24.Ahora o nunca

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Dani's versión:

El apartamento estaba en silencio cuando Alan llegó. Había sido una semana de altibajos, pero las cosas entre nosotros comenzaban a sentirse... bien. Habíamos encontrado un ritmo extraño pero funcional: cenas juntos, largas conversaciones por las noches, y Alan ayudándome con Matías como si siempre hubiera estado allí. Era como si, poco a poco, el pasado comenzara a perder su peso.

Sin embargo, esa tranquilidad desapareció en cuanto Alan cruzó la puerta. Traía el ceño fruncido y un teléfono en la mano, sus pasos rápidos y firmes.

-Dani, tenemos que hablar -dijo, dejándolo todo en la mesa con un sonido seco.

Me giré desde donde estaba acomodando los juguetes de Matías, mi corazón acelerándose.

-¿Qué pasa? -pregunté, intentando mantener la calma, aunque algo en su tono me puso en alerta.

-Almeyda me llamó -dijo directo, como si las palabras quemaran- Me dijo que si no regreso a México a más tardar el miércoles, estoy fuera del equipo.

-Espera,¿Almeyda?- Abrí los ojos. - ¿Desde cuando se volvió su director técnico?

- Desde que Gago se fue.

-¡Guau! Creí que ese momento jamás llegaría,¿Que sigue?¿Pulido regresa a chivas?

- Aún no se sabe. - Alzó los hombros - Pero si no regreso ahora, estoy fuera.

Sentí que el aire se escapaba de mis pulmones. El plan era regresar, claro, pero todo había quedado como una idea para más adelante. Algo lejano, sin fecha. Ahora, de repente, era una cuenta regresiva que no me había preparado para enfrentar.

-¿Tan pronto? - murmuré, mirando a Alan con incredulidad.

-Sí, Dani. Es ahora o nunca - respondió con urgencia-. Entiendo si no estás lista, pero yo no puedo perder esta oportunidad.

Las palabras eran razonables, pero mi mente estaba en caos. Miré a Matías, quien estaba jugando tranquilamente en su tapete, completamente ajeno a la conversación que podía cambiar nuestras vidas.

-No sé si puedo hacer esto - confesé, llevándome una mano al pecho - No sé Alan, no estoy lista.

Alan tensó la mandíbula al escuchar el nombre de Jude, pero no interrumpió.

- Jude me ayudó cuando tú no estabas y me da cosa dejarlo solo, ponte en mi lugar, quiero morirme. Fue todo lo que Matías y yo teníamos y si tenia pensado irme pero no sé, no aún - continué.

Alan dio un paso hacia mí, su expresión suavizándose.

- Dani, sé que no será fácil. Pero no quiero que esto se convierta en algo que te arrepientas. Yo quiero estar contigo, con Matías. Quiero que volvamos a México juntos, como una familia.

La palabra "familia" resonó en mi mente, y sentí un nudo en la garganta.

- No quiero presionarte - agregó-. Pero si me quedo, pierdo todo por lo que he trabajado. Y si me voy sin ustedes... no tendría sentido.

El silencio se extendió entre nosotros. Sabía que Alan tenía razón, pero no podía evitar sentirme asustada. México significaba volver a enfrentar mi pasado, a las preguntas, a los juicios.

-Yo... necesito tiempo - susurré.

-Tiempo es lo que no tenemos.

- Bien, deja hablo con Jude, el debe de saberlo.

- Esta bien.  Tenemos que salir cuanto antes.



Alan y yo estábamos en la sala, sentados en el sillón, cuando escuchamos la puerta abrir. Era Jude, que había llegado como siempre, con su presencia tranquila y segura, pero hoy parecía que todo entre nosotros había cambiado. Me sentía tensa, mi mente llena de pensamientos contradictorios. Alan se levantó al instante, extendiendo la mano para saludarlo, y Jude la tomó con una sonrisa.

𝗣𝗨𝗡𝗧𝗢 𝗬 𝗔𝗣𝗔𝗥𝗧𝗘-𝑨𝒍𝒂𝒏 𝒎𝒐𝒛𝒐-²Donde viven las historias. Descúbrelo ahora