MM| "𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑎𝑙𝑎𝑚𝑎𝑛𝑑𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑒' 𝑣𝑒𝑟 𝑒𝑛 𝑣𝑖𝑣𝑜"
𝘵𝘳𝘶𝘦𝘯𝘰 𝘧𝘢𝘯𝘧𝘪𝘤
─Vos sos mi musa desde que inicié con la música, mami.
®catitafzzz | 2024
¡ toda la historia es con el fin de entretener !
¡ prohibida su cop...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
( real life )
Mateo Palacios
El sol se empezaba a ir en Buenos Aires el cielo tomando colores anaranjados y rosados, una vez más estaba en el restaurante donde le pedí que fuera mi novia.
El restaurante estaba casi vacío, con algunas personas comiendo, unos niños corriendo por fuera donde habían unos jueguitos.
Estaba en la misma mesa donde todo empezó, Cata me había dicho que no la fuera a buscar. Suspiré nervioso mientras la esperaba con las manos encima de la mesa, mi pierna rebotaba de encima a abajo.
A pesar de los años, el lugar seguía siendo el mismo, las mesas cafés suaves, los grandes ventanales con una vista hermosa y la brisa suave que parecía llevar los ecos del pasado.
Cuando Cata llegó, me levanté de un salto apenas nuestros ojos se encontraron. Vestía un vestido morado oscuro precioso, que tenía las mangas caídas y unos tacones negros que resonaban cada vez que caminaba con esa hermosa seguridad.
Fui incapaz de ocultar mi sonrisa, cuando se acercó a mí. Di un paso nervioso.
─ Pensé que no vendrías. ─ dije, rompiendo el silencio. Abrí la silla para que se sentara.
─Nunca podría decirte que no. ─ Besó mi mejilla y se sentó, yo hice la silla más adelante y me volví a mi asiento.
Pedimos comida, veía a Cata revisar el menú mordiendo sus labios rosados de vez en cuando.
Mierda...
─Este lugar... ─ comenzó Cata, una vez el mesero se fue. ─ , trae demasiados recuerdos.
Yo asentí, jugando nervioso con una servilleta. ─ No podía pensar en un lugar mejor para hablar contigo, acá fue donde te traje a cenar antes de que te llevara a ver los dos puentes, ¿te acordás?
Cata soltó una risa suave. ─ ¿cómo olvidarlo? El día que me pediste ser tu polola, te veíai' tan nervioso que pensé que ibas a desmayarte o salir corriendo en cualquier momento.
Yo reí también, mirándola con ternura. ─Hacer algo para ti siempre fue así. Me importabas tanto que nunca quería fallar o que algo no fuera perfecto.
El ambiente se tornó más serio, Cata me miró directamente, esta vez sin rastro de las barreras emocionales que había construido con el tiempo.
─Mateo, ¿por qué lo hiciste? ─ preguntó finalmente, su voz era un susurro como si aún no se creyera lo que pasó.
Dejé caer la servilleta y apoyé mis codos en la mesa, miré la ventana para luego mirarla y contesté. ─ Tu papá me presionó, Cata. Me dijo que si seguíamos juntos iba a destruir mi carrera y la de vos. No sabía como manejarlo. Estaba asustado... ─ murmuré, hice una pausa para que mi voz no se quebrara totalmente. ─ pensé que alejarme de vos fue lo mejor, me creí las palabras de tu papá completamente.
Tomé un suspiro y seguí hablando. ─No te dije porque no quería arrastrarte a un problema más grande. Quería protegerte, aunque al final terminé lastimándote más de lo que nunca quise. ─murmuré, mirándola a los ojos.
─Mateo, lo que más me dolió fue que te fueras, sin darme un explicación digna. Me pregunté todas las noches, ¿por qué luchaste tanto por enamorarme si me ibas a dejar?
Un silencio cargado se instaló entre nosotros pero en lugar de alejarme, me acerqué más. Suspiré y saqué una cajita de mi bolsillo; la abrí y se la mostré a Cata, era un anillo.
─Por eso estoy acá, Cata. Quiero empezar de nuevo. Sin mentiras, sin miedos. No sé si puedas perdonarme pero quiero que sepas que estoy listo para quedarme con vos hasta que seamos viejos. Pedile perdón a tus viejos si no visto formal pero también les tenés que contar que por vos, voy por tierra, voy por cielo y por mar.
Cata me miró con los ojos llorosos, sus manos temblaban.
─Quiero construir algo nuevo contigo, Mateo. Algo más fuerte, no me importa nada en estos momentos.
Sonreí con alivio. ─¿entonces aún hay un nosotros?
─Si, Mateo. Aún hay un nosotros.
Me reí y me levante, tomándola en mis brazos y dándole un par de vueltas. La gente nos miraba pero lo único que me importaba era la risa de Cata.
La bajé y sin pensarlo donde veces, la besé.
La besé suavemente, todo el dolor, los vacíos se fueron. Solo era Cata y yo, nada más, me separé y le coloqué el anillo. ─Es mi anillo de promesa, de cuidarte, serte fiel y jamás volver a dejarte.
El mesero llegó con la comida, nos sentamos a comer. Esta vez con nuestra relación avanzada
—
cap 13 y mañana se empieza con el maratón de los extras, voy a trabajar lo que más pueda ahora en la noche con los extras ya tengo dos listos
muchas gracias por el apoyo, la verdad que me siento súper contenta con lo que he logrado y la verdad es que estas historias son mi desahogo de mi esquizofrenia también de mi amor por los libros, y que ustedes las lean me conmociona de una manera increíble.