T2, cap; O7

3.5K 194 53
                                        

( real life, +18 )

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

( real life, +18 )








Catalina Sánchez








Miré su boca sin poder evitarlo, sus labios que lo deseaba tanto.

Mateo me hacía sentir como una adolescente hormonal, tenía eso que me hacía querer cogerlo todo el día, toda la noche, los 7 días de la semana.

Lo besé.

No me resistí y lo besé , no me rechazó.

Me besó con la misma pasión que siempre, me tomó de las mejillas mientras me acostaba en la cama pero soltó un fuerte chirrido que nos sobresaltó a los dos.

—Mierda. —murmuró Mateo agitado. —se me olvidaba que tu cama suena como si le estuvieran pegando a un perro.

Yo reí bajito por la comparación, Mateo me tomó de las piernas y me acostó en el piso. Tomó una almohada para ponerla debajo de mi cabeza.

—¿Estás cómoda, mami? —me preguntó en un susurro, mirándome con los ojos brillantes de preocupación y deseo. Yo asentí

Me comenzó a besar de nuevo, besó mi cuello mordisqueando y yo me mordí el labio, jalándolo de sus trenzas.

Se separó y se sacó la remera, tirándola en algún lado. Me volvió a besar mientras me sentaba un momento y me sacó la camiseta de un tirón.

ambos desesperados por el contacto del otro, tanto tiempo sin el otro nos hacía mal.

Desabrochó mi sostén y me acostó de nuevo, bajo a mis tetas, dejando chupones en áreas que no serían visibles.

Tomo uno de mis pezones y lo succionó tal cual como si fuera un bebé, me mordí el labio con más fuerza para no gemir. Hizo lo mismo con el otro.

—Mateo... —gemí bajito, subió a mis labios una vez más. Besándome cortamente, tomé fuerza y lo di vuelta.

Lo dejé acostado y yo quedé encima, besé su cuello y dejé chupones sin importarme si se verías o no, bajé a su abdomen dejando otro par de chupones y le bajé los shorts junto con el bóxer.

—Mami... —gruñó, mientras se apoyaba en sus codos para mirarme.

No le quité los ojos de encima por ningún motivo, le di una lamida desde la base hasta la punta que lo hizo gruñir una vez más.

Comencé a meter su erección poco a poco a mi boca, la mano de Mateo se apretaba en mi cabello tratando de no mover mi cabeza a su gusto.

Bajé la velocidad, moviendo mi cabeza lentamente.

—Mami, por favor. —suplicó. —no me hagás esto después de pasar tantos meses sin tu boquita, mami.

Yo reí y lo masturbé mientras subía a su oído. —Mírate, tan necesitado por mi boca...

𝗺𝗶 𝗺𝘂𝘀𝗮 ─ 𝘵𝘳𝘶𝘦𝘯𝘰Donde viven las historias. Descúbrelo ahora