32.¿Que dijiste?

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Maratón 03/03


Estaba en mi oficina, porque mujer culta, claramente. Matías estaba con los muchachos abajo mientras yo pensaba en que el bautizo de Matías era en una semana. Por la tarde debía mandarle la invitación a Jude para saber si podría venir, pero también tenía a Alan rondando en mi mente. Desde aquel día no había vuelto a decir nada sobre sus sospechas, pero lo conozco; estaba seguro de algo.

Mis pensamientos se interrumpieron cuando tocaron a la puerta.

-Adelante, caminante -dije, y entraron Piojo y Pocho.

-¿Ora qué quieren? -pregunté, arqueando una ceja.

-Una vez más venimos a decirte que Matías sí es hijo de Alan -dijo Piojo, con esa seriedad que siempre me hacía rodar los ojos.

-Ya les dije que no.

-Que sí. Y hoy traemos evidencia -respondió Pocho mientras me extendía una carpeta y Piojo prendía su laptop.

-¿Qué hacen ahora? -pregunté, confundida, mientras ellos se miraban con complicidad.

-Hicimos una presentación en PowerPoint, y la tienes que ver -anunció Piojo, señalando la pantalla con orgullo.

-No tengo tiempo para eso.

-Sí, sí tienes. Así que te vas a quedar ahí y vas a ver la presentación completa -sentenció Pocho.

Rodeé los ojos con fastidio. -A ver, ilústrenme -dije, sarcástica, mientras me cruzaba de brazos.

Con entusiasmo infantil, ambos comenzaron a preparar su “presentación”. La pantalla de la laptop mostró la primera diapositiva: una foto de Alan sonriendo con esa arrogancia que tanto me sacaba de quicio. La siguiente diapositiva mostraba a Matías con su sonrisa inocente.

-¿De verdad? -pregunté, exasperada, mientras cruzaba los brazos.

-Mira, Dani, esto es lo que tenemos -dijo Piojo, ignorando mi tono.

La presentación continuó con comparativas ridículas.

-Mismas cejas, Dani. ¡Idénticas! Y hasta el mismo lunar en la espalda -dijo Pocho con entusiasmo, como si estuviera exponiendo un descubrimiento científico.

-Ah, por favor, ya basta -respondí, cansada, aunque no pude evitar mirar de reojo la diapositiva.

-Y mira estos gestos -continuó Pocho. - La manera en que sonríen, ¡son iguales!

La siguiente diapositiva era aún más absurda: una foto de Jude, más joven, y otra de Matías cuando tenía apenas unos meses. Piojo señaló la pantalla como si todo estuviera claro.

-Pero ¿ves a Jude? No tiene nada que ver.

-¿En serio están haciendo una presentación sobre esto? -pregunté, entre molesta y sorprendida.

-Lo que pasa, Dani -continuó Pocho, con tono dramático-, es que le estás ocultando la verdad a Alan. Está en su derecho de saberlo. Él es el papá. Pero tú lo hiciste pasar por hijo de Jude para que nadie se enterara.

La frase me golpeó como un balde de agua fría.

-¿Por qué? -preguntó Pocho, girándose hacia Piojo.

-Porque tenías miedo de decírselo. Cuando te enteraste, Alan estaba con Fernanda -respondió Piojo. Sentí un escalofrío al escuchar su nombre.

-Y creíste que te dejaría a la buena de Dios. Te aprovechaste de Jude.

-¡No me aproveché de Jude! -grité, alzando la voz.

-¡Cómo no! Pero a Alan no le va a importar. Él te ama. Y también ama a Matías -insistió Pocho.

-¡Es una locura! ¡Ustedes están locos! -exclamé, agotada de sus tonterías. Pero al ver sus caras, algo en mi interior comenzó a tambalearse. Parecía que, por más ridículo que sonara, no estaban tan lejos de la realidad.–¿Y cuando hicieron esto?-Mire su presentación.

-Llevamos haciendo esto hace una semana.-Los mire sorprendida,-

-Piénsalo, Dani -dijo Piojo, con un tono más serio de lo que esperaba. - Los niños siempre tienen algo de los padres. Matías tiene mucho de Alan, lo sabemos todos.

-Sí -añadió Pocho, con una sonrisa triunfal. - Ya no mientas.

Me quedé en silencio, mirándolos fijamente. Sus ojos, llenos de expectativa, me hicieron tomar una decisión.

-Bien, ¿quieren saber la verdad? -pregunté de repente, sin poder más con la tensión que llenaba la sala.

Piojo y Pocho se miraron sorprendidos, pero ambos asintieron al unísono.

-Claro que sí -respondieron, casi al mismo tiempo.

Suspiré profundamente. Sabía que este momento llegaría, pero no esperaba que fuera así, con ellos dos como mis confesores.

-Está bien -empecé, tomando aire para calmarme. - Sí, tienen razón. Matías es hijo de Alan. Pero no se lo dije porque me enteré cuando estaba en Madrid. Alan andaba con Fer y no quería meterme en más problemas. Sabía que las cosas entre nosotros ya no iban bien y no quería echarle más peso a todo eso. Así que lo mantuve en secreto, porque al final, Matías es mi hijo y mi responsabilidad.

Pocho y Piojo se miraron entre sí, y luego estallaron en risas, descolocándome por completo.

-¡Ya lo sabíamos! -exclamó Pocho, con esa expresión de “te lo dijimos” que tanto me molestaba. - Hasta estábamos considerando contratar a un detective para confirmarlo.

-Exacto -agregó Piojo, todavía riendo. - Pero ya que nos lo confesaste, pues mira, nos ahorraste trabajo.

-¿Un detective? -pregunté, incrédula.

-Nene conoce a alguien -respondieron al unísono, como si fuera lo más normal del mundo.

-¿Y costaba tanto decirnos?

-No estaba lista -respondí, con un dejo de sinceridad. - Pero ahora que lo saben, creo que tengo que decírselo a Alan.

-¿Decirle a Alan que él es el verdadero papá de Matías? Sí, sin duda debes hacerlo -dijo Pocho, con la solemnidad de alguien que da un consejo sabio.

Me sentí extraña, una mezcla de alivio y vulnerabilidad que me dejó tambaleante. Al final, parecía que todo el mundo lo había notado... menos yo.

De repente, un golpe suave interrumpió la conversación. Nadie había tocado antes, y cuando la puerta se abrió sin previo aviso, el aire pareció congelarse.

Alan apareció en el umbral, con una mirada que podría atravesar muros. Sus ojos pasaron rápidamente de Pocho a Piojo antes de clavarse en mí.

-¿Qué dijiste? -preguntó con una seriedad que hizo que la tensión en la sala se volviera insoportable.

Mi corazón dio un vuelco y un nudo se formó en mi garganta. Las palabras se atoraron en mi boca. Sabía que este momento llegaría, pero no esperaba que fuera tan pronto, ni mucho menos con ellos dos de testigos.

Me quedé quieta, sintiendo el peso de su mirada fija en mí.Habia llegado el momento.


...

¡YA SABENNN!

20:31 p.m.
22-12-24

𝗣𝗨𝗡𝗧𝗢 𝗬 𝗔𝗣𝗔𝗥𝗧𝗘-𝑨𝒍𝒂𝒏 𝒎𝒐𝒛𝒐-²Donde viven las historias. Descúbrelo ahora