MM| "𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑎𝑙𝑎𝑚𝑎𝑛𝑑𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑒' 𝑣𝑒𝑟 𝑒𝑛 𝑣𝑖𝑣𝑜"
𝘵𝘳𝘶𝘦𝘯𝘰 𝘧𝘢𝘯𝘧𝘪𝘤
─Vos sos mi musa desde que inicié con la música, mami.
®catitafzzz | 2024
¡ toda la historia es con el fin de entretener !
¡ prohibida su cop...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
( real life, 1 mes después )
Mateo Palacios
Era una tarde cálida de verano, y me sentía especialmente emocionado por la cita sorpresa que había planeado para Cata.
Había pasado tanto tiempo desde que pudimos salir solo nosotros dos, sin distracciones ni compromisos de trabajo, que estaba decidido a hacerla especial. La vi tan agotada últimamente que sabía que necesitábamos este tiempo juntos.
─Te va a encantar, mami. Te lo prometo.─ le dije, mirando su rostro lleno de curiosidad mientras la subía al auto. Sonreí para mí, guardando el secreto de dónde la llevaba.
Cata intentó sacarme algo, pero no había manera de que la dejara saber nada antes de tiempo. Yo quería que fuera una sorpresa total.
Mientras conducía, noté como se impacientaba. Su curiosidad se notaba en su mirada, pero le estaba gustando. Había algo en el aire que me hacía sentir que este momento iba a ser perfecto.
Cuando llegamos al restaurante, Cata se quedó impresionada. Estaba lleno de flores frescas y luces suaves. Había un ambiente tan íntimo, tan especial, que sabía que esto era justo lo que necesitábamos.
Una vez sentados en la mesa, Cata rompió el silencio:
─ Esto está hermoso, Mateo, ¿dónde lo encontraste? ─ preguntó, mirando todo a su alrededor, con una sonrisa que dejaba ver lo feliz y emocionada que estaba.
Me senté a su lado, sentí su cercanía, la conexión que siempre teníamos. Mientras hablábamos y reíamos, me di cuenta de lo mucho que la extrañaba, de lo fácil que era estar con ella, de lo natural que fluía nuestra conversación.
Pero justo cuando estaba a punto de decirle algo tierno, algo interrumpió la magia.
Un chico apareció, caminando directo hacia nuestra mesa. Era alto, con el cabello largo y una sonrisa bastante seguro de sí mismo. De inmediato me sentí un pinchazo de celos e incomodidad.
─¿Cata? ─ dijo el tipo, con un tono que me hizo fruncir el ceño. Claro, se conocían pero el tipo no se detuvo allí.
Miré a Cata, que parecía algo confundida pero a la vez un poco sorprendida por su presencia. ─Hola, ¿nos conocemos? ─respondió ella, entre risas nerviosas, no pareciendo saber quién era exactamente.
El tipo, completamente relajado, se acomodó cerca de nosotros, mirando a Cata con una actitud mucho más de lo que esperaba.
─Soy Lucas, iba a la universidad contigo. ¿hace cuánto que no nos vemos, Cata? ─ dijo con una sonrisa de alguien que ya se consideraba parte de su vida.
Yo me quedé en silencio, mirándolos a ambos mientras me mordía el labio. Algo no me gustaba de todo esto. Estaba demasiado relajado, como si no hubiera dicho nada fuera de lugar.
Como si no notara que estábamos en medio de una puta cita, el hijo de la boluda de su mamá.
Y el abrazo que Lucas le dio para saludarla pero que ella lo aceptó con algo de incomodidad.
─¿Y tú eres...? ─ preguntó Lucas, sin poder ocultar la curiosidad en su voz.
─ Soy Mateo, su novio. ─ respondí, con franqueza. Mi cabeza empezó a hacer una lista de cosas que no me gustaban de ese tipo. Me crucé de brazos, sintiendo cómo los celos comenzaban a apoderarse de mí.
Cata notó mi incomodidad y mi franqueza. ─ Bueno, Lucas. Estoy en una cita con mi pololo, ¿te podrías ir, por favor?
Finalmente, Lucas se fue pero no sin antes darle un abrazo que duró demasiado para mi gusto. Mis cejas se levantaron, y no pude evitar mirarla con el ceño fruncido.
─¿Quién era ese tipo? ─ le pregunté, con el tono más serio del que quería.
Cata me miró, y notó que algo no estaba bien.
─Era un amigo de la universidad, no pasa nada. ─ dijo tranquila, como si no tuviera nada que temer.
Miré su rostro buscando cualquier señal de mentira pero solo veía su expresión tranquila y nerviosa, como si quisiera calmarme.
─ ¿Amigo? ¿de la universidad? ¿Y ese abrazo tan largo? ─ pregunté con sarcasmo, tratando de ocultar de mi irritación.
Cata me miró por un momento con el ceño fruncido, entonces suspiró, claramente tratando de mantener la calma y vi un brillo de diversión en sus ojos.
─Amor, de verdad. No pasa nada. Es un viejo amigo, ¿bueno? no teni' de qué preocuparte.
Yo la miré fijamente, sintiendo como la incomodidad me seguía recorriendo. Pero entonces, ella sonrió, sin poder aguantar, rió suavemente y habló:
─¿No sabíai' que soy solo tuya? ¿No te lo dejé claro anoche? ─ dijo tomándome por sorpresa, mientras me besaba suavemente.
Mi corazón dio un vuelco, y por un segundo, todo lo que sentía desapareció. Cuando la miré, un poco avergonzado por como me había comportado, pero al mismo tiempo aliviado.
─ Bueee, mami. ─ respondí riendo, abrazándola y escondiéndome en su cuello mientras escuchaba la risa de Cata por mi reacción. ─ Pero que no se repita.
Cata rió, abrazándome y besándome en la frente con cariño. ─Lo prometo.
A pesar de todo el drama que acababa de pasar, la cita se volvió aún más especial. Las risas regresaron, la tensión se desvaneció y nos olvidamos de todo lo demás.
Me di cuenta de que los celos eran solo una reacción humana, pero lo que realmente me importaba era cómo Cata me hacía sentir: amado, valorado y sobre todo, único para ella.
La amaba con toda mi alma, y no había duda en ellos.