Dani's versión:
Después de eso, claramente acepté, y ya llevamos una semana viviendo juntos, Alan y yo. Una semana en la que me he dado cuenta de cuánto se parecen Matías y él.
Les da sueño a la misma hora, bostezan igual, se mueven demasiado, y ambos son tercos. Ninguno soporta los brócolis. Además, estamos a nada de Navidad, nuestra primera Navidad juntos, la primera de muchas.
El plan es sencillo: cenaremos con mi familia, y para Año Nuevo iremos con los papás de Alan a la Ciudad de México.
Esto de ser padres primerizos es un reto, pero poco a poco nos adaptamos. Por ejemplo, hace dos días, Alan y Matías estaban en la sala mientras yo terminaba de doblar ropa ahí mismo.
-Matías, hijo, pon atención. Si aprendes esto, te prometo que en un futuro serás el mejor portero del mundo -decía Alan con entusiasmo.
Cuando los miré, me encontré con una escena que me hizo reír: Alan estaba agachado frente a Matías, sosteniendo un pequeño balón de fútbol, mientras Matías lo observaba fijamente, como si entendiera cada palabra.
-¿Qué está pasando aquí? -pregunté, cruzándome de brazos.
-Entrenamiento básico, Dani. Nunca es demasiado temprano para empezar -respondió Alan con esa sonrisa de niño que siempre me hace reír.
-¿Entrenamiento? Apenas sabe gatear.
-Por eso, así empieza. Con reflejos. Mira, lanzo el balón y él... bueno, todavía no lo atrapa, pero está atento.
Matías estaba en su mundo, riéndose de su papá y estirando las manitas hacia la pelota. Alan aprovechó para moverla de un lado a otro, fingiendo que era un gran reto.
-¡Eso, campeón! Casi lo logras -dijo, aplaudiendo como si Matías acabara de salvar un penalti en una final.
-No sé si admirarte o preocuparme -le dije, acercándome para sentarme junto a ellos-. ¿Y qué pasa si no quiere ser futbolista? -lo miré curiosa.
-Créeme, lo será -respondió confiado, como si ya estuviera armando su "Proyecto Alan Mozo 2.0".
También recuerdo la primera vez que Alan logró calmar a Matías para dormir. Era la primera noche en la casa nueva, y Matías estaba muy inquieto. Lo entendía: extrañaba su cuna, aunque técnicamente era de Nala, nuestra perrita.
Matías lloraba mucho y yo me moría de sueño.
-Dani, tú duerme. Yo puedo con esto -me dijo Alan con determinación, aunque la mirada de pánico en sus ojos lo traicionaba un poco.
Desde la cama, lo escuché intentar calmarlo con canciones de cuna que claramente no recordaba.
-Duérmete, niño... eh... ¿cómo sigue? Bueno, Matías, te prometo que mañana aprenderé una.
El llanto continuaba, y cuando asomé la cabeza por la puerta, lo vi balanceando al bebé en brazos mientras caminaba en círculos por la sala. Parecía agotado, pero no se rendía.
-Vamos, campeón, somos un equipo. Si tú no duermes, yo tampoco. Pero... ¿qué tal si dormimos juntos? -le decía, con esa mezcla de ternura y desesperación.
Al final, logró calmarlo, pero no sin esfuerzo. Lo encontré al amanecer, dormido en el sillón con Matías encima, ambos profundamente cansados. Fue una de esas imágenes que se quedan grabadas.
Y no fue la única vez. Lo vi batallar cuando intentó darle de comer por primera vez, y Matías terminó con papilla desde la cabeza hasta los pies. Lo vi sudar cuando intentó cambiarle el pañal, y Matías decidió que ese era el momento perfecto para moverse como si estuviera en una lucha libre.
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𝗣𝗨𝗡𝗧𝗢 𝗬 𝗔𝗣𝗔𝗥𝗧𝗘-𝑨𝒍𝒂𝒏 𝒎𝒐𝒛𝒐-²
Fanfictioncontinuación de "MADONNA¹" (disponible en mi perfil) ¿Que pasara cuando casi despues Alan viaja a España dispuesto a recuperar a Dani? Pero Dani ya no está sola. 𓏲 𓂃 𓈒 𓏸 ۫ 𓍯 Por que yo nunca me cansé de amarte Y quedan cartas que no puesto e...
