hacemos con todo el amor del mundo. Además, Pocho está emocionadísimo. No deja de hablar de cómo va a presumir a su ahijado en el salón, ya sabes cómo es.

Reí suavemente, imaginando perfectamente a Pocho con su actitud de orgulloso padrino.
-Me lo puedo imaginar perfectamente. Seguro ya hasta tiene planeado el brindis.

-¡Claro que sí! -contestó entre risas-. Otra cosa: ¿ya decidiste si quieres algún detalle especial en el bautizo? Tal vez un pastel personalizado o algo para los invitados.

-Había pensado en algo sencillo, pero ahora que lo mencionas, un pastel para Matías suena como una linda idea.

-¡Listo! Déjamelo a mí. Yo me encargo de buscar algo bonito.

-Está bien.

-Mira, Dani, tú encárgate de la fiesta de Matías por su cumpleaños, y nosotros, sus padrinos, nos encargamos de su fiesta de bautizo. Así te ahorramos el estrés. Ya nomás yo te voy informando de lo que pasa y preguntándote si te gusta o no, ¿te parece?

-Sí, por mí está bien. Solo que déjame que me encargue yo de las invitaciones, ¿sí? -Reí.

-Sí, está bien. Cuando las tengas, me las mandas. Capaz ni me invitan, y eso que seré la madrina -rió.

-Serás la primera en recibirla. Bueno, te dejo. Buenas noches.

-Igual, buenas noches.

Colgó.

....

-¿Puedo quedarme aquí esta noche? -preguntó Alan, después de un rato de que colgué el teléfono.

Lo miré por un momento, procesando sus palabras. Aunque ambos sabíamos que nuestra relación estaba retomando su curso, algo en mi interior seguía siendo cauteloso. Nos habíamos dado una segunda oportunidad, pero la idea de no apresurarnos demasiado seguía latente en mi mente.

-Alan... no sé si debería. Después de todo lo que hemos vivido, recién estamos retomando nuestra relación. ¿No crees que es un poco rápido?

Alan me miró con una mezcla de comprensión y serenidad, esa que siempre lograba calmarme. Su expresión transmitía paciencia, pero también determinación. Luego, con una sonrisa cálida, respondió:

𝗣𝗨𝗡𝗧𝗢 𝗬 𝗔𝗣𝗔𝗥𝗧𝗘-𝑨𝒍𝒂𝒏 𝒎𝒐𝒛𝒐-²Donde viven las historias. Descúbrelo ahora