T2, cap; EXTRA II

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( real life, 1 año y 7 meses antes)

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( real life, 1 año y 7 meses antes)








Catalina Sánchez








Era un sábado soleado, y Mateo me había invitado a un asado con su grupo de amigos del estudio. Estaba emocionada por pasar tiempo con él y con sus cercanos pero no podía ignorar el leves cosquilleo de incomodad al caber que María Luisa Trevejo o mejor dicho, Malu Trevejo, estaría ahí.

Malu era una "amiga" de Mateo que, para mi gusto, se excedía en confianza. Sabía que Mateo no tenía ojos para nadie más pero ella parecía tener dificultades para entenderlo.

Al llegar, el lugar estaba lleno de música, risas y el aroma tentador de la carne asándose.

Mateo, como siempre, se movía con naturalidad entre todos, saludando y charlando. Yo lo seguía de cerca -ya que me tenía de la mano-, con una sonrisa, intentando no dejar que mis pensamientos me jugaran en contra.

Pero entonces, la vi. Malu estaba cerca de la parrilla, vestida con un conjunto que dejaba poco a la imaginación riéndose de una manera demasiado exagerada ante algo que uno de los chicos decía.

Cuando Mateo pasó cerca, ella no tardó en acercarse.

─¡Mateo! ─lo llamó, con un tono de voz que me puso los pelos de punta.

─¿Qué onda, Malu? ─ respondió él con una sonrisa amigable.

─ ¿Me ayudas con esto, por favor? ─ preguntó, alzando una bandeja de pan que perfectamente podría haber llevado sola.

Es pan, tonta culiá. Lo podi' llevar sola.

Mateo, siendo el tipo amable que era, le hizo un gesto afirmativo. Besó mi mano, me soltó y la ayudó. Yo me quedé de pie, observando como Malu aprovechaba cualquier oportunidad para rozar su brazo o mirarlo con esos ojos que a mí, no me gustaban para nada.

Maraca.

Decidí calmarme. Había venido a disfrutar el día, no a hacer drama. Caminé hacia la mesa de bebidas y para servirme un vaso de bebida.

─¿Querés algo, amor? ─preguntó Mateo, apareciendo a mi lado con su sonrisa encantadora. Me quitó la bebida de las manos, y me terminó por servirme él la bebida.

─Si, gracias bebé. ─ le respondí, tomando el vaso que me sirvió. Me acerqué y le di un beso rápido en los labios, asegurándome de que Malu lo viera.

La expresión de Malu al notar el gesto fue todo lo que necesitaba para confirmar mis sospechas. Había algo en su mirada que no gritaba que esto no era una simple amistad para ella.

Durante el resto del asado, Malu no dejó de buscar excusas para acercarse a Mateo.

─ Mateo, ¿probaste estas empanadas? Te las guardé porque sé que te encantan. ─ le dijo, mientras le ofrecía un plato.

𝗺𝗶 𝗺𝘂𝘀𝗮 ─ 𝘵𝘳𝘶𝘦𝘯𝘰Donde viven las historias. Descúbrelo ahora