Alan's versión:
Desde que Dani regresó con Matías, las cosas parecían haber retomado su curso normal. En cierto modo, las piezas del rompecabezas encajaban, pero algo me decía que no todo era tan simple como parecía a primera vista. Desde el principio, había algo en el aire, en las miradas de los demás, que me hacía cuestionarme si realmente sabía toda la historia.
Matías estaba creciendo rápido, y con cada día que pasaba comenzaba a parecerse más a alguien que no era Jude, como todos pensaban. Aunque siempre había sido consciente de que no era su padre biológico, no podía evitar notar los pequeños detalles que me hacían pensar que tal vez, solo tal vez, había algo más. Las cejas gruesas, el cabello rebelde que no se dejaba peinar, la sonrisa ladeada que parecía una réplica exacta de la mía… A veces, me encontraba mirándolo en silencio, preguntándome si en algún momento todo esto cobraría sentido.
Pero nunca quise hacer un drama de ello. Mi relación con Matías no necesitaba etiquetas para ser real. Desde que Dani me permitió ser parte de su vida, lo que sentía por él no tenía nada que ver con la genética. Sabía que había personas que comentaban y especulaban sobre su paternidad, especialmente Pocho y el Piojo, que siempre lanzaban bromas sobre lo mucho que Matías se parecía a mí. Pero yo lo tomaba con calma. Para mí, lo que importaba era lo que podía darle: protección, cariño y un lugar donde pudiera sentirse amado, independientemente de si llevaba mis genes o no.
De hecho, nunca les conté a nadie lo que realmente sentía por él. No me preocupaba si el mundo entero creía que Matías era hijo de Jude. Para mí, era suficiente con saber que estaba haciendo bien mi papel. Me había prometido que, aunque no fuera su padre biológico, me entregaría completamente a ser su figura paternal. A veces, cuando veía su rostro iluminado por una sonrisa y su mirada llena de confianza, me olvidaba de todo lo demás. En esos momentos, sentía que nada más importaba. Yo era lo que él necesitaba, y eso me bastaba.
Lo que realmente me preocupaba eran los comentarios que surgían entre los más cercanos. Dani, sin duda, lo pasaba mal con las especulaciones, especialmente porque, al ser alguien público, los rumores eran inevitables. Había ocasiones en las que la veía mirando el teléfono, leyendo mensajes que le llegaban por las redes sociales, algunos acusatorios, otros simplemente curiosos. Sabía que quería proteger a Matías de todo eso, pero también entendía que no siempre se podía controlar lo que pensaba la gente. A veces, la notaba abatida por las preguntas incómodas de quienes no entendían la situación, y yo estaba ahí, callado, observando desde una distancia prudente, listo para apoyarla en lo que necesitara.
Sin embargo, algo en mi interior me decía que, tal vez, Dani me ocultaba más de lo que pensaba. No había duda de que mi relación con Matías era fuerte, pero las dudas seguían flotando en el aire. Aunque nunca le pregunté directamente sobre la paternidad del niño, sí que me surgieron preguntas que me costaba sacar de mi mente. Era inevitable. Y mientras Matías seguía creciendo y se iba pareciendo más a mí, las respuestas se volvían cada vez más difíciles de ignorar.
A pesar de todo esto, la relación que tenía con Dani era cada vez más sólida. Habíamos encontrado un ritmo, una manera de llevar las cosas que funcionaba para los tres. Ella confiaba en mí, y yo confiaba en ella. A veces, nuestras conversaciones giraban en torno a Matías, a cómo estaba creciendo, a los pequeños logros que íbamos celebrando juntos. No hacía falta decir nada más: el amor entre nosotros tres era inquebrantable, sin importar lo que dijera la gente o lo que los demás pensaran.
Al final, me di cuenta de que el vínculo que tenía con Matías no dependía de una firma en un papel ni de un apellido. Lo que realmente importaba era lo que podía ofrecerle. No era necesario ser su padre biológico para ser su guía, su protector y su ejemplo. Yo estaba allí para él, y eso bastaba para mí. Y aunque no tuviera todas las respuestas, sabía que lo amaba como si fuera mío, sin importar de quién realmente fuera hijo.
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𝗣𝗨𝗡𝗧𝗢 𝗬 𝗔𝗣𝗔𝗥𝗧𝗘-𝑨𝒍𝒂𝒏 𝒎𝒐𝒛𝒐-²
Fiksyen Peminatcontinuación de "MADONNA¹" (disponible en mi perfil) ¿Que pasara cuando casi despues Alan viaja a España dispuesto a recuperar a Dani? Pero Dani ya no está sola. 𓏲 𓂃 𓈒 𓏸 ۫ 𓍯 Por que yo nunca me cansé de amarte Y quedan cartas que no puesto e...
