capitulo 32

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Pasaron los días y la condición de Jacob no mejoraba. De hecho, empeoraba con cada hora que pasaba. Los médicos hacían todo lo posible para mantenerlo estable, pero era claro que necesitaba algo más.

Un día, mientras estaba sentada en la habitación de Jacob, el doctor entró con una expresión seria.

"Farasha, ¿Puedes acompañarme, por favor?

Fuimos a su consultorio.

"Lo siento, Farasha", dijo. "La condición de Jacob es crítica. Necesitamos encontrar un donante de riñón lo antes posible".

Me sentí abrumada. Las paredes de la habitación parecían cerrarse sobre mí, como si fueran a aplastarme. No podía creer que la situación de Jacob fuera tan grave.

Después de un rato, comencé a considerar la posibilidad de donar mi propio riñón. Sabía que era un proceso complicado y peligroso, pero no podía dejar que Jacob se fuera sin luchar.

Hablé con mis padres sobre la posibilidad de donar mi riñón. Mi madre se mostró preocupada, pero mi padre me miró con una determinación en sus ojos.

"Yo puedo hacerlo", dijo.

"Pero, fue a mi a quien salvó, no una, ni dos, muchas veces. Ahora él me necesita".

A pesar de tener miedo, Jacob había estado allí para mí en momentos de necesidad, y ahora era mi turno de estar allí para él, el amor que sentía por el era más grande que cualquier tipo de miedo que podía sentír.

Tomé una decisión en ese momento. Iba a donar mi riñón para salvar la vida de Jacob. No importaba el riesgo, no importaba el dolor. Lo único que importaba era salvarlo.




Me dirigí a la oficina del doctor, con el corazón latiendo con ansiedad.

"Doctor, estoy dispuesta a donar mi riñón para Jacob", dije, tratando de mantener la calma.

El doctor me miró con una expresión seria.

"Farasha, eso es un gesto muy noble", dijo. "Pero antes de que podamos proceder, debes saber todo lo que implica la donación de un riñón".

Me explicó que la cirugía sería una nefrectomía, es decir, la extracción de uno de mis riñones. Me dijo que el procedimiento sería realizado por un equipo de cirujanos experimentados, y que se utilizarían técnicas de cirugía laparoscópica para minimizar el daño a los tejidos.

Me explicó que la cirugía duraría alrededor de 3 a 4 horas, y que después de la operación, pasaría al menos 2 días en el hospital para recuperarme. Me dijo que durante la recuperación, tendría que tomar medicamentos para evitar el rechazo del riñón donado por Jacob.

Me explicó que había riesgos asociados con la cirugía, como la pérdida de sangre, la infección y la lesión a los órganos cercanos. Pero me aseguró que el equipo médico haría todo lo posible para minimizar esos riesgos.

Después de explicarme todo, me pidió que firmara los papeles de consentimiento. Me sentí un poco nerviosa al firmar, pero sabía que estaba haciendo lo correcto.

La cirugía se programó para después de tres días. Me parecía muchísimo tiempo, pero sabía que era necesario para que el equipo médico pudiera prepararse adecuadamente.

Los tres días siguientes fueron una espera interminable. Me sentía ansiosa y nerviosa, pero también determinada a hacer esto por Jacob.

Finalmente, llegó el día de la cirugía. Me desperté temprano, me vestí y me dirigí al hospital con mis padres. Me sentía tranquila, pero también un poco asustada.

Al llegar al hospital, me llevaron a la sala de preparación para la cirugía. Me quitaron la ropa y me pusieron una bata de hospital. Me conectaron a un monitor de ritmo cardíaco y me pusieron una vía intravenosa en la mano.

El anestesista vino a hablar conmigo y me explicó lo que iba a suceder durante la cirugía. Me dijo que me iban a dar anestesia general, y que no sentiría dolor durante la operación.

Me sentí un poco más tranquila después de hablar con el anestesista. Sabía que estaba en buenas manos.

Finalmente, llegó el momento de entrar en la sala de operaciones. Me sentía nerviosa, pero también determinada a hacer esto por Jacob.

Me llevaron a la sala de operaciones y me pusieron en la mesa de operaciones. El equipo médico comenzó a prepararse para la cirugía.

Me sentí un poco mareada cuando me dieron la anestesia. La última cosa que recuerdo es ver al equipo médico trabajando alrededor de mí, y luego todo se volvió negro.

Mi MerakiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora